Retos de ayer y de hoy. Juventud, precariedad y organización sindical, de Carlos Gutiérrez Calderón

    Carlos Gutiérrez, secretario confederal de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de Comisiones Obreras, escribe sobre precariedad y sobre cómo afecta especialmente al colectivo de migrantes y de jóvenes; y dentro de éste último señala a las jóvenes, doblemente discriminadas, por su edad y por su género.

    29/11/2017.
    Fotografía de Txefe Betancort.

    Fotografía de Txefe Betancort.

    DESDE QUE a partir del año 2013 se empiezan a generar puestos de trabajo y comienza a descender el desempleo -después del impacto que tuvo la crisis económica iniciada en 2008- el foco de atención en relación al empleo se ha situado en su calidad. Como si de una novedad se tratase en la economía española, los titulares de los medios de comunicación señalan la temporalidad del empleo creado (según datos de la última Encuesta de Población Activa, ya se supera el 27% de temporalidad), las tasas de empleo a tiempo parcial (especialmente preocupante es la involuntaria y la feminización de este tipo de contratación ‘atípica’) y los bajos salarios como los principales problemas a los que se enfrenta la economía en este inicio de la recuperación.

    El principal problema del mercado laboral en España es la incapacidad de crear un empleo de calidad que dote a la clase trabajadora de las condiciones materiales adecuadas para planificar y sostener un proyecto de vida. Pero este problema, el de la precariedad laboral, que actualmente constituye un motivo generalizado de indignación (salvo para la patronal que todavía siguen negando su existencia o que suponga un problema), es de largo recorrido. Efectivamente, se trata de un fenómeno que corre en paralelo a la implantación de las nuevas formas de organización del trabajo flexibles y de las reformas laborales que desde los años ochenta se han desplegado en España.

    La juventud trabajadora conoce de primera mano esta realidad laboral precaria porque es uno de los colectivos, junto con los y las migrantes, que más padeció y padece esta situación. Mención aparte merece la situación de las jóvenes, que se encuentran doblemente discriminadas, por mujeres y por jóvenes. De hecho, de acuerdo con los indicadores más utilizados para acercarse a la precariedad, la juventud trabajadora supera la media española de forma amplia. Así ocurre con la temporalidad, que mientras de media se sitúa –como ya se ha dicho- en el 27%, entre la población asalariada de 16 a 29 años alcanza el 56%. Lo mismo ocurre con los datos de desempleo, con los empleos con jornada parcial y con el nivel salarial. Por tanto, si la precariedad es un rasgo definitorio de la situación de la población trabajadora en España, la juventud es el colectivo más damnificado (llevando la peor parte las jóvenes) junto al colectivo migrante.

    Esta situación laboral, débil e inestable de la juventud trabajadora, conlleva la imposibilidad de emanciparse del hogar familiar y, de este modo, poder desarrollar un proyecto de vida autónomo. Así, el 80% de la juventud, más de 8 de cada 10 jóvenes, no puede emanciparse del hogar familiar. Esto está vinculado con la situación precaria que se vive en el ámbito laboral, pero también con un mercado inmobiliario que impide el acceso a una vivienda a un precio razonable, ya sea en alquiler o en propiedad. Y quienes deciden emanciparse tienen que optar por fórmulas low cost. Otro efecto asociado a esta precariedad laboral es el alto riesgo de pobreza y exclusión social que varía según la situación (25% entre la juventud ocupada, 38% entre la inactiva y 58% entre la desempleada).

    La situación laboral de naturaleza precaria que vive la juventud genera problemas objetivos para la organización de este colectivo en la defensa y ampliación de sus derechos laborales y sociales alrededor del sindicalismo de clase y concretamente en torno a Comisiones Obreras. La tardía incorporación al mercado de trabajo de una gran parte de la juventud así como su inserción precaria, las carreras inestables que se ve condenada a desarrollar y la creciente individualización de las relaciones laborales dificultan su vinculación a las organizaciones sindicales clásicas.

    Comisiones Obreras es la mayor organización social de este país, también entre la juventud. Ahora bien, esto no ha de llevar a la complacencia. Los datos de afiliación y el número de personas delegadas jóvenes evidencian un problema. Un problema que, lejos de ser novedoso, constituye un reto de largo recorrido. Es imprescindible moverse para solucionarlo.

    Carlos Gutiérrez (@AlixDeRojas) es secretario confederal de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de Comisiones Obreras.

    Publicado en Revista Trabajadora, n. 62 (noviembre de 2017).

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