Confederaci贸n Sindical de Comisiones Obreras | 16 julio 2026.

La lucha de la clase trabajadora portuguesa frena la reforma laboral del Gobierno

  • CCOO saluda la victoria de la CGTP-IN y de los trabajadores y trabajadoras de Portugal tras el rechazo parlamentario del paquete de medidas laborales impulsado por el Gobierno portugu茅s

23/06/2026.
Movilizaci贸n de la CGTP-IN

Movilizaci贸n de la CGTP-IN

La Confederación Sindical de CCOO celebra el rechazo en el Parlamento portugués de la propuesta de reforma laboral promovida por el Gobierno de Portugal, una iniciativa que había sido contestada de forma masiva por la clase trabajadora portuguesa desde el primer momento por suponer un grave retroceso en derechos laborales, en garantías colectivas y en condiciones de vida y de trabajo.

Este resultado no puede entenderse al margen de la movilización sostenida, firme y ejemplar que durante los últimos once meses han protagonizado la CGTP-IN y los trabajadores y trabajadoras de Portugal. La derrota de este paquete laboral es, ante todo, una victoria de la lucha organizada, de la perseverancia sindical y de la capacidad de la clase trabajadora para frenar una agenda orientada a debilitar derechos, precarizar el empleo y desplazar el equilibrio de las relaciones laborales en favor de los intereses empresariales.

Desde septiembre de 2025, la respuesta social y sindical en Portugal ha sido amplia, continuada y profundamente arraigada en los centros de trabajo y en la calle. La Jornada Nacional de Lucha del 20 de septiembre, con manifestaciones en Lisboa y Oporto, abrió un ciclo de movilización que tuvo continuidad en la Marcha Nacional del 8 de noviembre y en la huelga general del 11 de diciembre. A comienzos de 2026, la CGTP-IN mantuvo la presión social con la manifestación nacional del 13 de enero, en la que se entregaron 190.000 firmas al primer ministro, seguida de nuevas manifestaciones en Lisboa y Oporto el 28 de febrero, de la manifestación nacional de jóvenes trabajadores del 28 de marzo, de la movilización nacional del 17 de abril en Lisboa, de las conmemoraciones populares del 25 de abril y de la gran jornada de lucha del Primero de Mayo, con acciones en todo el país. La huelga general del 3 de junio volvió a demostrar la profundidad del rechazo social al proyecto gubernamental.

CCOO considera que esta victoria tiene una dimensión que trasciende el marco nacional portugués. En un contexto europeo marcado por presiones para flexibilizar las relaciones laborales, contener salarios, debilitar la negociación colectiva y transferir los costes de las crisis sobre las personas trabajadoras, la experiencia portuguesa muestra que la organización sindical, la movilización sostenida y la unidad de acción en torno a reivindicaciones claras siguen siendo herramientas decisivas para defender derechos y abrir perspectivas de avance social.

La CGTP-IN y los trabajadores y trabajadoras portugueses han demostrado que ninguna reforma laboral regresiva es inevitable cuando existe conciencia colectiva, determinación y capacidad de lucha. Frente a quienes presentan la precariedad como modernización, la pérdida de derechos como competitividad y el debilitamiento de la negociación colectiva como eficiencia económica, la movilización portuguesa ha afirmado con claridad que el trabajo digno, los salarios justos, la estabilidad en el empleo y la protección social son pilares democráticos que deben ser defendidos.

CCOO traslada su reconocimiento fraternal a la CGTP-IN y al conjunto de la clase trabajadora portuguesa por esta victoria. Su lucha ha sido también una referencia para el sindicalismo europeo y para todas las organizaciones que defendemos una Europa social, democrática y comprometida con la mejora real de las condiciones de vida y de trabajo.

Esta victoria no cierra el conflicto social abierto en Portugal, pero sí confirma que la presión organizada puede frenar retrocesos y alterar el curso de las decisiones políticas. Por ello, CCOO reafirma su solidaridad con la CGTP-IN en la continuidad de sus reivindicaciones por el aumento general de los salarios, el fin de la precariedad, la defensa de la negociación colectiva, la mejora de las condiciones laborales y la protección de las funciones sociales del Estado.

La lucha de los trabajadores y trabajadoras portuguesas es hoy motivo de alegría compartida para el sindicalismo de clase. También es una señal clara para toda Europa. Los derechos se defienden organizándose, movilizándose y sosteniendo en el tiempo la presión colectiva frente a quienes pretenden hacer recaer sobre la clase trabajadora los costes de una agenda al servicio del capital.