Confederación Sindical de Comisiones Obreras | 16 mayo 2026.

Revista Trabajadora 89 (Marzo, 2026)

Ana Requena, sobre la denuncia a Julio Iglesias: “Las mujeres están decididas a buscar justicia”

    Ana Requena es una referencia del periodismo feminista en España. Desde que en 2014 creara el blog ‘Micromachismos’ en eldiario.es, nunca ha cesado de explicar y aplicar la perspectiva de género. Son muchas las investigaciones que la han situado en el ojo del huracán, como redactora jefa de género, pero quizás ninguna con el eco internacional de la denuncia a Julio Iglesias.

    05/05/2026.
    La periodista Ana Requena durante la entrevista con Trabajadora.

    La periodista Ana Requena durante la entrevista con Trabajadora.

    Este minucioso trabajo periodístico, que firma junto a su compañera Elena Cabrera y Univisión, recoge las denuncias de Rebeca y Laura, extrabajadoras del cantante que lo acusan de agresión sexual. Al cierre de esta edición de Trabajadora, la última noticia del caso es que el cantante ha interpuesto una demanda de conciliación contra el director de elDiario.es, Ignacio Escolar; contra las periodistas Ana Requena Aguilar, María Ramírez y Elena Cabrera; contra el autor del podcast Un Tema Al Día y subdirector de elDiario.es, Juan Luis Sánchez, así como contra Diario de Prensa Digital S.L., empresa editora de elDiario.es.  Días antes ya había presentado una demanda en la sección Civil de los tribunales de instancia de Madrid contra la vicepresidenta Yolanda Díaz.

    Tiene que ser muy difícil atreverse a investigar una denuncia así, que implica a alguien tan poderoso. Hombre blanco,heterosexual, rico, famoso… Vaya nuestro agradecimiento por delante. La primera pregunta es ¿cómo estáis?

    Estamos cansadas, pero con satisfacción con el trabajo hecho. Al principio lo que nos llega es una pista; cuando conocemos aquién se refiere, pues obviamente ya sabes que se trata de un caso importante. Es una persona muy relevante. Y es un icono de la música para España, un personaje público y una persona con mucho poder, dinero y fama, no solo en España, sino universal. Cuando alguien concita todas esas características, sabes que si finalmente esa historia se publica va a tener mucho impacto. Y que va a tener o que puede tener muchas consecuencias de muy distinto tipo. Aún así quizá ha superado nuestras expectativas… Te puedes imaginar muchas cosas, pero hasta que no suceden no eres consciente de todo lo que se genera alrededor de una historia así.

    ¿Por qué es importante la perspectiva de género?

    La perspectiva de género, feminista,siempre es importante como algo que aplicar en el periodismo, en la comunicación que hacemos en general. En una historia de este estilo es muy importante porque te permiteleer con más precisión el contexto del queestamos hablando, entender las relacionesde poder que se dan, entender las consecuencias de esas relaciones de poder. Hay varios factores que interseccionan y uno es el género. Sin duda hay otros que pueden ser el dinero, la clase y la raza, pero también el género. Cuando estamos hablando de historias sobre violencia sexual, la perspectiva de género nos permite detectar estereotipos que tenemos muy asentados en nuestra sociedad y que, si no cambiamos, vamos a reproducir en las historias que contamos. Esos estereotipos hablan, por ejemplo, de cómo es o debe ser una víctima, de cómo es un agresor, lo que creemos socialmente que es un agresor.Cómo se cree que se comporta una víctima, cómo suele ser su relato, el aspecto, el comportamiento… Hay una serie de ideas asentadas de una manera tan, tan, tan potente,que necesitamos la perspectiva de género para entender que esas ideas preconcebidas son mentira y no nos valen. Esto es algo que vemos sistemáticamente cuando hablamos de casos de violencia sexual, a la víctima de la manada se la ha cuestionado por cómo se expresaba, por ejemplo.

    En este caso hemos visto en las reaccionestoda esa explosión de estereotipos que comentabas, ¿no? Se las culpabiliza y se hacen un montón de preguntas como por qué no se fueron. Tú que llevas tantos años y que has cubierto tantos casos, ¿tienes la sensación de que no hemos aprendido nada?

    Es fácil que caigamos ahora en una lectura negativa, pero creo que es importante que no lo hagamos porque sí ha habido aprendizajes. Hay mucha gente concienciada en los medios.Y creo que también la sociedad ha aprendido, que hemos conseguido ir inoculando algunas ideas clave sobre el consentimiento, sobre la idea falsa de la víctima perfecta... Prueba de ello es que hablamos mucho más de violencia sexual, se denuncia, etcétera. Ahora bien, eso convive con una reacción ultra, de extrema derecha, que hace de la violencia sexual uno de los centros de su disputa y de su pelea ideológica. Esa reacción ultra que busca cuestionar este nuevo paradigma que el feminismo había conseguido instaurar en parte en la sociedad, que es que las mujeres tenemos historias que merecen ser contadas, escuchadas, tenemos el derecho a hablar, a contar, y la violencia sexual es un problema estructural con una prevalencia enorme.

