Atención a pacientes con endometriosis, de Carme Valls Llobet

    Carme Valls Llobet escribe sobre endometriosis y afirma, entre otras cosas, que un problema que afecta a un número tan alto de mujeres no debería ser relegado a un segundo plano por las autoridades sanitarias.

    04/12/2017.
    Guía del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

    Guía del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

    LA ENDOMETRIOSIS es una enfermedad que afecta sólo a mujeres porque se trata de la expansión de tejido endometrial dentro de la cavidad abdominal, que se acompaña de dolores menstruales muy intensos, a veces de verdaderas peritonitis. La extensión de la enfermedad produce afectaciones inflamatoria y tumoral, crónica a distancia en ovarios, intestino, incluso en pulmones. Los denominados endometriomas o quistes de chocolate. Esta descripción técnica de la enfermedad no incluye la descripción del dolor continuado, penetrante y agotador que suponen las menstruaciones, y los días anteriores y posteriores de las mujeres que la padecen.

    El dolor menstrual y las alteraciones del ciclo menstrual, por su frecuencia, han sido considerados como “normales”, y por lo tanto la visibilización de sus causas, se ha omitido, retrasado, minimizado o se ha encubierto con terapias anticonceptivas antes de llegar a los diagnósticos adecuados. De hecho, dentro de las enfermedades de las mujeres, la endometriosis ha sido una de las que más tardan en ser diagnosticadas. Desde que se presentan los primeros dolores hasta el diagnóstico de endometriosis pueden transcurrir a veces de dos a nueve años.

    Su tratamiento es complejo y poco satisfactorio, pero en muchas ocasiones se precisa la cirugía para la extirpación de los tumores endometriales. Sabemos que el número de intervenciones quirúrgicas está aumentando, pero no hay un censo en el Estado español, y se cree en estos momentos que puede afectar a entre un 10 y un 15 por ciento de la población femenina en edad fértil.

    La falta de datos epidemiológicos fiables es una de las reivindicaciones que las asociaciones de mujeres afectadas por endometriosis plantearon al Ministerio de Sanidad. Las asociaciones de Madrid (EndoMad), Catalunya (EndoCat), Extremadura (Aexae), Zaragoza (Adaez), y Galicia (querEndo) plantearon en la tercera reunión en tres años con el Ministerio que éste, ha incumplido la distribución de la Guía de atención a pacientes con endometriosis (editada en 2013) que no ha sido distribuida entre profesionales médicos, para mejorar su información y formación, ni ha sido llevado el problema de la atención, y derivación de los casos más graves a unidades especializadas, al Consejo Interterritorial de Sanidad, como si: “Las mujeres afectadas por endometriosis no son una prioridad para tratar en dicho consejo”, en palabras de una representante de las asociaciones.

    La enfermedad es causa importante de infertilidad en más de un 50% de casos, y las asociaciones afirman que si se conociera una causa de esterilidad que afectara al 10 por ciento de los hombres, probablemente ya estaría erradicada. Todavía no está contemplada tampoco como motivo de incapacidad laboral y en muchos casos existe una incompatibilidad entre la enfermedad y la capacidad laboral.

    Las últimas evidencias científicas señalan que podría existir una relación entre la contaminación ambiental y la aparición de nuevos casos de endometriosis. Por ejemplo se ha podido provocar endometriosis en animales de experimentación incorporando dioxinas en la dieta. Las dioxinas son subproductos de incineradoras, y actúan en el cuerpo como disruptor endocrino, que altera el equilibrio hormonal del cuerpo de las mujeres. Los pesticidas, disolventes, hidrocarburos, bifenilos policlorados, derivados de plásticos y otros productos químicos actúan en el cuerpo como xenoestrógenos (estrógenos externos) que aumentan el riesgo de endometriosis. La enfermedad puede tener un origen genético, y en estos casos también se ha presentado en otros miembros de la familia. Pero el creciente número de casos en la sociedad industrializada hace pensar que son exposiciones ambientales o laborales la verdadera causa de la enfermedad. Estas nuevas evidencias hacen más necesarios los estudios epidemiológicos que relacionen condiciones de vida y trabajo con la aparición y evolución de la enfermedad. También los estresores psicosociales se han relacionado con la aparición de endometriosis, entre profesionales de la sanidad que al hacer repetidos turnos de noche cambian la armonía del ciclo menstrual. Un problema que afecta a un número tan alto de mujeres no debería ser relegado en un segundo plano por las autoridades sanitarias.

    Carme Valls es endocrinóloga y directora del Programa Mujer, Salud y Calidad de Vida. Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS).

    Revista Trabajadora, n. 62 (noviembre de 2017).

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