Batalla por la erradicación del trabajo forzoso, de Alejandra Ortega Fuentes

    El informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la estimación mundial del trabajo forzoso, el matrimonio forzado y la pobreza arroja cifras alarmantes.

    04/12/2017.
    Informe.

    Informe.

    EN SU OBRA La libertad es una batalla constante: Ferguson, Palestina y los cimientos de un movimiento, la activista afroamericana Angela Davis (1), recuerda que: “En la época del movimiento de la liberación negra del siglo XX, los seres humanos cuya situación se aproximaba más a la de los esclavos, a la de sus antepasados esclavos, eran las trabajadoras domésticas negras. Las mujeres que limpiaban las casas, que cocinaban, que lavaban la ropa. De hecho, en la década de 1950 (2), aproximadamente el 90 por ciento de las negras eran trabajadoras domésticas y teniendo en cuenta que la mayoría de la gente que utilizaba los autobuses en Montgomery, Alabama, en 1995 eran trabajadoras domésticas negras, ¿por qué resulta tan difícil imaginar y reconocer lo que para esas trabajadoras domésticas debe de haber significado esa impresionante imaginación colectiva de un mundo futuro sin opresión racial, de género y económica?” (3).

    Añade la autora que: “Aunque no sepamos los nombres de todas las mujeres que se negaron a utilizar los autobuses para trasladarse desde sus barrios negros pobres a los barrios blancos adinerados en Montgomery, Alabama, deberíamos por lo menos reconocer su proeza colectiva. El boicot (4) no hubiera sido posible sin su rechazo, sin su rechazo crítico. Sin él, un personaje como el doctor Martin Luther King Jr. quizá no habría adquirido prominencia” (5).

    La ratificación del protocolo sobre trabajo forzoso

    CASI SETENTA años más tarde de que se produjeran estas heroicas luchas progresistas de muchas mujeres que catalizaron el núcleo esencial del movimiento de liberación de mediados del siglo XX, en Estados Unidos y en diferentes latitudes, y ya en junio de 2014, la 103ª Conferencia Internacional del Trabajo (CIT), celebrada en Ginebra, adoptaba el Protocolo de 2014 relativo al Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930, complementado con la Recomendación sobre el trabajo forzoso (medidas complementarias), 2014 (núm. 203) e instaban a los Estados miembro a ratificar este protocolo con la mayor rapidez posible con el afán de luchar contra las prácticas del trabajo forzoso y otras prácticas análogas a la esclavitud aún no erradicadas de nuestro planeta.

    La ratificación del protocolo se convierte así en un instrumento de primer orden de la OIT, jurídicamente vinculante toda vez que fue ratificado por los dos Estados miembro que lo hicieron en primer lugar, Níger y Noruega. Hace apenas un año el protocolo entraba en vigor (9 de noviembre de 2016) tras la ratificación por parte de estos dos países y se ha convertido en un nuevo marco para luchar contra el trabajo forzoso y la esclavitud.

    Con el fin de promover la ratificación del Protocolo, la OIT lanzó una nueva campaña mundial para poner fin a la esclavitud moderna junto con la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y la Confederación Sindical Internacional (CSI). Esta campaña recibió el nombre de 50 for Freedom y tiene por objetivo movilizar el apoyo del público y ejercer influencia en al menos 50 países para que ratifiquen el Protocolo sobre el trabajo forzoso de aquí a 2018.

    En septiembre de 2017, España se convertiría en el décimo noveno Estado del mundo en ratificarlo. Desde 2014, las organizaciones sindicales españolas no han dejado de instar al Gobierno de España a mostrar su compromiso en la lucha contra la esclavitud moderna con la ratificación de este instrumento.

    Trabajo forzoso y matrimonio forzado y pobreza

    EL PASADO 20 de septiembre, la ministra de Empleo y Seguridad Social de España, Fátima Báñez, depositaba en Nueva York ante el director general de la OIT, Guy Ryder, el instrumento de ratificación de España del Protocolo sobre el trabajo forzoso. La Oficina de la OIT en España recordaba en una nota informativa titulada Sin avances en la erradicación del trabajo forzoso en el mundo que este protocolo actúa a tres niveles: prevención, protección y acceso a la justicia y requiere que los países garanticen la liberación, recuperación y la rehabilitación de las víctimas de la esclavitud moderna, aunque no sean residentes legales de los países donde trabajan. La OIT ha señalado que estamos muy lejos de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible si no se logra intensificar los esfuerzos para erradicar el trabajo forzoso.

    La nota incluía alarmantes cifras que recoge un nuevo informe de la OIT sobre el trabajo forzoso en el mundo en 2016. Estos datos sobre el trabajo forzoso se presentan como parte del informe Las estimaciones mundiales de la esclavitud moderna: trabajo forzoso y matrimonio forzado y pobreza publicado por la OIT y la Walk Free Foundation, en asociación con la Organización Mundial para las Migraciones (OIM) en el marco del septuagésimo segundo período ordinario de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.

    La OIT recuerda que: “La esclavitud moderna no se define como tal en las leyes, pero cubre un conjunto de conceptos jurídicos específicos como son trabajo forzoso, esclavitud, matrimonio forzado, servidumbre y prácticas análogas, por las cuales se dan situaciones de explotación de una persona que no puede negarse o salirse debido a amenazas, violencia, coerción, engaño y/o abuso de poder”.

    El informe recoge que en 2016 se estima que unos 25 millones de personas estaban atrapadas en trabajo forzoso en un momento dado. De ellas, 16 millones eran víctimas de la explotación laboral forzada en el sector privado (trabajo doméstico, la construcción y la agricultura), alrededor de 5 millones eran víctimas de la explotación sexual forzada; y poco más de 4 millones (16 por ciento del total) del trabajo forzoso era impuesto por el Estado.

    En lo relativo al matrimonio forzado, se estima que 15,4 millones de personas eran víctimas de un matrimonio forzado en un momento dado en 2016. De este total, 6,5 millones de casos ocurrieron en los últimos cinco años (2012-2016) y el resto tuvo lugar antes de este período pero siguieron atrapadas en esa situación. Más de una tercera parte de todas las víctimas del matrimonio forzado eran niñas.

    Alejandra Ortega (@AlejandraORF) es responsable de Países Árabes, África y Asia y consejera técnica de CCOO para la OIT, forma parte de la Secretaría Confederal de Internacional y Cooperación de CCOO.

    (1) Birmingham (EE.UU), 1944. Activista afroestadounidense por los derechos civiles y destacada figura del movimiento feminista. Miembro del Partido Pantera Negra (Black Panther Party) y profesora del departamento de Historia de la Conciencia de la Universidad de California en Santa Cruz. Llegó a estar incluida en la lista de “los más buscados” del FBI en los sesenta.

    (2) En referencia al caso estadounidense.

    (3) A. Davis, La libertad es una batalla constante: Ferguson, Palestina y los cimientos de un movimiento, Madrid, 2017, p. 76.

    (4) En referencia a la protesta política y social de 1955 en Montgomery, Alabama, conocida como Montgomery Bus Boyccot (el Boicot de autobuses de Montgomery) en contra de la segregración racial en el trasporte público. El 1 de diciembre de 1955, la ciudadana afroestadounidense Rosa Parks fue arrestada por negarse a ceder su asiento a una persona blanca. El movimiento consiguió la inconstitucionalidad de las leyes entonces vigentes.

    (5) Ibidem, p. 76.

    Revista Trabajadora, n. 62 (noviembre de 2017).

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