    Frente a ese relato en el que las mujeres tomamos la palabra, las derechas buscan volver a lo contrario, al cuestionamiento de esa palabra de las mujeres. Se hace con bulos, con ideas falsas que otra vez retoman esos viejos estereotipos. Y utilizan también otras estrategias, la violencia digital, el acoso judicial, el acoso online o no online, el descrédito de las mujeres para buscar un efecto silenciamiento. Hay mucha gente que dice que estamos en la era post Me Too. Una parte de la sociedad está más abierta a escuchar algunas historias y a eliminar prejuicios. Eso convive con esta ofensiva de volver a desacreditar a las mujeres desde el minuto uno. 

    En este sentido, el archivo de la causa se haquerido presentar como que ha desmontado de las acusaciones y no es así en absoluto, ¿nos lo podrías explicar?

    Aquí hay dos cosas. Una es la investigación periodística y otra es la denuncia que se interpone ante la Fiscalía. La investigación periodística es insólita por lo amplia y lo exhaustiva, porque no solo se trata de los testimonios de Rebeca y Laura, se trata de todas las personas con las que se ha hablado para contrastar, confirmar, conocer cómo funcionaba. Se ha hablado con hasta 15 personas que han trabajado en esas casas durante muchos años. Se ha hablado con personas que tuvieron conocimiento de lo que vivieron estas mujeres casi en el momento. Eso es una prueba que, ahora mismo, por ejemplo, se utiliza mucho en muchos juicios de violencia sexual, cuando tú le has contado a una amiga, a una pareja, ‘oye, pues me ha pasado esto, o estoy viviendo esto o he vivido esto’. Tenemos esas confirmaciones de varias personas, incluida la de un profesional de la psicología, por ejemplo, a quien, con permiso, consultamos y nos confirmó el relato de una de estas mujeres. Pero es que tenemos muchas pruebas también documentales. Fotografías, llamadas, whatsapps…. Todo eso sostiene una investigación muy exhaustiva y muy amarrada.

    Y luego hay una vía judicial abierta. Cuando deciden interponer esta denuncia ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional con el apoyo de Women’s Link, ¿qué pasa con esa denuncia? Las mujeres quieren buscar justicia en España porque sus abogadas consideran que nuestro país tiene jurisdicción para hacerlo, que Julio Iglesias es español y que, por tanto, puede ser investigado y juzgado en España. Sobre este asunto de la jurisdicción hay un debate jurídico; la Fiscalía dirime durante unos días y, finalmente, toma la decisión de que no, de que España no es competente para investigar estos delitos porque se cometieron en el extranjero y no hay vínculos apenas con nuestro país. Insisto, hay juristas que no están de acuerdo. La Fiscalía archiva por esta falta de competencia de la jurisdicción española, pero no ha entrado al fondo del asunto. No ha entrado a valorar las pruebas. ¿Qué alternativas pueden tener ellas paraque se investiguen estos hechos que denuncian? Estas mujeres, Rebeca, Laura, están muy decididas a buscar justicia y las asociaciones que las están acompañando, Women’s Linky Amnistía Internacional, también están muy decididas a seguir en esta búsqueda de justicia. No me voy a adelantar a nada porque creo que están estudiando sus opciones.

    ¿Sus opciones pasan por otro país?

    Pasan por ver cuál es la mejor vía parallegar a ese acceso a la justicia. Les corresponde a ellas anunciarlo, si es que al final toman alguna decisión, pero desde luego es un trabajo que se están tomando muy en serio porque lo que quieren es hacer una denuncia, por supuesto, efectiva. Esto no ha sido algo que han hecho porque sí. Quieren tener acceso a la justicia, que su relato sea escuchado en su integridad, y quieren que haya oportunidad de que lo que ellas denuncian se investigue. Están muy determinadas a seguir adelante. Ya serán sus abogadas y las organizaciones que las acompañan, quienes tengan que decidir.

    ¿Desde eldiario.es y Univisión también estáis ofreciendo apoyo a estas mujeres además de estas asociaciones que nos comentabas?

    Nosotras como periodistas nos hemos preocupado de que estas mujeres pudieran tener el apoyo que ellas pidieron. Eres consciente de la gravedad que se desprende de su relato, de su situación. Y esas mismas mujeres son conscientes de que no quieren estar solas y de que necesitan una ayuda. Una ayuda que, obviamente, nosotras tampoco podíamos ni debíamos dar. Primero, porque no somos profesionales de eso y, segundo, porque además queríamos mantener la independencia de nuestro trabajo y que ellas pudieran tener ayuda especializada para decidir. Estas organizaciones fueron las que trabajaron con ellas y las apoyaron y, en ese sentido, ha sido totalmente independiente de nuestro trabajo periodístico. 

