Confederación Sindical de Comisiones Obreras | 7 marzo 2026.

El movimiento sindical impulsa el Mecanismo de Acción de Belém en la COP30

    20/11/2025.
    COP 30

    COP 30

    La COP30 avanza entre tensiones e incertidumbres para definir textos de consenso que no sean ambiciosos en los contenidos. En este contexto, el movimiento sindical internacional defiende con fuerza el nuevo Mecanismo de Acción de Belém (BAM) como herramienta clave para garantizar una transición justa. En un contexto de negociaciones aceleradas y posiciones enfrentadas, también crece la presión para reformar las cumbres climáticas y hacerlas más efectivas, inclusivas y transparentes.

    Las negociaciones de la COP30 entran en una fase decisiva tras una primera semana cargada de encuentros técnicos y políticos para perfilar los documentos que se someterán al plenario, las delegaciones reconocen que aún queda lejos un acuerdo sólido para cerrar con éxito la Cumbre del Clima de 2025, concebida este año bajo el espíritu de Mutirão, concepto indígena que simboliza el esfuerzo colectivo y la perseverancia, bajo el que se pretende llegar a un acuerdo convincente.

    El ritmo se acelera ahora con la entrada en juego de representantes de alto nivel, responsables de consolidar los textos que conformarán los acuerdos políticos finales. A pesar de la buena organización de la cumbre en Belem, los avances no se están alcanzando por vetos explícitos a compromisos esenciales como la reducción del uso de combustibles fósiles, la vinculación obligatoria entre financiación climática y creación de empleos dignos, o la formulación de acuerdos más ambiciosos en transición energética y justicia social. La posibilidad de que los textos de consenso no sean ambiciosos en los contenidos preocupa a múltiples delegaciones y observadores.

    En este escenario, los más de un centenar de sindicalistas de los cinco continentes ha viajado a Belem con el objetivo de alcanzar una transición justa. Entre sus apuestas destaca el Mecanismo de Acción de Belém (BAM), una propuesta de la Presidencia de la COP destinada a superar la fragmentación actual y convertir los principios de transición justa en un sistema coherente y operativo. El BAM se sustenta en tres funciones: coordinación de políticas, generación y compartición de conocimientos y apoyo directo a los países mediante financiación no generadora de deuda, transferencia tecnológica y asistencia técnica. Esta visión integra además un Plan Mundial por la Salud ante el cambio climático y un Plan de Igualdad de Género.

    Aunque esta propuesta cuenta con el respaldo de China y del G-77, tiene en contra a la Unión Europea y a países como Canadá y Australia. Desde CCOO lamentamos que la UE intente centrar el debate en el Programa de Trabajo para la Transición Justa aprobado en la COP28, celebrada en Egipto, —aún sin desarrollar— y haya presentado un plan alternativo enfocado en los impactos laborales y sectoriales. En este sentido, los representantes sindicales han comunicado a la delegación española su preocupación por la posibilidad de un acuerdo final alejado del espíritu del BAM.

    En materia de mitigación, el panorama sigue siendo complejo. El Global Stocktake, mecanismo que evalúa el cumplimiento del Acuerdo de París, concluye que las reducciones de emisiones están lejos de lo comprometido. Países con fuertes intereses en los combustibles fósiles cuestionan incluso las metas ya fijadas, mientras la presencia de unos 1.500 lobistas vinculados con los combustibles fósiles genera inquietud. Además, la presentación de las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDCs) refleja una falta de alineación global: algunos países no han entregado sus planes climáticos, el 70% los entregaron a última hora y la UE, lo hizo tarde y con flexibilizaciones tras intensos debates, como el objetivo de reducción de emisiones en un 90% en 2040.

    En adaptación, las delegaciones avanzan hacia el consenso de 100 indicadores que coincidan con los 11 objetivos marco del Objetivo Global de Adaptación, recogido también en el Acuerdo de París, así como en la necesidad de crear un fondo específico para financiar estas acciones.

    La financiación climática es otro de los puntos críticos. El nuevo objetivo de la hoja de ruta —1,3 billones de dólares— y la meta intermedia de 300.000 millones encuentra muchas objeciones entre los países que deberán aportar la mayor parte de los recursos.

    También se negocia la Decisión Global Mutirão, un documento que incluiría el reconocimiento de la obligatoriedad de las medidas contra el cambio climático según lo establecido por la Corte Internacional de Justicia. Para CCOO, el texto debe reconocer y comprometerse claramente en el respeto de los derechos humanos, la participación en su gobernanza de pueblos indígenas y mujeres, así como el compromiso de tomar las medidas necesarias para alcanzar el objetivo de París, así como reformular las cumbres climáticas de la ONU con el objetivo de hacerlas más efectivas, transparentes, inclusivas y responsables.

    El desenlace de todas estas negociaciones se conocerá al cierre de la COP30.