Abril registra un repunte del paro, pero también una moderación de la destrucción de empleo

  • El mecanismo de los ERTES y la prohibición de despidos por causa del Covid-19 que se pusieron en marcha a finales de marzo han frenado la sangría de destrucción de empleo en abril

El mercado laboral ofrece datos negativos en el mes de abril - el paro registrado sube en casi 283.000 personas y se produce un descenso de 548.093 personas afiliadas a la Seguridad Social -, que hay que sumar a los malos datos de marzo que ya acusaban la paralización de la actividad por el impacto de la crisis del Covid-19. “Las cifras no dejan lugar a dudas sobre la gravedad de la situación, pero también ponen de manifiesto que sin las medidas extraordinarias adoptadas por el Gobierno (limitación despidos, ERTES, liquidez empresas…) a instancias de CCOO, entre otros, el daño en el tejido productivo y la destrucción de empleo habrían sido muy superiores”, advierte la secretaria de Empleo de CCOO, Lola Santillana.

05/05/2020.
El paro sube en abril

El paro sube en abril

Según los datos publicados este martes por los Ministerios de Trabajo y Seguridad Social, el número medio de personas afiliadas a la Seguridad Social se situó en abril en 18.458.667, un descenso de 548.093 ocupados respecto a marzo y 771.695 personas ocupadas menos que en abril de 2019 (-4%). Es el peor comportamiento de un mes de abril de la serie histórica, en un mes en el que tradicionalmente se produce una fuerte creación de empleo impulsada por el efecto semana santa y el inicio de la temporada alta en el turismo y la hostelería.

No obstante, en la coyuntura actual, es más relevante el dato a final de mes y no la media mensual. Entre el 29 de febrero y el 31 de marzo se perdieron 833.979 afiliados/as (918.996 personas afiliadas menos entre el 12 y el 31 de marzo). Entre el 31 de marzo y el 30 de abril la destrucción de empleo se ha limitado a 49.074 personas, un mal dato, pero mucho menor que en marzo. El mecanismo de los ERTES y la prohibición de despidos por causa del Covid-19 que se pusieron en marcha a finales de marzo han frenado la sangría de destrucción de empleo en abril. Al cierre de abril había 3,4 millones de trabajadores acogidos a ERTES (3.074.462 a ERTES de fuerza mayor y 312.323 ERTES de no fuerza mayor)

En abril, el grueso de la pérdida de afiliación se concentra en el régimen general (-48.266 personas, -0,3%), seguido a gran distancia por el régimen de autónomos (-19.815 personas, -0,6%) y el sistema especial del hogar (-12.612, -3,2%), mientras que el sistema especial agrario aumenta sus afiliados/as (+31.618, +4,3%). La pérdida de población afiliada por tipo de contrato en abril se concentra entre la población asalariada con contrato temporal (-59.080 personas, -1,6%) y otros contratos (-10.304, -0,9%) mientras repunta la población afiliada con contrato indefinido (+21.118, 0,2%).

Por ramas de actividad, en abril ha habido un repunte en la población afiliada respecto al final de marzo en las ramas de hostelería (influido por la inclusión en los ERTES de los fijos discontinuos que debían haberse incorporado en abril), en la construcción propiciada por el reinicio de obras y trabajos durante el mes de abril y en el sector de actividades sanitarias y servicios sociales. En el resto de sectores, en abril se ha seguido reduciendo la población afiliada, aunque en mucha menor intensidad que en marzo. Si los datos se estiman en media mensual, entonces el descenso en abril respecto a marzo es generalizado en todas las ramas, la destrucción de empleo ha sido especialmente acusada en construcción, hostelería, y actividades administrativas y servicios auxiliares.

El paro registrado sube en 282.891 personas en abril

El paro registrado mantiene en abril su fuerte repunte mensual (+282.891 parados/as más, +8%) un repunte mensual algo inferior al de marzo (302.265 personas, +9,3%). La cifra total de paro registrado cierra abril en 3.831.203 personas, unas seiscientas mil personas más que antes del inicio de la crisis del covid-19. En abril han aflorado gran parte del paro generado en marzo pero que no se había registrado en las estadísticas de las oficinas de empleo.