    ¿Y qué apoyo tenéis vosotras como periodistas?

    Hay un trabajo muy en equipo y eso creo que ha sido muy útil y muy alentador también para cuando han venido momentos más difíciles. Me refiero no solo después de la publicación, sino antes de la publicación.Obviamente, es un proceso muy largo y muy costoso en el que pasas por un montón de momentos diferentes. Creo que el hecho de haber montado un equipo pequeño pero muy unido nos ha servido de mucho, mucho soporte, no solo profesional sino también personal. Y luego, bueno, creo que ha sido una apuesta de este periódico y es también muy reconfortante ver cómo tu medio apuesta por este trabajo poniendo los medios necesarios para que pudiéramos hacernuestro trabajo y publicarlo con todas las garantías para todas las partes. Hemos recibido mucho apoyo de mucha gente desde el minuto uno de la publicación y eso ayuda a contrarrestar la violencia y el odio que muchas veces recibimos en redes.   

    Está toda esa parte de acreditar con todas las fuentes que están a vuestro alcance el relato de las denunciantes, pero también os habéis tratado de poner en contactocon Julio Iglesias y su entorno, ¿seguís sin tener ninguna respuesta?

    Es nuestra obligación como periodistas y, desde luego, queríamos cumplir a rajatabla con esa obligación y con ese derecho que tiene la persona de la que hablamos de dar su versión, de darnos su relato de los hechos. Con mucho tiempo de antelación empezamos a contactar con Julio Iglesias y con personas de su entorno. Hemos intentado contactar con él directamente, lo hemos hecho a través de teléfono, mails, teléfonos fijos, en fin, con personas de su entorno, con su abogado, con quien sí conseguimos hablar y nos confirmó que era su representante legal y que era la persona que podía recibir esas preguntas que le queríamos hacer. Una vez que le dijimos el asunto y las preguntas jamás nos volvieron a responder. Hemos llegado incluso a enviar por correo físico las preguntas a la casa de Julio Iglesias, una batería muy exhaustiva, y también al despacho de su abogado. Es decir, que ha habido un intento continuado y muy decidido para contactar y tener su versión o que nos respondiera a preguntas, a muchas preguntas. Nunca nos ha respondido, su respuesta fue su comunicado público, ese comunicado público que hizo unos días después de la publicación, en el que él aseguraba que nunca había tratado mal a ninguna mujer y que nunca había abusado de nadie.

    No vamos a entrar a comentar los detalles del relato porque ya lo habéis contado minuciosamente vosotras, pero resulta escalofriante y sí me gustaría preguntarte, tú que tienes tanta experiencia con otros muchos casos de violencia sexual, ¿te sigues sorprendiendo? Al leerlo queda una enorme sensación de impunidad… 

    Sigue horrorizando la cantidad de relatos que encuentras en todas partes, y los detalles de las historias, que van más allá de lo escabroso, hay muchos otros que contribuyen a que las historias sean terribles o que quienes las han sufrido las hayan padecido mucho. Lo que me sigue aterrorizando es ver la prevalencia de la violencia sexual y de comportamientos que la acompañan y las maneras en las que esa violencia se ejerce. Hablábamos de los estereotipos al principio. Uno de los estereotipos que tenemos sobre la violencia sexual es la manera en la que se ejerce. Muchas veces, si no existe esa violencia explícita, ese que te obliguen de una manera explícita, con una violencia física muy clara, hay gente a la que le cuesta entender que eso haya sucedido y que esa persona se haya visto obligada. Surgen esas preguntas… “¿Por qué no se fue?¿Por qué no habló? Pero podía haberlo evitado. Podía haber dicho que no”… Y eso no es así. Ves cómo algo que podríamos denominar coerción sexual, coacción sexual, está muy presente en muchos de los casos de los que yo he escrito en los últimos tiempos.

