Confederación Sindical de Comisiones Obreras | 20 febrero 2024.

REVISTA "TRABAJADORA", N. 76 (NOVIEMBRE DE 2022)

Empleo/ Derechos, respeto y dignidad, de Anna Biondi

    Anna Biondi, directora adjunta de la Oficina de Actividades de los Trabajadores (ACTRAV), escribe sobre el convenio 189 de la OIT.

    17/11/2022.
    OIT.

    OIT.

    CELEBRO con gran alegría el Real Decreto-ley 16/2022, de 6 de septiembre, para la mejora de las condiciones de trabajo y de Seguridad Social de las personas trabajadoras al servicio del hogar que reconoce que las trabajadoras del hogar necesitan y merecen tener derechos laborales y de seguridad social como el resto de trabajadores y trabajadoras por cuenta ajena. Es un paso fundamental hacia la plena ratificación del Convenio 189 (2011) de la OIT que esperemos que se produzca pronto.

    Este convenio es especialmente querido para mí ya que es la última norma que el grupo de los trabajadores pudo incluir en el orden del día de la Conferencia Internacional del Trabajo mientras fui secretaria. La decisión se tomó en 2008 aunque la discusión no comenzó hasta 2010. Durante mucho tiempo, empleadores y empleadoras argumentaron que las trabajadoras del hogar no debían estar cubiertas por la OIT porque la Organización de Empleadores y Empleadoras no incluía a las familias. La respuesta del Consejo de Administración fue clara: independientemente de quién emplee, cualquier trabajadora debe tener protección y acceso a los derechos en el trabajo.

    La segunda razón por la que este proceso fue tan significativo tiene que ver con el hecho de que se configuró realmente "de abajo arriba", a través de la aportación de las propias trabajadoras del hogar. Myrtle Witbooy, actual presidenta de la Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar y entonces secretaria de Congreso de Sindicatos Sudafricanos, COSATU, acudía a la oficina de la Confederación Sindical Internacional (CSI) en Ginebra en 2007 para pedir apoyo internacional. El Convenio 189 también ha ayudado a los propios sindicatos a replantearse su propia estructura para ser más inclusivos, más sensibles al género y abiertos a las inmigrantes y a quienes carecen de documentación.

    En las observaciones finales, Halima Jacob, que dirigía el grupo de los trabajadores en su intervención ante la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT), afirmaba: "Nuestra responsabilidad colectiva era proporcionar a las trabajadoras domésticas lo que más les faltaba: reconocimiento como trabajadoras y respeto y dignidad como seres humanos".

    Hay más de 75 millones de trabajadoras y trabajadoras del hogar en el mundo; tres cuartos son mujeres y alrededor del 81% tienen un empleo informal, lo que supone el doble de la proporción de empleo informal comparado con otros sectores. El informe Hacer del trabajo doméstico un trabajo decente de la OIT señala que ganan el 56% del salario medio mensual del resto de trabajadores y trabajadoras con una gran fluctuación del tiempo de trabajo (desde jornadas excesivas hasta períodos muy cortos) y con una especial vulnerabilidad en términos de violencia, acoso y restricción de la libertad de movimiento.

    Actualmente hay 35 ratificaciones en todo el mundo; aunque algunos países europeos fueron rápidos en la incorporación de la norma a su propia legislación, el panorama global europeo aún no está tan avanzado como sería deseable y muchos parlamentos necesitan revisar sus políticas.

    La legislación española cobra especial importancia al incluir también los vínculos con el Convenio 190 sobre violencia y acoso, ratificado por España en mayo sw 2022 y que entrará en vigor en 2023. CCOO del Hábitat ha pedido al Gobierno que continúe el diálogo sobre cierta parte de la ley que podría estar mezclando el trabajo de cuidados y el trabajo doméstico, pero aún así esta legislación es un paso importante en la dirección correcta.

    Garantizar una protección efectiva de las trabajadoras del hogar requiere una serie de herramientas que abarquen diversos ámbitos: protección social, tiempo de trabajo, salarios, inspección laboral, migración laboral, etc..., pero para poder abordar todos los temas a través del diálogo social, los derechos habilitantes siguen siendo la libertad de asociación y la negociación colectiva.

    Anna Biondi (@annabeyondme) es directora adjunta de la Oficina de Actividades de los Trabajadores (ACTRAV) dependiente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) (@ILOACTRAV).

    Artículo traducido del inglés por Alejandra Ortega, del equipo de la Secretaría Confederal de Internacional, Cooperación y Migraciones de CCOO.

    Revista Trabajadora, n. 76 (noviembre de 2022).