El paro sube en todos los sectores: servicios (+219.128), construcción (+25.055), industria (+26.832), agricultura (+4.015) y colectivo sin empleo anterior (+7.861). En abril el repunte del paro se concentra en mayor medida entre los hombres (+150.461, +9,8%) que entre las mujeres (+132.430, +6,6%) pero la gran mayoría de la población en paro siguen siendo mujeres (56 de cada 100). El repunte mensual del paro es más intenso entre la población de menos de 25 años (+31.262, +10,9%) que entre la población de 25 y más años (+251.629, +7,7%).

En abril, a los 3,83 millones de personas en paro se le añaden otras 250.645 demandantes de empleo no ocupados hasta un total de 4.081.848 personas que no trabajan y demandan un empleo. Donde se produce un incremento muy superior es entre la población ocupada demandante de empleo que se dispara hasta 3,1 millones, debido a que ahí se ubican los millones de personas afectadas por ERTE. En total en abril hay 7.483.878 demandantes de empleo.

En marzo de 2020 había 2.109.487 personas cobrando alguna prestación por desempleo, lo que supone un aumento del 5,4% respecto al mes anterior (107.192 personas más) y del 15,2% respecto al mismo mes del año anterior (278.715 personas más). El aumento del número de prestaciones en marzo se concentra en la prestación contributiva, que no obstante solo suponen el 48,4% de las prestaciones, frente al 51,6% de las prestaciones no contributivas. La tasa de cobertura bruta por desempleo se situaba en el 62,4%, con una importante brecha de género de casi 10 puntos (67,7% en los hombres, 58,4% en las mujeres). El 53 por cien son prestaciones asistenciales y el 47 por cien son prestaciones contributivas.

El número de contratos registrados cae un 62% en abril respecto al mismo mes del año pasado, reflejo de la paralización de la actividad económica y la pérdida de la campaña de semana santa. Se han registrado solo 673.000 contratos de trabajo en abril, de los que la gran mayoría (el 91,2%) han seguido siendo temporales y apenas el 8,8% indefinidos. En abril, la caída en la contratación ha sido especialmente acusado en los contratos indefinidos (-66%) respecto a abril de 2019.

Para CCOO, las medidas económicas y sociales aprobadas durante esta crisis - ofreciendo liquidez a las empresas para que puedan hacer frente a sus pagos, aplazando el pago de impuestos, habilitando medidas para preservar el mayor número posible de puestos de trabajo y unidades productivas, facilitando el acceso al cobro de prestaciones a la población trabajadora afectada, moratorias en el pago de hipotecas, alquileres y suministros básicos para las personas afectadas por la crisis -, van en la línea correcta, aunque son menos ambiciosas y redistributivas de lo que la situación requiere, movilizando un volumen inferior de gasto público para hacer frente a la pandemia y sus consecuencias al de otros países europeos, y fiándolo todo en gran medida a ofrecer avales y dotar de liquidez a empresas, propietarios,… Muchas de las medidas aprobadas tienen un periodo de vigencia muy corto, que previsiblemente habrá que ir prorrogando en el tiempo y ampliando en su alcance si la crisis se mantiene.

CCOO comparte la premisa de no dejar a nadie atrás en esta crisis y considera que hay que seguir avanzando en la adopción de medidas de protección social destinada a aquellos sectores de población afectadas por la crisis para los que todavía no se han implementado, desde el marco del diálogo social y con el objetivo de que no aumenten los niveles de pobreza y desigualdad.

Asimismo, CCOO considera que la respuesta a esta crisis provocada por el COVID-19 no puede ser solo nacional. La Unión Europea debe ejercer un papel activo y no dejar a los diferentes estados abandonados a su suerte. Urge adoptar medidas de mutualización de la deuda (“corona bonos” o similar) para financiar todas las actuaciones extraordinarias, activar la “cláusula para sucesos extraordinarios” para cubrir los gastos extraordinarios y posibilitar que el Banco Central Europeo compre directamente la deuda pública de los países.

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