CCOO considera que el acuerdo alcanzado en la Cumbre de París es histórico, pero muy débil para luchar contra el cambio climático

    Para CCOO, después de la COP, los sindicatos tendrán que exigir a los respectivos gobiernos un diálogo para desarrollar planes nacionales para un cambio de modelo productivo y energético que reduzcan las emisiones de carbono y desarrollen las energías renovables y el empleo; planes que incluyan el compromiso de garantizar una transición justa para todos y todas.

    14/12/2015.

    Como subraya el secretario confederal de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO, Pedro J. Linares, “ el acuerdo sobre cambio climático alcanzado en la Cumbre de Paris, que entrará en vigor en 2020, supone la aceptación por todos los países del enorme problema que debemos enfrentar como sociedad, aborda el problema de manera integral y define como objetivo global mantener el incremento de la temperatura “muy por debajo de los 2ºC”, y establece proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5ºC; pero renuncia a fijar una meta concreta de mitigación a largo plazo que hubiera sido muy importante para señalar el camino al que los países tendrían que adecuar sus objetivos.

    Si tenemos en cuenta, además, que las contribuciones nacionales que cada país había planteado previamente a la cumbre encaminan a un aumento en torno a los 3ºC y que ya hay una brecha de emisiones para antes de 2020, el balance que se puede hacer es que se ha llegado a un acuerdo de mínimos muy insuficiente para posibilitar la firma por parte de la totalidad de los países presentes.

    La consideración de la transición justa, el trabajo decente y los aspectos de género y de derechos humanos han quedado relegados al preámbulo pero permiten un reconocimiento que habrá que desarrollar a niveles nacionales. Como ha advertido la secretaria general de la Confederación Sindical Internacional (CSI), Sharan Burrow, “la carrera para estabilizar el clima ha comenzado, pero, trágicamente, muchos gobiernos aún carecen de ambición para la supervivencia de su pueblo. Pero nuestra determinación para gestionar una transición justa de cara a la transformación industrial más grande y rápida en la historia humana es más fuerte que nunca".

    En otros aspectos, como la financiación, se ha llegado a un cierto equilibrio al reconocer los países desarrollados su obligación de contribuir en las acciones para la mitigación y la adaptación de los más vulnerables, dejando a la voluntariedad la aportación por parte de otros en desarrollo.

    A pesar de su carácter de mínimos, el Acuerdo de París puede permitir algunos mecanismos para reconducir al alza los compromisos y objetivos en un futuro. En primer lugar, establece la obligación para todos los países de comunicar periódicamente sus inventarios de emisiones y la captura de gases de efecto invernadero, además de informar regularmente sobre la adaptación, la financiación, la transferencia de tecnología y el fomento de la capacidad. El texto precisa que esta información será sometida a un examen técnico individual, realizado por expertos que incluirá propuestas de mejora para cada país. Se realizará un primer balance mundial en 2023 y a partir de entonces, cada cinco años, para valorar el avance global del cumplimiento de los objetivos del acuerdo.

    Se establece un mecanismo para incrementar la ambición climática antes de que entre en vigor en 2020 y se organiza para 2018 la realización de un balance de los esfuerzos colectivos y del avance en el logro del objetivo a largo plazo para orientar la preparación de las contribuciones nacionales.

    Además, todos los países tendrán que comunicar un compromiso nuevo o renovado para el año 2030, entre 9-12 meses, antes de la Conferencia de las Partes (COP) de 2020.

    La revisión al alza de la ambición podría concretarse en un futuro, pero mientras tanto se pueden perder algunos años importantes para reducir emisiones y frenar el calentamiento.

    Para CCOO, después de la COP los sindicatos tendremos que exigir a nuestros respectivos gobiernos un diálogo para desarrollar planes nacionales para un cambio de modelo productivo y energético que reduzca las emisiones de carbono y que desarrolle las energías renovables y el empleo, planes que incluyan el compromiso de garantizar una transición justa para todos y todas.

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