El futuro del trabajo necesita una formación que nazca del diálogo social en las empresas

    “Hay que llevar la democracia a las empresas; si no es así, si en ellas no se propicia la participación de las personas trabajadoras en su propia formación, no se producirán las transformaciones productivas que el empleo actual precisa, ni de que lo haga de una manera eficiente, como tampoco conseguiremos que mejoren su productividad y competitividad”. Así lo ha afirmado la secretaria confederal de Empleo y Cualificación Profesional, Lola Santillana, en su intervención en el panel “Formación Profesional, transformación productiva y productividad” dentro de la 44ª Reunión de la Comisión Técnica de OIT/Cinterfor.

    09/08/2019.
    Sindicalistas participantes en la 44ª REUNIÓN DE LA COMISIÓN TÉCNICA DE OIT/CINTERFOR

    Sindicalistas participantes en la 44ª REUNIÓN DE LA COMISIÓN TÉCNICA DE OIT/CINTERFOR

    En opinión de Lola Santillana, que intervino en representación de las organizaciones sindicales participantes en este encuentro, la formación profesional es una de las políticas de desarrollo social y profesional de las personas, de la competitividad de las empresas, de la transformación productiva y, por tanto, de la prosperidad de los países. Y para que esto sea así, la participación sindical es imprescindible y clave si queremos que la transición que estamos viviendo, tanto en innovación productiva como en digitalización, se haga de forma justa y equitativa y en defensa del trabajo decente.

    Mías allá de la creación constante de herramientas y nuevas metodologías de estudio basadas en innovadoras tecnologías que desarrollan todos los países, resulta necesario recordar que el acuerdo en materia de diálogo social en las instituciones es el que hace posible la reforma de los marcos normativos, lo que resulta fundamental para que las políticas acompañen a los cambios continuos que se dan en las realidades laborales”.

    “Es realmente necesario que exista ese acuerdo de diálogo social tripartito entre las instituciones para provocar los cambios normativos de un modo ágil, tal y como requieren nuestros mercados de trabajo y las transformaciones que vemos que se viene dando en los procesos productivos”, expuso Lola Santillana.

    Se debe profundizar en el diálogo social y democratizar las empresas, añadió la responsable sindical, para quien los acuerdos tripartitos que marcan las políticas deben entrar en las empresas. “Tenemos que llevar la democracia a las empresas y hay que hacerlo a través de la negociación colectiva. Si en las empresas no hay participación de los trabajadores y trabajadoras no seremos capaces de que se generen las transformaciones productivas que demanda el empleo ni de que mejore la competitividad de las empresas”, argumentaba Santillana.

    Las organizaciones sindicales tampoco consideran que se puedan abandonar la negociación y mejora de las condiciones laborales y salariales. “No podemos seguir teniendo marcos de relaciones laborales en los que estemos hablando de semiesclavitud. Porque si nos olvidamos de los trabajadores y trabajadoras, si pasamos por alto que detrás de los actuales procesos de digitalización y revolución tecnológica en las empresas están las personas, nos estaremos equivocando radicalmente”, apostillaba la secretaria confederal de CCOO.

    Por ultimo destacó la idea de la “transformación”. Y puso el énfasis en la importancia de que las transformaciones se den en el interior de las empresas, en las mentalidades de las y los empresarios. “Debemos conseguir la transformación mental del empresariado que debe asumir que la participación activa de las personas trabajadoras en su propia formación es clave y fundamental si se quieren introducir dichos cambios en los modos de producción”.

    Desde una perspectiva sectorial, las personas que mejor conocen las necesidades de formación son quienes a diario trabajan en las empresas. Por ello, si se persigue el aprendizaje y la puesta al día de las plantillas y un alto nivel de competitividad empresarial, “la formación y su planificación deben ir parejas con la mejora de las condiciones laborales”, sentenciaba Santillana. Además, insistió en la relevancia de la participación sindical en la detección de necesidades y en el diseño de los itinerarios formativos dentro de las empresas, de las cuales los trabajadores y trabajadoras formamos parte activa.

    En el panel también participaron representantes del SENA de Colombia, el SENAI de Brasil, el TVET Council de Barbados y de Laboratoria Bootcamp, una empresa de reciente creación de Chile. Todos ellos coincidieron en la importancia de repasar conceptos como transformación de métodos productivos y de mentalidades; relevancia del diálogo social y consenso; disrupción y nuevas formas de desempeños laborales; motivación y colaboración.

    Recordemos que la Comisión Técnica de OIT/Cinterfor es la principal reunión sobre formación profesional de América Latina y el Caribe que tiene lugar cada dos años y que en esta ocasión ha reunido la ciudad uruguaya de Montevideo a más de 20 países, 50 instituciones y 200 representantes.

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