Confederaci贸n Sindical de Comisiones Obreras | 13 julio 2026.

Revista Trabajadora 88 (Noviembre, 2025)

Ciberfeministas / Sindicalismo feminista frente a los discursos de odio: el proyecto REDES y el activismo digital, de F谩tima Aguado Queipo

    HACE TIEMPO QUE LAS REDES sociales se han convertido en un nuevo escenario de conflicto político y cultural, un caldo de cultivo perfecto para ampliar los discursos de extrema derecha. 

    02/02/2026.
    REDES es una red sindical internacional que, entre otras herramitnas, pone a disposici贸n una web con coentidos y recursos.

    REDES es una red sindical internacional que, entre otras herramitnas, pone a disposici贸n una web con coentidos y recursos.

    De forma particularmente beligerante, los discuros de extrema derecha han encontrado un canal eficaz para atacar al feminismo y a los derechos de las mujeres. La expansión de los discursos de odio no puede explicarse como un fenómeno exclusivamente político o episódico

    Los discursos de odio, en sus múltiples formas (racismo, xenofobia, machismo, LGTBI+fobia o negacionismo climático), se insertan en las grietas de un malestar social producido por la falta de certezas e inseguridad vital, atravesado por una sociedad en permanente crisis, carente de horizontes colectivos. 

    La extrema derecha ha sabido traducir parte de esas frustraciones en resentimiento y en certeza, en promesa de un mundo mejor donde un pasado antidemocrático puede otorgar cierto orden, identidad y privilegio. Crecen en redes los discursos de odio antifeministas construidos sobre bulos, la idea de pérdida de privilegios y la sensación de una masculinidad herida.

    Los datos del informe Ipsos “International Women’s Day 2025” permiten comprender el contexto social en el que el sindicalismo feminista debe actuar también en el plano digital. Según el estudio, aunque dos de cada tres personas (68%) consideran importante la igualdad de género, solo el 42% cree probable que se logren avances significativos en los próximos cinco años, lo que revela un clima de escepticismo y fatiga social frente a la agenda feminista. A ello se suma que la mitad de la población (50%) piensa que la igualdad entre hombres y mujeres “ya ha ido lo suficientemente lejos”, y casi uno de cada dos hombres jóvenes (57% de los de la Generación Z) cree incluso que la promoción de la igualdad discrimina a los hombres.

    En ese sentido, el sindicalismo de clase, sociopolítico y feminista de las CCOO tiene la obligación de seguir organizándose, también digitalmente, para intentar dar respuesta a las diferentes preguntas que surgen en el entorno del mundo del trabajo y para hacer frente a los discursos de odio. Debemos seguir siendo parte protagonista en el ámbito digital, transformando los espacios virtuales en territorios de sororidad, resistencia y creación colectiva.

    El sindicalismo feminista tiene además una dimensión estructural: reorganiza las prioridades del movimiento obrero. Colocar los cuidados en el centro, visibilizar el trabajo invisible, reclamar la redistribución del tiempo y de la riqueza, combatir la brecha salarial y la violencia laboral son acciones que, además de justicia social, son políticas de prevención frente al odio. 

    Y como, consecuencia en parte de la reflexión colectiva de cómo la extrema derecha está transformando nuestras sociedades y el peligro que supone, particularmente para el movimiento feminista, surge REDES. Redes es una iniciativa promovida en colaboración con la Fundación Rosa Luxemburgo y en la que participan diferentes sindicatos de América Latina y Europa, con la ayuda indiscutible del sindicato británico TUC. Precisamente porque los discursos de odio son globales, la respuesta sindical debe serlo también. El intercambio de experiencias entre sindicatos europeos y latinoamericanos, la articulación de campañas conjuntas y la creación de materiales formativos comunes refuerzan la idea de CCOO, como movimiento internacionalista y antifascista. 

    REDES se erige como una plataforma virtual protagonizada por un personaje virtual dispuesto a hacer frente a los discursos de odio: se llama Antifasper. Antifasper es un fantasma que adopta diferentes colores (rojo, morado, amarillo, azul, verde), en función del derecho que considere que está siendo vulnerado. En defensa del feminismo, adopta el color morado y representa a quienes tienen claro que defender la igualdad real entre mujeres y hombres es defender el derecho a vivir libres, seguras y con dignidad. 

    Pretende ser una herramienta de trabajo colectiva, abierta y viva, llamada a llenarse de pensamiento y práctica feminista. Un espacio donde converjan ciberactivistas, trabajadoras, sindicalistas y todas aquellas personas convencidas de que el cambio se construye en común. Como recuerda Judith Butler, “no hay yo sin un nosotras”: la fuerza política nace del reconocimiento mutuo y del cuidado compartido. 

    Por Fátima Aguado Queipo responsable de Asuntos Europeos de la Secretaría de Internacional y Cooperación de la CS de CCOO