Confederación Sindical de Comisiones Obreras | 7 octubre 2026.

Revista Trabajadora 89 (Marzo, 2026)

Sindicato de hombres y mujeres / La disputa salarial: La reivindicación más feminista de CCOO

    Vivimos tiempos de paradojas económicas. Los datos macroeconómicos son positivos, se baten récords decreación de empleo estable y se incrementan de una manerasustancial los salarios más bajos. 

    18/05/2026.
    Belén López Sánchez es secretaria general de CCOO Catalunya

    Belén López Sánchez es secretaria general de CCOO Catalunya

    Esta situación convive con la percepción y en muchos casos la realidad de que la gente no llega a fin de mes y de que, de una manera generalizada, se ha perdido poder adquisitivo. Esta desconexión no es casual; es el resultado de una inflación impulsada por los márgenes empresariales, donde los beneficios han crecido un 53,6% frente a un tímido 20% de los salarios desde el 2019.

    En este escenario, hablar de dinero no es vulgar, es revolucionario. Y hablar de subir los salarios más bajos es, hoy por hoy, la política más eficaz y feminista que puede liderar un sindicato de clase como CCOO.

    La pugna salarial ha dejado de ser una discusión técnica sobre porcentajes para convertirse en la expresión máxima de la disputa por un modelo social. ¿Por qué situamos esta lucha en el corazón del feminismo? Porque la precariedad tiene rostro de mujer. Cuando CCOO exige incrementos en los suelos salariales y en el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), no solo estamos pidiendo números; estamos atacando la línea de flotación de la desigualdad estructural.

    Los datos son tozudos y nos dan la razón. En el último año, gracias a la estrategia sindical de priorizar los incrementos en los convenios sectoriales más precarios —típicamente feminizados—, los salarios de las mujeres han crecido una media del 4,68%, frente al 3,87% de los hombres en los convenios firmados en Catalunya en el 2025. Esta “discriminación positiva” de facto es la prueba de que la negociación colectiva es una herramienta de redistribución masiva.

    Subir el suelo es la única forma de romper el techo. Sin embargo, la brecha salarial persiste en un 20%. Para entenderla, debemos mirar más allá de la nómina base y entrar en la “letra pequeña” de la discriminación. Casi la mitad de esta brecha se esconde en los complementos salariales.

    Históricamente, se ha premiado con pluses el esfuerzo físico o la disponibilidad horaria (atributos masculinizados), mientras que la precisión, la resistencia o la atención (atributos de trabajos feminizados) carecen de recompensa económica.

    Negociar salarios con perspectiva de género implica desmontar estos sesgos y exigir transparencia retributiva para que “a igual valor” corresponda, de verdad, “igual salario”. Pero el gran enemigo a batir sigue siendo la parcialidad,esa condena que obliga a “vidas a medias”. El 75% del empleo a tiempo parcial lo ocupan mujeres, y en la inmensa mayoría de los casos, no es una elección. Es una imposición del mercado o una consecuencia de la falta de corresponsabilidad en los cuidados. Por eso, la reivindicación salarial de CCOO va de la mano de una reforma contractual: hay que causalizar el tiempo parcial y perseguir el fraude de las horas complementarias, que deberían pagarse como extraordinarias.

    Finalmente, no podemos olvidar que el salario no es solo lo que se ingresa en la cuenta bancaria. Los servicios públicos, la vivienda y los cuidados también son salario. La falta de una red pública de cuidados devora la renta disponible de las trabajadoras y frena suprogresión profesional. Por tanto, exigir una reforma fiscal que financie estos servicios es parte intrínseca de la propuesta.El sindicalismo de clase va de “organizar para convertir lo justo en posible”. Hoy, lo justo es que quienes sostienen la vida y los servicios esenciales dejen de ser las pobres del sistema. Negociar subidas salariales importantes en las franjas bajas no es solo una medida económica; es la herramienta más potente que tenemos para corregir una desigualdad histórica. Es, en esencia, feminismo en acción.

    Belén López Sánchez es secretaria general de CCOO Catalunya