Los contratos para la formación y el aprendizaje no garantizan la formación ni facilitan la inserción

  • Para la secretaria de Empleo y cualificación profesional de CCOO, Lola Santillana, “es un claro ejemplo de la financiación pública de la precariedad laboral”

Un informe de CCOO señala que en 2017 que casi la mitad de las trabajadoras y trabajadores con contratos para la formación y el aprendizaje ocuparon puestos de camareros, dependientes de pequeño comercio, peones y limpiadores. Por cada contrato, el Estado abona mensualmente 214 euros a las academias privadas que imparten los cursos online y entre 60 y 80 euros más a las empresas en concepto de “tutoría”, lo que ha supuesto en los últimos cinco años un gasto de 1.893 millones de euros en bonificaciones a estos contratos, con tasas de inserción que rondan el 3%.

16/02/2018.
Casi la mitad de las trabajadoras y trabajadores con contratos para la formación y el aprendizaje ocuparon puestos de camareros, dependientes de pequeño comercio, peones y limpiadores

Casi la mitad de las trabajadoras y trabajadores con contratos para la formación y el aprendizaje ocuparon puestos de camareros, dependientes de pequeño comercio, peones y limpiadores

El informe, a partir de datos de la estadística del SEPE, analiza el número de contratos formativos realizados y convertidos en indefinidos entre 2007 y 2017; las características sociodemográficas de las personas contratadas –género, edad y nivel educativo alcanzado en el momento de la contratación–, las características de las empresas contratantes (tamaño, sector, CNAE y comunidad autónoma) y las ocupaciones para las que se han realizado.

Demuestra, en primer lugar, que los contratos en prácticas y para la formación obedecen a distintos patrones. Los primeros, dirigidos a jóvenes con titulación superior, se realizan en grandes empresas para ocupaciones relacionadas con las matemáticas, las ciencias, tecnologías e ingenierías y cuentan con una presencia femenina algo inferior a la masculina. Los segundos, que articulan la llamada formación dual del sistema laboral, en teoría se dirigen a cualificar a jóvenes con bajo nivel educativo, pero, en la práctica, se utilizan como un contrato barato principalmente en pymes y micropymes de hostelería y comercio (las empresas con los CNAE Comercio al por menor y los Servicios de comidas y bebidas realizan el 35% de las contrataciones)

En segundo lugar, analiza la progresiva precarización del contrato para la formación. Paradójicamente, el Real Decreto 1529/2012 por el que se desarrollan los contratos para la formación y el aprendizaje y se establecen las bases para la Formación Dual, eliminó casi cualquier barrera objetiva o subjetiva para suscribirlos: se elevó a 30 años la edad máxima a la que se podía ser contratado, se eliminó la exigencia de que el contratado tuviera un nivel académico bajo y se permitió el encadenamiento de contratos siempre que no fueran para la misma ocupación. “Hoy, señala Lola Santillana, un licenciado puede ser contratado durante una año para ‘aprender’ a ser camarero y luego, ser contratado en la misma empresa, para ‘aprender’ a ser dependiente y más tarde para ‘aprender’ a ser empleado de limpieza. El aprendizaje no es más que una coartada para subvencionar contratos precarios y que las academias privadas ganen dinero”.

La evolución del número de contratos entre los años 2007 y 2017 puede dividirse en tres etapas: de 2007 al 2012, hubo aproximadamente 70.000 contratos anuales, se concentraban en el sector de la construcción y las personas contratadas eran jóvenes de menos de 19 años sin titulación académica. En la segunda etapa, de 2013 a 2015, los contratos aumentaron hasta alcanzar un máximo de 174 mil suscritos en 2015; en su mayoría se realizaron en los sectores de comercio y hostelería y se elevó tanto la edad (los menores de 19 pasan a ser sólo el 14%) como el nivel académico de los contratados/as.

Por último, en 2016 y 2017, descienden por debajo de 50.000 después de que el Gobierno suprimiera la financiación de la formación a distancia tradicional y la no acreditable. “Tras las quejas de CCOO y las denuncias ante la Inspección de Trabajo sobre el carácter fraudulento de este tipo de contrataciones, el Gobierno endureció ligeramente los requisitos, pero sigue sin proporcionar datos sobre los contenidos de los cursos, las academias privadas que gestionan tan abultados recursos económicos, el número de abandonos o las características de su inserción laboral, si es que se inserta”, afirma Lola Santillana, “Para abordar seriamente la Formación Dual, sea del sistema laboral o del educativo, la duración del contrato no puede ser inferior a la duración de los estudios, los cursos deben ser presenciales, y las empresas deben contar con tutores cualificados. No basta con llamar a algo Formación Dual para que lo sea, pero denominar formación dual del sistema laboral a los contratos para la formación, ha permitido al gobierno inflar las estadísticas que presenta en foros internacionales”, concluye la responsable de Empleo y Cualificación profesional de CCOO.

Cada día que pasa se hace más urgente modificar el marco normativo para garantizar que estos contratos cumplen, al menos, con un objetivo formativo y de cualificación. CCOO llama a la personas con contrato para la formación a denunciar las situaciones de fraude.

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