Declaración de CCOO en el Día Internacional de los Derechos Humanos

    CCOO quiere reivindicar hoy, el Día Internacional de los Derechos Humanos, que todos los gobiernos y las organizaciones supranacionales sumen esfuerzos para conseguir que la garantía de los Derechos Humanos sea una realidad para todas las personas en todo el mundo.

     

    10/12/2018.
    Llegada de inmigrantes

    Llegada de inmigrantes

    Este año, el Día Internacional de los Derechos Humanos coincide con el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con la celebración, en Marrakech, Marruecos, de la conferencia intergubernamental para adoptar el Pacto Mundial para una migración segura, ordenada y regulada.

    Muchas y muy diversas son las cuestiones relacionadas con los Derechos Humanos y su defensa. Por un lado, es imprescindible una migración ordenada, regular y segura. Migrar debe ser un derecho, pero no migrar también. El Pacto Mundial sobre Migraciones que se ratificará hoy en Marrakech, es el primer acuerdo mundial de Naciones Unidas sobre un enfoque común de la migración internacional en todas sus dimensiones. Establece un primer marco de cooperación internacional no vinculante.

    Desgraciadamente, el PMM no será ratificado por todos los Estados. Diversos países de la UE con gobiernos de derechas, así como Estados Unidos, Israel, Australia, entre otros, no firmarán el acuerdo puesto que consideran que vulnera la soberanía nacional. Se trata de un nuevo golpe contra el multilateralismo a favor de los intereses individuales de los Estados. El discurso alarmista e interesado sobre migración, el egoísmo y la falta de solidaridad no permitirán construir un común de gestión solidaria de las migraciones que evite los abusos y la vulneración sistemática de los derechos humanos de las personas migrantes y de los que huyen de la muerte o la penuria buscando asilo.

    Es necesario denunciar la actitud de algunos estados miembros de la Unión Europea así como de la propia Unión, incapaz de construir una gestión común y solidaria de la migración y de abordar el reto global de la inmigración desde una solución colectiva y, sobre todo, para construir una política migratoria y de asilo común y asumir su responsabilidad. Se evidencia de nuevo que no existe un auténtico proyecto europeo basado en los valores fundacionales de la Unión

    A nivel nacional, el auge de la extrema derecha es un serio aviso, y sobre todo es un síntoma, del fracaso del resto de partidos a la hora de aportar alternativas viables y soluciones eficaces a la utilización tendenciosa de las migraciones, y especialmente ante el fracaso en dar respuestas a una desigualdad creciente que cada vez hace más amplia la brecha entre una minoría que vive en la opulencia y una mayoría que apenas cubre sus necesidades básicas.

    Se hace imprescindible un Tratado Vinculante de Naciones Unidas sobre empresas y derechos humanos. Las empresas multinacionales deben hacerse responsables de sus actividades internacionales para acabar con los abusos y las violaciones de los derechos de las personas trabajadoras y del resto de derechos humanos en las cadenas mundiales de suministro. En la actualidad, las grandes corporaciones pueden burlar el derecho internacional fuera del país donde tengan su sede. Ello supone un alto coste para los y las trabajadoras, que ven vulnerados sus derechos más fundamentales, que reciben salarios irrisorios, son sometidos a pésimas condiciones de trabajo, situaciones de explotación, en algunos casos cercanas a la esclavitud moderna, falta de seguridad y de prevención de riesgos laborales. Es imprescindible un tratado de carácter vinculante que impida a las empresas multinacionales seguir eludiendo la legislación laboral y el respeto de los derechos humanos.

    La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aunque no establecen derechos porque algunos Estados no lo permitieron, es el marco para el diseño y la implementación de políticas para la igualdad, la libertad y el pleno ejercicio de los Derechos Humanos. Gobiernos y ciudadanía debemos comprometernos en su consecución.

    Las mujeres deben poder acceder en igualdad de condiciones a los derechos humanos, debe reducirse la brecha de género, ponerse fin a la violencia contra las mujeres, deben poder ejercer sus derechos y libertades en igualdad de condiciones.

    Debe ponerse fin al trabajo infantil en todo el mundo. Los derechos de los niños deben ser una prioridad.

    El trabajo forzoso debe erradicarse en todo el mundo. Poner fin a la esclavitud moderna y en todas sus formas debe guiar las políticas. Debe formalizarse el trabajo para que los y las trabajadoras del mundo tengan un trabajo decente, con salarios suficientes y protección social.

    Como sindicato, debemos seguir reivindicando que los derechos laborales y los derechos sindicales forman parte de los Derechos Humanos, y por ello debemos reivindicarlos, denunciar su vulneración y exigir su cumplimiento.

    Miles de personas defensoras de los Derechos Humanos son perseguidas, amenazadas, agredidas y asesinadas en todo el mundo. Entre ellas, debemos denunciar la situación de vulnerabilidad y de ataque que sufren miles de sindicalistas en el mundo por el simple hecho de defender los derechos de los y las trabajadoras. Debe ponerse fin a esta lacra mediante el firme compromiso de Gobiernos y organizaciones supranacionales.

     

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