Confederación Sindical de Comisiones Obreras | 16 junio 2024.

La política monetaria del BCE debe apoyar las prioridades económicas de la Unión Europea

    06/06/2024.
    Sede del BCE

    Sede del BCE

    La bajada de tipos de interés anunciada por el Banco Central Europeo alivia a las familias trabajadoras, facilita la realización de inversiones empresariales y reduce la carga de los intereses de la deuda a los Estados y a las empresas.

    • No obstante, esta bajada sigue sin ser suficiente para apoyar las prioridades de política económica de la UE, tal como está establecido entre los objetivos del BCE.

    • La política monetaria del BCE debe favorecer las inversiones verdes a través del establecimiento de tipos de interés duales, ya que estas inversiones contribuyen a reducir nuestra dependencia de combustibles fósiles, bajar los precios e impulsar la creación de empleo.

     

    Desde CCOO saludamos la bajada de tipos de interés anunciada por el Banco Central Europeo (BCE) en 0,25 puntos. De este modo, el tipo de interés general se sitúa en el 4,25% y el tipo de depósito se reduce hasta el 3,75%. Consideramos que es un primer paso para aliviar a las familias hipotecadas, al mismo tiempo que facilita la realización de inversiones empresariales y reduce la carga de los intereses de la deuda a los Estados y a las empresas. Esta reducción del precio del dinero deberá proseguir y consolidarse en las próximas reuniones del Consejo de Gobierno del BCE.

    Sin embargo, a pesar a pesar de esta buena noticia, la bajada sigue sin ser suficiente para apoyar las prioridades de política económica de la UE, tal y como está establecido entre los objetivos del BCE.

    Las subidas de tipos de interés que ha llevado a cabo el BCE desde 2022 han tenido como objetivo reducir una inflación impulsada por el incremento de los precios de los combustibles fósiles. A juicio de CCOO, estos incrementos de los tipos de interés en realidad han dificultado el combate contra este tipo de inflación porque hacen más difíciles las inversiones verdes, que son muy intensivas en capital pero necesarias para acabar con la dependencia de los combustibles fósiles, y con ello reducir los precios. Al mismo tiempo, estas actuaciones verdes son imprescindibles para la lucha contra el cambio climático, una de las prioridades de la política económica de la UE.

    La transición verde necesitará de la inversión de 1,5 billones de euros anuales en Europa, según la Comisión Europea, para sustituir tecnologías contaminantes por tecnologías limpias. Para lograr que ese cúmulo de inversiones se lleve a cabo no bastará sólo con políticas fiscales aisladas por parte de algunos gobiernos, sino que se requerirá de la utilización de todas las políticas de apoyo posibles, incluida la política monetaria.

    Para CCOO es necesario que el BCE se plantee el establecimiento de tasas de interés duales que permitan que las inversiones verdes tengan tipos de interés más bajos que faciliten su rápida expansión. En concreto, planteamos que, ante las dificultades que puedan existir para que el BCE evalúe la contribución concreta de un proyecto de inversión asociado a un bono verde a la reducción de emisiones, estas tasas de interés dual se empiecen a implantar a través de la compra por parte del BCE a tipos muy bajos de bonos del BEI (Banco Europeo de Inversiones) asociados a préstamos para inversiones verdes.

    El BEI sí tiene la infraestructura y la capacidad necesaria para garantizar que todos sus préstamos asociados a inversiones verdes realmente tienen un impacto sustancial a la hora de reducir emisiones. De esta forma, este órgano financiero comunitario podría trasladar los tipos bajos de la financiación del BCE a proyectos verdes.

    Esta política podría tener además efectos colaterales positivos más allá de la reducción de la inflación y el combate del cambio climático. Por ejemplo, contribuiría a la creación de empleo verde o ayudaría al BEI a expandir la financiación de actuaciones que ya apoya, como la rehabilitación energética o la construcción de casas pasivas, que además de contribuir a luchar contra el cambio climático, también servirían para combatir la crisis de vivienda que sufren las familias trabajadoras de nuestro país.