Pedimos el cese de la nueva escalada de represión contra la población civil palestina

    Ante los graves acontecimientos del mes de julio, CCOO recuerda una vez más la urgente necesidad de exigir que se respeten los derechos humanos y la legalidad internacional en los territorios ocupados de Jerusalén Oriental, Cisjordania y Gaza

    26/07/2017.
    Bandera palestina

    Bandera palestina

    El pasado 2 de julio el ejército israelí arrestó en sus domicilios en Ramallah, en los territorios palestinos ocupados, a dos mujeres palestinas. Se trataba de la diputada palestina del Consejo Legislativo Palestino, Khalida Jarrar, miembro de la dirección nacional del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) quien fue arrestada a pesar de gozar de inmunidad parlamentaria y, por otra parte de Khitam Saafin, Presidenta de la Unión de Comités de Mujeres Palestinas (UPWC, Union of Palestinian Women Committees). Ambas mujeres, de reconocida trayectoria en la denuncia de la ocupación israelí, la defensa de los derechos humanos y el apoyo a los presos y presas palestinas, fueron trasladadas a la prisión de HaSharon, al norte de Cisjordania.

    Junto a ellas fueron detenidas otras dirigentes de diferentes organizaciones de mujeres palestinas que quedaron arrestadas en lo que se denomina “prisión administrativa”. Esta figura, que no se ajusta en ningún caso a la legalidad internacional, es práctica frecuente en el territorio palestino. La detención administrativa aprovecha la vulnerabilidad de los detenidos palestinos y palestinas para, sin intervención judicial ni asistencia letrada, aplicarles la ley marcial.

    Es conocido que con este tipo de detención, las autoridades israelíes suelen ensañarse especialmente con activistas y miembros de organizaciones que luchan contra la ocupación israelí como ha sido el caso de Khalida Jarrar y de Khitam Saafin junto con otras de sus compañeras. Así la detención administrativa se ha convertido finalmente en una herramienta de coacción muy útil a los efectos del Estado de Israel de manera que es frecuente que una persona que ya ha sido liberada tras pasar varios meses o años arrestada, vuelva a ser detenida aplicándole la misma figura sin que necesariamente se le hayan imputado cargos.

    LA UPWC en su comunicado consideraba que “esta oleada de detenciones es parte de los continuos crímenes que la ocupación ejerce contra cualquier acto de resistencia a la ocupación y la opresión del pueblo palestino”. Además la UPWC confirmaba que “la detención política de las dirigentes del movimiento de mujeres forma parte de los muchos intentos para silenciar la libertad de las voces palestinas que hacen frente a la ocupación y sus ataques contra el pueblo palestinos”.

    Además de exigir la liberación inmediata de todos los prisioneros y prisioneras en detención administrativa, CCOO se suma a la expresión de repulsa por las recientes restricciones que Israel impuso la semana pasada en la Explanada de las Mezquitas. La Explanada, lugar sagrado por excelencia para cristianos, musulmanes y judíos en la ciudad vieja de Jerusalén, es objeto de continuas e históricas disputas. En esta ocasión y tras el tiroteo que se produjo en esta zona de la ciudad con el resultado de cinco muertos, tres árabes israelíes y dos policías israelíes, se impusieron medidas de seguridad que han provocado graves incidentes y protestas. Israel clausuró el acceso a la explanada, lugar donde se ubican la mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca, ambos lugares santos del Islam. En la zona, de por sí estrictamente vigilada, se han añadido nuevas medidas de seguridad y se ha incrementado la presencia policial.

    Al igual que la práctica de las detenciones administrativas, las restricciones impuestas en la Explanada violan los tratados y convenciones internacionales y no son sino un paso más para la anexión ilegal de la ciudad vieja de Jerusalén y la expulsión de su población. Conviene recordar que el pasado cuatro de julio, el consejo de Patrimonio Mundial de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) aprobó una resolución denunciando las actividades de Israel en la Ciudad Vieja de Jerusalén y rechazando sus reclamaciones sobre esta parte de la ciudad. La votación de la resolución, presentada por Jordania, fue aprobada con diez votos a favor, tres votos en contra y ocho abstenciones, y el texto de la resolución describía a Israel como "potencia ocupante". Las autoridades israelíes rechazaron la resolución afirmando que este organismo “actúa en nombre de los enemigos de la historia y la verdad”.

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