La formación permanente y la cualificación de trabajadores y trabajadoras, imprescindible en la transformación digital de las empresas

    Para CCOO, es preciso evitar que los cambios digitales que están afectando al mundo del trabajo aumenten la precariedad laboral y la desigualdad social y consoliden la tremenda pérdida de derechos laborales que ya han sufrido las trabajadoras y trabajadores durante los años de crisis. “El papel de CCOO junto al resto de sindicatos y agentes sociales, ha de ser garantizar una transición justa que proteja a las personas trabajadoras”, señala la secretaria confederal de Empleo y Cualificación Profesional, Lola Santillana, en la presentación del estudio Digitalización, Empleo y Formación.

    07/02/2020.
    Digitalización, Empleo y Formación

    Digitalización, Empleo y Formación

    El proceso de transformación digital tiene una incidencia directa o indirecta en las actividades de todos los sectores productivos. La globalización y la economía digital afectan a una gran parte de las relaciones y determinan las condiciones laborales. Por ello, para CCOO, sus posibles beneficios han de ser colectivos y compartidos por todas las trabajadoras y trabajadores. Como señala la secretaria confederal de Empleo y Cualificación Profesional, Lola Santillana en el estudio Digitalización, Empleo y Formación que presentamos, “el papel sindical es esencial para el impulso de la digitalización entre todas las personas trabajadoras y las empresas y para garantizar una transición social y laboral justa y equitativa”.

    En materia de digitalización y procesos tecnológicos, el principal problema que hay que abordar es la transformación de las empresas españolas: un 90% considera necesaria una estrategia digital para enfrentar su futuro y, sin embargo, su grado de madurez tecnológica es muy bajo, especialmente en las micropymes. Así se desprende del análisis y diagnóstico ocupacional y formativo de la situación de los trabajadores y trabajadoras y de las empresas frente al fenómeno de la digitalización y la transformación digital, realizado por CCOO.

    En lo que respecta al modelo productivo y su digitalización, del estudio se desprende que las actividades en España no han cambiado de manera significativa. Hostelería y Comercio siguen siendo los sectores que más empleo generan y que más población ocupan (25 de cada 100 empleos) ; a pesar de ese dato, la mayor parte de esos trabajos emplean mano de obra intensiva y que cuentan con cualificaciones medias o bajas. Según Lola Santillana “el grueso de la ocupación española, un 72%, se basa en profesiones con una moderada o baja incorporación de la tecnología y que requerirán destrezas digitales de nivel medio y bajo”.

    Y, lo que es más importante, estas nuevas ocupaciones no mejoran la calidad del empleo ya que un 27% de los contratos son inferiores a 7 días. “El 92% de la contratación de 2019 fue temporal y solo un 8% de los contratos fueron de carácter indefinido o se convirtieron en indefinidos”, explica Santillana, con lo que la inserción laboral es igual de precaria en los sectores de alta y media tecnología”.

    Es también preciso observar que la digitalización afecta a todos los sectores y que el mercado laboral precisará de nuevas destrezas digitales básicas y avanzadas y conocimientos acerca de materias tales como ciberseguridad, robótica, banda ancha, Internet de las cosas, etc… También destacarán competencias acerca del trabajo en equipo, el liderazgo, la creatividad o la comunicación. Por ello, la formación permanente refuerza su papel nuclear en el mercado laboral. Pero no todas las empresas reaccionan igual ante estos nuevos retos digitales. Del análisis de CCOO se desprende que la formación en nuevas tecnologías no aparece entre las prioridades de las compañías españolas, ya que solo el 2,53% de las y los trabajadores reciben formación relacionada con las nuevas tecnologías. “No parece que las nuevas tecnologías y las competencias digitales ocupen un lugar prioritario para la gran mayoría de las empresas”, afirma la responsable confederal de Empleo y Cualificación.

    Sin duda alguna, la formación es fundamental para afrontar estos desafíos digitales y en este sentido, el aprovechamiento de la red pública de centros de formación y la colaboración público-privada es una obligación para desarrollar las políticas adecuadas de contribución a la trasformación digital de las personas trabajadoras y de las propias empresas.

    En definitiva, CCOO defiende una aplicación de los procesos digitales que sitúe en el centro a las personas. Para el sindicato resulta ineludible evitar que los cambios digitales que están afectando al mundo del trabajo aumenten la precariedad laboral y la desigualdad social y consoliden la tremenda pérdida de derechos laborales que ya han sufrido las trabajadoras y trabajadores durante los años de crisis. “El objetivo de CCOO, junto al resto de sindicatos y agentes sociales, es garantizar una transición justa que proteja a las personas trabajadoras”.

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