Prevención, empleo y cambio cultural, claves en la lucha contra las violencias machistas

    Tras un septiembre negro, CCOO llama a la acción para que de nuevo no tengamos que hablar de un octubre negro. No queremos seguir contabilizando mujeres asesinadas, agredidas, maltratadas o acosadas sexualmente. Queremos que se activen los mecanismos para que estas violencias no sucedan. En palabras de Elena Blasco Martín, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO: “No olvidamos ni por un momento cual es nuestra prioridad: nos queremos vivas, libres y unidas. Trabajamos por la igualdad porque es imprescindible para construir una sociedad libre de violencia sexista. Sabemos que, además de protección, atención integral y reparación a quienes sufren estas violencias, debemos trabajar la prevención. Y la prevención requiere educar en igualdad, propiciar empleo y protección social que garantice autonomía económica a las mujeres, generar un cambio cultural que les reconozca el mismo poder de decidir, de hablar, de participar. Es hora ya de decir Nunca Más”.

    09/10/2018.
    Prevención, empleo y cambio cultural.

    Prevención, empleo y cambio cultural.

    Mes negro, año negro, década negra para las mujeres: 38 mujeres asesinadas en lo que va de 2018, 9 en el mes de septiembre, junto a 3 menores asesinados, y ya son 963 las asesinadas por esta causa desde 2003.

    Eso, por referir las asesinadas a la definición de violencia de género contemplada en la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, porque si hablamos de las otras asesinadas por esta violencia de raíz machista y patriarcal, según lo establecido en el Convenio de Estambul firmado por España en 2014, seguimiento que realizan las organizaciones feministas, la cifra aumenta considerablemente (según la organización Feminicidio.net, la cifra de feminicidios en lo que va de 2018 se eleva ya a 78). Y no hablemos de esa otra cara de las violencias que no tienen la visibilidad mediática, las cotidianas, las que pasan inadvertidas o son toleradas por la costumbre, las invisibles.

    Estamos hartas de seguir contando, y que las cuentas sirvan para poco, más allá de sensibilizar de la magnitud del problema a quienes aún requieran para convencerse del dato estadístico. En CCOO conocemos bien el problema, su alcance, lo que interfiere en la vida de las mujeres. Sabemos bien sus causas, sabemos qué debemos hacer para hacerle frente. Ahora, tenemos un instrumento nuevo, el Pacto de Estado en materia de violencia contra las mujeres, que cuenta con apoyo presupuestario. Un pacto surgido de la movilización feminista, que llegó al Parlamento, al poder público. Un pacto que incluye atender las carencias detectadas a la Ley Orgánica 1/2004 y las obligaciones para los poderes públicos derivadas de la ratificación del Convenio de Estambul. Un Pacto cuyo cumplimiento exigimos, en todas y cada una de sus medidas, por todos y cada uno de los poderes y administraciones públicas concernidas.

    Pero queda mucho por hacer, porque a lo que aspiramos es a que no suceda. Queda, por ejemplo, dar credibilidad la palabra de las mujeres. Queda, por ejemplo, formar en perspectiva feminista a los llamados “operadores” que entran en contacto con las mujeres (justicia, sanidad, educación, servicios sociales, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad…). Queda, por ejemplo, extender con carácter obligatorio en todos los niveles educativos la educación en igualdad y en respeto a la diversidad. Queda, por ejemplo, generalizar que las mujeres accedan sin discriminaciones sexistas a un empleo de calidad y una protección social que les garantice la autonomía económica.

    Es preciso construir una sociedad libre de violencias sexistas desde sus pilares. Y necesitamos y saludamos una legislación y unos servicios públicos que garanticen la intervención, la protección, la atención integral a las mujeres afectadas, la reparación y la sanción a sus agresores, pero también que atienda a la prevención como un pilar fundamental, en todos sus ámbitos (sensibilizar, educar, detectar tempranamente, fomentar el cambio cultural).

    Como señala Elena Blasco Martín, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO: “Sin un paraguas de legislación que prevenga, proteja y sancione, las posibilidades de frenar estas violencias son escasas. Hay que legislar para el hoy y para el mañana. Urge actualizar leyes y diseñar mecanismos de prevención, sensibilización y denuncia. Eliminar la violencia contra las mujeres una responsabilidad institucional que debe ser compartida por toda la sociedad. Porque las mujeres tenemos derecho a una vida segura, libre de violencias y acosos, en igualdad”.

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