Un futuro digno para la juventud, de Paula Guisande y Carlos Gutiérrez

    PAULA GUISANDE y Carlos Guitérrez escriben sobre la "generación móvil" caracterizada por la inestabilidad e incertidumbre vital permanente.

    08/02/2019.
    Campaña de Jóvenes CCOO

    Campaña de Jóvenes CCOO

    NO ES CASUAL que el tramo de edad en el que más haya crecido el riesgo de pobreza durante los últimos años sea el comprendido entre 16 y 29 años: las estadísticas revelan que es éste el grupo que ha soportado en mayor medida la escalada de precariedad y las consecuencias de los recortes sociales y laborales. Una situación, a priori coyuntural, que si no se toman medidas y se revierten los recortes, se corre el riesgo de que se perpetúe en el futuro, y que la precariedad laboral, y vital, acompañe a esta generación a lo largo de toda su vida.

    Pero las estadísticas también revelan datos positivos y desmontan injustos mitos sobre la juventud. Por un lado, el nivel educativo de la población joven sigue aumentando, a pesar de las dificultades impuestas desde las Administraciones públicas: plazas insuficientes, tasas más elevadas, endurecimiento de los requisitos de acceso y recortes en becas y ayudas. Por otro, se confirma que es muy minoritario el porcentaje de personas jóvenes que no estudia ni trabaja: bajo el famoso y poco acertado término “nini” se podría agrupar apenas a un 8% de la población entre 16 y 29 años. Un esfuerzo poco reconocido a la juventud en términos de condiciones y oportunidades laborales.

    La precariedad es la norma en la inserción laboral de la población joven. En 2017, dos de cada tres jóvenes se vinculaba laboralmente mediante contrato temporal o trabajaba a tiempo parcial, y un 20% de la juventud sufría ambas formas de precariedad. Sólo el 34% de las personas asalariadas menores de 30 años contaba con un contrato indefinido a jornada completa.

    Si hacemos la comparativa con la población a partir de 30 años se puede hablar de una evidente brecha de edad: la tasa de temporalidad se triplica por razón de edad (58% frente al 21%) y las jornadas parciales se duplican cuando se refieren a jóvenes (28% frente al 14%). Ambas tasas son ya más altas que antes de la crisis.

    En relación a la parcialidad, al igual que ocurre con el resto de la población, resulta que esta forma de precariedad es más frecuente entre las mujeres jóvenes que entre los hombres jóvenes, con 13 puntos porcentuales de diferencia por razón de género (34% frente al 21%).

    También la duración de los contratos se ha visto recortada. En 2017 una persona joven necesitaba de media firmar 5,2 contratos para trabajar todo el año, mientras que en 2007 eran 3,4. Una rotación que es especialmente elevada en los empleos más precarizados.

    También los ingresos de las personas jóvenes se han visto afectados en los últimos años, concentrándose en este grupo de población el ajuste salarial. El descenso del salario medio ha sido inversamente proporcional a la edad: los salarios de las personas menores de 20 años cayeron un 28%, entre los 20 y los 24 años, el 15%, y entre los 25 y 29 años, un 9%. La Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma que las personas jóvenes conforman el tramo de edad más afectado por la reducción del nivel de ingresos, saltando el riesgo de pobreza del 18,6% del 2008 al 27,1% del 2017, una vulnerabilidad ante la pobreza que afecta en mayor medida a las mujeres jóvenes (un 29% frente al 25% de los hombres).

    Como consecuencia del empeoramiento de sus condiciones laborales y de la falta de políticas que garanticen el acceso a la vivienda de las personas jóvenes se ha visto afectada la tasa de emancipación. Una de cada cuatro personas de entre 30 y 34 años aún reside con sus progenitores. Una situación, entre otras, que explica la baja tasa de natalidad en nuestro país.

    La década de crisis ha provocado que el alquiler haya pasado a ser la principal forma de acceso a la vivienda para la población entre 16 y 29 años, aunque la escala de precios amenaza con excluir a la población joven con bajos ingresos de esta opción y refuerza la necesidad de políticas públicas que apuesten por el alquiler social como fórmula para garantizar su acceso a la vivienda.

    Es por ello que CCOO presentará al conjunto de la sociedad un decálogo de propuestas con iniciativas en educación, empleo y vivienda que permitan superar esta situación de extrema vulnerabilidad que sufren las generaciones más jóvenes cuando llega el tiempo de acceder al empleo y construir un proyecto de vida sólido a medio y largo plazo.

    Es el momento de pasar de ser una generación móvil caracterizada por la inestabilidad e incertidumbre vital permanente, a una generación que tiene por delante un futuro digno.

    Paula Guisande (@PaulaGuisande) y Carlos Gutiérrez (@AlixDeRojas) están al frente de las secretarías confederales de Política Social y Movimientos Sociales y Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de Comisiones Obreras, respectivamente.

    Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.