"La subida salarial en torno al 3% y los 14.000 euros de salario mínimo deben ser nuestra bandera reivindicativa en los convenios”

    El secretario general de CCOO, Unai Sordo, en el informe al Consejo Confederal del sindicato que se ha celebrado este martes, ha destacado, entre sus principales conclusiones, la mejora del poder de compra de los hogares, gracias a la creación de empleo y al aumento del poder de compra de los salarios y las pensiones. Mejora en la que la actividad sindical ha sido clave: La firma del IV AENC 2018-2020, en el que se fija un incremento salarial entre el 2% y el 3% para el 2018, 2019 y 2020, además de incluir el compromiso de alcanzar un salario mínimo de convenio de 14.000 euros anuales; los acuerdos de recuperación de empleo y salarios en las administraciones públicas, así como las sucesivas subidas del SMI, citó Unai Sordo.

    01/10/2019.

    Como resultado de los acuerdos suscritos por los sindicatos, “el poder de compra mejora hasta julio 1,3 puntos en los salarios pactados; 1,5 puntos en los sueldos de los empleados públicos; y 1 punto en las pensiones”, señaló el secretario general de CCOO. “El salario mínimo interprofesional se incrementó en el 37% en los tres últimos años, pasando de 655 euros en 2016 a 900 en 2019, afectando a 1,2 millones de trabajadores que cobraban un salario inferior a 900 euros”, añadió.

    Unai Sordo destacó también ante el máximo órgano de dirección de CCOO la importancia del El II Acuerdo para la mejora del empleo público que incorpora ––además de otros avances– un incremento salarial con un mínimo del 6,1% y un máximo del 8,8% en el período 2018-2020, rompiendo con la congelación salarial y recuperando una parte del poder adquisitivo perdido. “Un significativo aumento de salarios para alrededor de 3 millones de personas”, subrayó.

    Finalmente, el secretario general de CCOO mantiene en el informe aprobado por el Consejo Confederal que la mejora del poder adquisitivo que se registra desde el último año rompe con una etapa de “crecimiento sin distribución”, en la que desde 2014 la creación de los empleos no se correspondía con una mejora de la calidad de los mismos, sino más bien todo lo contrario, ni tampoco la evolución de los salarios  se correspondía a la necesaria distribución de la riqueza entre la población trabajadora, mientras las empresas mejoraban sus excedentes, sus beneficios, sus repartos de dividendos y rebajaban de forma muy apreciable su endeudamiento.

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