Aparquen la euforia: el 96% de los nuevos desempleados del mes de noviembre son mujeres

    "Aparquen la euforia: el 96% de los nuevos desempleados del mes de noviembre son mujeres", artículo de Elena Blasco Martín , secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de Comisiones Obreras en la revista "Unitat" (desembre 2017), de CCOO de Illes Balears.

    20/12/2017.
    Unitat (desembre 2017).

    Unitat (desembre 2017).

    "Una vez más los datos de paro y afiliación del último mes confirman qu ela precariedad se ha instalado en nuestro tejido laboral y se ceba con las mujeres".

    NOVIEMBRE es un mes tradicionalmente malo y este año no ha sido una excepción: los datos de toda España de la Seguridad Social muestran que se han destruido 12.773 puestos de trabajo y la afiliación ha caído un 0,07% respecto a octubre. A pesar de estos datos, el comunicado presentado por el Gobierno sobre los datos de afiliación y paro pretendía trasladar un escenario positivo y de recuperación que en nada se ajusta a la realidad. Escuchando sus declaraciones eufóricas podríamos afirmar que no son conscientes de que, además de que se han destruido miles de puestos de trabajo entre octubre y noviembre, de los 1.818.339 contratos registrados en este tiempo, más del 90% han sido contratos temporales, de los cuales un 46% con una duración de una semana o menos, y un 35% en jornada parcial; datos que revelan la precariedad de la inmensa mayoría de los empleos creados, en donde solo uno de cada diez nuevos contratos firmados es indefinido.

    En nuestro mercado laboral existe una fuerte segregación por sexos en la ocupación de los diferentes sectores económicos. Así, las mujeres representan un porcentaje muy elevado de la fuerza laboral en determinados sectores como sanidad, educación o comercio al por menor, y los hombres ocupan la mayoría de los puestos de alta dirección y los trabajos manuales. Pero esta división no explica el hecho de que la gran mayoría de los nuevos desempleados de noviembre sean mujeres, concretamente el 96%. En números absolutos, el desempleo femenino creció en 6.969 personas, un 0,35% más que en octubre, y se mantuvo por encima de los dos millones. El masculino sigue muy por debajo de estas cifras y subió sólo en 286 personas, hasta 1.465.663 desempleados.

    Esta alarmante desigualdad de datos objetivos se traduce en que por cada nuevo parado hombre hay 25 nuevas desempleadas mujeres; podríamos decir que cada día se registran 232 mujeres como nuevas demandantes de empleo.

    Pero incluso comparando los datos con noviembre de 2016, vemos que mientras que el paro masculino bajó en 198.207 personas, un 11,9% menos, el femenino se redujo en menos de la mitad, un 5,52%, hasta 117.335 personas. Así, no sabemos qué entiende exactamente el Gobierno por salida de la crisis, pero desde luego no es ni por asomo en la esfera de la creación de empleo, y mucho menos en el empleo femenino, pues en solo 10 años nos situamos en un crecimiento de 18 puntos porcentuales de paro registrado, con unas 750 mil desempleadas más, distribuidas en toda la geografía, en todas las Comunidades Autónomas y en todas las provincias, y con un alto porcentaje entre la población femenina mayor de 25 años (58.6%).

    Es decir, el desempleo no solo perjudica mayormente a las mujeres a lo largo del tiempo, sino que en este mes de noviembre esa afectación se ha agudizado hasta alcanzar proporciones insoportables. Solo las menores de 25 años parecen escapar de esta tendencia, pues en esta franja, y sin que sirva de precedente, es superior el número de parados varones. Estos datos no necesariamente auguran algo bueno; quizás simplemente se deban a que la mano de obra joven femenina es aún más barata que la joven masculina o que la femenina de mayor edad.

    Hay que destacar, asimismo, otro punto que deja latente el desigual ritmo de acceso a puestos de trabajo entre mujeres y hombres: estos últimos, a pesar de todas las dificultades, encuentran empleo en una proporción que duplica a la de las mujeres. Este hecho hace visibles las barreras que específicamente encuentran las mujeres para poder acceder a un puesto de trabajo, que por otro lado no les permite tener un mínimo de garantía de derechos y seguridad salarial, pues este empleo vuelve a tener las mismas características que en meses anteriores (parcialidad, temporalidad y bajo salario).

    Desde CCOO estamos esperando que el Gobierno dé alguna explicación sobre estos datos tan preocupantes, y sobre todo, que ofrezca soluciones para que la crisis y el desempleo no se siga cebando con la mitad de la sociedad: las mujeres. La discriminación directa e indirecta que sufrimos en el acceso, mantenimiento, promoción, formación, cualificación y salario no se pueden seguir justificando con la crisis, alimentando la pobreza, la desigualdad, la pérdida de derechos y condiciones laborales.

    El repunte del paro femenino es inasumible y sin duda la política económica y las sucesivas reformas laborales impuestas por el Gobierno han deteriorado el empleo en general, pero especialmente el de las mujeres.

    No podemos hablar de recuperación económica ante un fenómeno de creación de empleo precario que deja atrás a más de la mitad de la población. Sin empleo estable y de calidad, especialmente para las mujeres, no hay salida de la crisis posible.

    Elena Blasco (@EBlascoMartin) es secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO.

     

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