Confederaci贸n Sindical de Comisiones Obreras | 7 febrero 2026.

Frente a las coerciones, Europa debe proteger a su poblaci贸n y a su tejido productivo

    20/01/2026.
    Primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, junto a la primera ministra de Dinamarca, Mette Friedriksen. Gobierno de Dinamarca.

    Primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, junto a la primera ministra de Dinamarca, Mette Friedriksen. Gobierno de Dinamarca.

    CCOO toma nota y comparte la preocupación expresada por la CES ante la creciente presión política y económica ejercida por la Administración estadounidense sobre Groenlandia y Dinamarca, así como la solidaridad manifestada con el sindicato groenlandés SIK y con el conjunto de la población de Groenlandia.

    La CES, en un comunicado, ha señalado con claridad que el derecho de los pueblos a decidir su propio futuro, la integridad territorial y la seguridad colectiva no pueden ser objeto de coerción ni de negociación bajo amenaza, y que la utilización de la política comercial como instrumento de presión vulnera los principios básicos del orden internacional basado en normas.

    En este contexto, la decisión de hoy del Parlamento Europeo en Estrasburgo de congelar la ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos constituye una señal política relevante. Confirma que no es posible seguir actuando con normalidad en las relaciones comerciales mientras se mantengan prácticas de intimidación o presión que cuestionan la soberanía democrática y el respeto a las reglas comunes.

    Desde CCOO consideramos imprescindible situar este debate en un marco más amplio. No se trata únicamente de una controversia concreta, sino de un precedente peligroso para Europa y para el sistema internacional en su conjunto. La normalización de la coerción económica como herramienta política debilita el multilateralismo, erosiona la confianza entre socios y abre una vía de inestabilidad que acaba afectando a las sociedades y, de manera muy directa, al mundo del trabajo.

    CCOO coincide con la CES en que estas dinámicas tienen un impacto directo sobre el empleo y la producción. La escalada arancelaria, las amenazas comerciales y la instrumentalización del comercio generan incertidumbre, destruyen puestos de trabajo y trasladan los costes de los conflictos geopolíticos a las personas trabajadoras, tanto en Europa como en Estados Unidos. Por ello, resulta esencial que cualquier respuesta europea vaya acompañada de medidas firmes de protección social, industrial y laboral, evitando que sean los asalariados quienes paguen decisiones políticas ajenas a su control.

    Al mismo tiempo, esta coyuntura refuerza la necesidad de avanzar hacia una mayor autonomía estratégica europea, basada en una política industrial sólida, una preferencia europea en la inversión pública y mecanismos comunes de estabilización y protección del empleo. Europa debe ser capaz de proteger a su gente y a su tejido productivo frente a presiones externas, sin renunciar al multilateralismo ni a la cooperación entre pueblos.

    Finalmente, CCOO reafirma su compromiso con el internacionalismo sindical y con una concepción de las relaciones internacionales basada en la democracia, la paz y los derechos sociales.