    Es un tema que trabajamos desde Comisiones Obreras, cuando hablamos de las condiciones de aislamiento que se producen en los domicilios particulares en determinados trabajos. Quizá uno de los puntos más significativos de vuestra investigación es ese retrato del entorno, del ambiente, de cómo se va creando ese ambiente coercitivo…

    Sí, aunque esta coacción la he visto enhistorias muy distintas y he visto que se ejerce de maneras muy distintas. Por ejemplo, en casos relacionados con la universidad, en los que las mujeres quizá puedan estar más acompañadas, a priori, ¿no? Sin embargo, muchas veces también se produce en ese tipo de ambiente coercitivo porque también hay personas que pueden influir en tu carrera, te hacen sentir que si estás con él tienes muchas oportunidades y te va a ir muy bien. Tienes que ser la mejor y para ser la mejor implica tener sexo con ese profesor. Es decir, ni siquiera solo sucede en los entornos más precarios o de más aislamiento. Pero en este caso, claro, que las mujeres sean internas es muy clave porque te deja en un aislamiento siempre mucho mayor que el de otros trabajos. Obviamente pasas a vivir en casa de otras personas. Y a compartir una convivencia, un entorno. Además existe un ambiente en el que hay una serie de normas no escritas, pero que dejan claro que no puedes tener mucha relación con las otras, ser amiga de las otras, tener pareja, en la que te pueden mirar el móvil. Lo que nos cuentan es que no podían tener una libertad de movimientos, como tenían los trabajadores hombres en la casa que se dedicaban a otras tareas, con los que apenas compartían espacios pero que sí tenían esa libertad. Todo eso crea un marco de condiciones que es más propicio para que luego puedan suceder otras cosas.Es en ese marco en el que ellas describen las conductas de Julio Iglesias. 

    Te preguntabas en tu última columna aquién le importan las víctimas… Yo querría preguntarte ¿crees que en algún momento vamos a poder dejar de ser heroínas? 

    Pagamos un precio. Esa es la realidad. ¿Por qué contar, hablar de tu experiencia o de la experiencia de las demás o denunciar es casi un acto heroico aún hoy? Porque, pese a que hemos avanzado mucho, la realidad es que los estereotipos, los prejuicios, siguen siendo enormes, las resistencias siguen siendo enormes y hacerlo tiene consecuencias para quien lo hace. Y denunciar la violencia sexual tiene un coste alto. Me molesta mucho cuando se habla con ligereza de por qué no denunciamos. Me molesta mucho ese relato porque le falta mucha, no ya empatía, sino mucha pedagogía y mucho conocimiento de cómo funciona la violencia sexual y de cómo opera después el sistema una vez que tú hablas y que denuncias. Mujeres que hablan o que denuncian ven cómo se revelan sus identidades, se difunden datos personales, cómo las amenazan a ellas con denunciarlas, cómo se sigue indagando en sus vidas privadas para buscar cualquier cosa que sirva para hablar mal de ellas. Vemos cómo una cosa y la contraria sirven para desacreditarnos. Si no has denunciado nunca en tu vida porque no has denunciado, si has denunciado algunavez ‘ah, mira, es que esta mujer ya denunció una vez, ya denunció una vez y no le salió bien y ahora vuelve a denunciar’. Es decir, si nunca has denunciado, te reprochan no haber denunciado. Si resulta que a lo largo detu vida te has encontrado con una situaciónde violencia, de acoso y la has denunciado, eso también va a servir para desacreditar. Porque tenemos ahí el estereotipo de que somos mentirosas y manipuladoras. Si pides una indemnización es porque quieres dinero. Si no pides una indemnización ¿por qué no pides una indemnización, si tienes derecho? Si denuncias pronto, como en el caso de Dani Alves, se cuestionó que denunciara inmediatamente, que lo tenía todo muy pensado. Si denuncias cuatro años después, por qué has tardado tanto… Siempre hay algo que se nos va a echar en cara a las mujeres. Tenemos que ser conscientes de que, o acompañamos los relatos y la denuncia, o va a ser imposible que sigamos rompiendo el silencio y mucho menos que haya justicia del tipo que sea.

    Hay también un elemento de solidaridad,¿no? En los testimonios ellas decían: “Yo cuento esto para que no les pase a otras”

    Cuando escribes sobre violencia sexual, el argumento que más te encuentras en las mujeres que comparten sus relatos es que no quieren que vuelva a suceder. Es muy curioso cómo, frente a esa idea de mentirosas, manipuladoras, aprovechadas, la idea de me gustaría que ninguna mujer volviera a pasar por esto y que se haga justicia, que no haya impunidad, que esta persona no pueda volver a hacer lo que me hizo a mí, está súper presente en los relatos de las mujeres que comparten sus historias. También eso es la justicia para muchas mujeres: a mí me ha pasado, pero no quiero que a las demás les pase. En el caso de Rebeca y Laura es una convicción muy profunda, querer ayudar a otras, que no haya impunidad y ayudar a otras mujeres. Frente al relato muy interesado, que insiste, insiste en que estas mujeres tenían interés, en que han cobrado… No, no han cobrado ni un euro. Se obvia lo que ellas mismas dicen, que es que quieren justicia para ellas y para ayudar a las demás.

    Diana G. Bujarrabal es adjunta en la secretaría confederal de Mujeres e Igualdad de Comisiones Obreras