La subida del SMI, reclamación histórica de CCOO, crucial para las trabajadoras

    Elena Blasco Martín, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO: “La subida del SMI acordada por los agentes sociales y el gobierno tiene una repercusión directa en la retribución salarial de las mujeres. Nuestro mercado laboral femenino, caracterizado por la precariedad, la temporalidad y la desigualdad salarial, será el mayor beneficiario de la subida del 4% para este 2018”.

    22/12/2017.
    La subida del SMI.

    La subida del SMI.

    LA ENCUESTA Anual de Estructura Salarial 2015 (EES2015), últimos datos publicados por el INE, revelan la profunda desigualdad retributiva, que es un reflejo económico de las discriminaciones laborales que persisten para las mujeres:

    - Casi 1 de cada 5 mujeres tuvo ingresos menores o iguales que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). El porcentaje de mujeres con ingresos menores o iguales al SMI duplica al de los hombres (18,2% mujeres, 7,4% hombres).

    - Las mujeres son mayoría entre quienes tienen los ingresos más bajos. La proporción de personas trabajadoras con ganancia baja (asalariados/asalariadas cuya ganancia hora está por debajo de los 2/3 de la ganancia mediana), fue del 16,7% en 2015: el 65,5% eran mujeres.

    - Casi la mitad de las mujeres (el 44%) trabaja en sectores en los que la ganancia media es inferior a 20.000€ anuales; en cambio, lo hacen el 16% de los hombres. Y por ocupaciones, el 28% de las mujeres trabaja en ocupaciones cuyo salario medio anual no llega a 15.000 euros brutos al año.

    - Y sin olvidar que el salario medio anual de las mujeres fue de 20.051,58 euros, mientras que el de los hombres fue de 25.992,76 euros. Las mujeres dejaron de percibir, por tanto, 5.941,18 euros. Es decir, el equivalente al 30% de su salario anual.

    La subida del SM, llegando a las 12.000 euros al año, permite recuperar el poder adquisivo de los salarios mas bajos y dañados por la crisis, fundamentalmente los de las mujeres, además de acercarnos a una mejor distribución de la riqueza del país, frecuentemente mal repartida, con alto coste en condiciones laborales y pobreza para nuestras trabajadoras“, explica Elena Blasco Martín.

    Según el acuerdo alcanzado esta semana por CCOO, UGT, organizaciones empresariales y el Gobierno, se aumenta el salario mínimo un 4% en 2018, y progresivamente en los próximos dos años, hasta que en 2020 se sitúe en 850€ por 14 pagas (990€ en 12 mensualidades, como viene reclamando desde hace años CCOO, en cumplimiento de la Carta Social Europea (Ver: Gaceta Sindical Importante acuerdo para aumentar el Salario Mínimo Interprofesional).

    La subida salarial tiene un impacto directo sobre trabajadoras afectadas especialmente por situaciones de precariedad intensa como las jóvenes, trabajadoras del hogar, hostelería, comercio, turismo, limpieza, ayuda a domicilio, gerocultoras, operadoras de call center, monitoras escolares, trabajadoras del campo..., incidiendo en la repercusión positiva sobre los porcentajes de cotización para las prestaciones por desempleo y pensiones.

    Pero el trabajo sindical no descansa, ni acaba aquí. Como señala la secretaria confederal de Mujeres e Igualdad: "No todo está hecho. Lo primero es garantizar la subida hasta alcanzar esos 850 € en 14 pagas para el 2020 y nada mejor para ello que lograr el compromiso de las fuerzas políticas y dirigentes actuales y del futuro. Pero, además, desde CCOO seguimos en la lucha para descongelar el IPREM, pues son las mujeres las beneficiarias mayoritarias de estas ayudas y prestaciones sociales; su cuantía debe responder de manera más justa al equilibrio entre riqueza de país y calidad de vida de sus trabajadoras”.

    Además, Elena Blasco Martín añade: “Desde CCOO seguimos trabajando para que esta subida alcance a todos los salarios, mediante la negociación colectiva y el diálogo social. Queremos que la lucha contra la precariedad contemple medidas para asegurar el empleo de calidad, penalizando la contratación temporal y el uso abusivo del tiempo parcial; atajar las discriminaciones laborales que afectan a las mujeres como la salarial, la segregación profesional y las peores condiciones laborales. Es fundamental desarrollar medidas positivas que formen parte del contenido de convenios generales y sectoriales, apoyados en planes de igualdad acordados en cada empresa y centro de trabajo”.

     

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