Una mirada al año que se fue: 12 propuestas para 12 brechas

    2017 ha sido un año lleno de discriminación, violencia, desigualdad y pobreza que CCOO no olvida. Para que no se vuelva a repetir, el sindicato analiza, evalúa, hace balance y propone medidas correctoras de cara al futuro próximo. Elena Blasco Martin, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO: “Nosotras, las mujeres, no podemos permitir ser las perjudicadas de una crisis, ni que por nuestra relación con los diferentes ámbitos externos (escuela, trabajo, hogar y sociedad) seamos el objetivo de la violencia, el acoso y la discriminación. El mundo fue contado por los hombres, este 2018 será el año de la verdadera historia, será nuestro año, un año feminista".

    05/01/2018.
    12 propuestas para 12 brechas

    12 propuestas para 12 brechas

    CON EL cambio de año, CCOO no se resigna a tomar las 12 uvas y poner el contador a cero. Elena Blasco Martín resume las 12 brechas impuesta a las mujeres que han marcado el 2017 impidiendo su derecho a una vida segura y autónoma en igualdad. CCOO presenta sus propuestas para corregir estas discriminaciones y violencias.

    La Secretaria Confederal de Mujeres e Igualdad señala: “CCOO tiene buena memoria. En el nuevo año no pasaremos página sin hacer un balance de lo que ha supuesto el 2017 en materia de discriminación hacia las mujeres. La Organización tiene propuestas para afrontar y atajar todas y cada una de estas desigualdades, pero los poderes públicos deben asumir su responsabilidad constitucional. Desde CCOO Exigimos al gobierno que sitúe la igualdad de género en el centro de la agenda pública y que trabaje con los agentes sociales, desde el diálogo, para lograr hacer efectiva la igualdad y acabar con las violencias machistas. Necesitamos presupuestos, programas y políticas de igualdad activas, eficaces y efectivas”.

    1. MÁS MUJERES DESEMPLEADAS. Conocidos los datos de paro registrado de diciembre de 2017, nuevamente constatamos la peor situación de las mujeres: el paro femenino supera al masculino y lo que supone su feminización progresiva. Las mujeres son el 57,2% del paro registrado al acabar el mes de diciembre (1.953.55 mujeres y 1.459.726 hombres). En diciembre de 2016 eran el 55,6%. Y en diciembre de 2015, el 54,2%.

    La bajada mensual de paro femenino para este diciembre (-55.563), no responde a la tendencia general y no existe otra explicación que la estacionalidad. Sin ir más lejos, en el mes de noviembre, el número de desempleadas volvió a superar la barrera de los dos millones y 9 de cada 10 personas que se sumaron al paro ese mes fueron mujeres (286 hombres y 6.969 mujeres). Sin duda, los datos de diciembre son reflejo de la estacionalidad, campañas navideñas de especial incidencia en comercio, hostelería y turismo. Pero al mismo tiempo reflejo de la temporalidad y precariedad del empleo creado, que en 9 de cada 10 casos fue temporal (92%), en 1 de cada 3 fue a tiempo parcial (34%) y en 1 de cada 2 , de menos de una semana (46%).

    Desigual contratación de las mujeres: las mujeres tienen más dificultades para abandonar el paro. En términos anuales la bajada del paro de las mujeres (-107.617, -5,2%) es la mitad que la de los hombres (-182.576, -11,1%). En 10 años, las mujeres desempleadas han pasado de suponer el 41,6 % del paro registrado en diciembre de 2007 (885.138 paradas) a ser el 57,2% (1.953.055), 15 puntos porcentuales más (y un millón de desempleadas más que en 2007).

    Es una barrera estructural, como se demuestra en que cada mes es constatable que el mapa de género del paro registrado es monocolor: en todas las CCAA, en todas las provincias, el número de mujeres registradas como paradas en las oficinas del SEPE supera al de los hombres.

    Elena Blasco Martín insta al gobierno a actuar sin más dilaciones: “El Gobierno debe activar ya un Plan de Empleo que tenga en cuenta las barreras que frenan la participación de las mujeres en el mundo del trabajo. Desde CCOO exigimos que se establezcan mecanismos y recursos para vigilar con efectividad que no se produzca ninguna discriminación en el acceso y permanencia de las mujeres en el mundo laboral. Es una obligación del gobierno que, a la vista de la evidencia estadística, se incumple sistemáticamente. Las muestras de que se siguen produciendo discriminaciones en el acceso y la contratación de mujeres es infinita y corresponde a la autoridad laboral vigilar, prevenir y sancionar”.

    2. BRECHA DE 12 PUNTOS EN LA ACTIVIDAD. La brecha de actividad de mujeres con respecto a hombres alcanza los 12 puntos porcentuales. Según la EPA 3ºT 2017, la población incorporada a la actividad la componen 12.231,2 mil hombres y 10.549,8 mil mujeres. Esto muestra que hay más cerca de 2 millones de mujeres en edad de trabajar (1.781,4 mil) que han encontrado un primer obstáculo para incorporarse a la actividad, aunque fuera como desempleadas. Es fácil deducir que en caso de igualarse las cifras de mujeres y hombres activos, la tasa de desempleo de las mujeres prácticamente se duplicaría, llegando al 40%.

    Elena Blasco Martín: “Los datos son demoledores, es primordial la derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012, cuyo impacto en la pérdida de empleo y derechos laborales siguen teniendo consecuencias nefastas para las trabajadoras, especialmente las de los sectores más precarizados. Es imprescindible recuperar los derechos laborales, sindicales y de negociación colectiva, así como reforzar la acción sindical para combatir la precariedad laboral en todas sus manifestaciones, incluida la revalorización salarial y la lucha contra la brecha salarial”.

    3. BRECHA EN EL EMPLEO Y SEGREGACIÓN OCUPACIONAL. Se mantiene una brecha de 12 puntos en la tasa de empleo entre mujeres y hombres (16-64 años: tasa empleo hombres 68,61% y mujeres 56,98%). Una participación laboral desigual y caracterizada por la segregación. Según la EPA 3ºT 2017, 9 de cada 10 ocupadas lo está en el sector servicios (el 88,96%: 179,2 mil ocupadas en agricultura, 668,8 mil en industria, 103,8 mil en construcción y 7.676, 9 mil en servicios).

    Como recoge el informe de CCOO La brecha salarial, el peaje de la discriminación (2017): "El 50% de las mujeres asalariadas se concentra en cuatro ramas de actividad: comercio al por mayor y menor, actividades sanitarias y de seguridad social, educación y empleo doméstico. Y además, la distribución de mujeres y hombres asalariados es desigual en las diferentes ocupaciones; mientras que los hombres se distribuyen de forma muy homogénea entre la mayoría de ocupaciones, las mujeres se concentran en tres: servicios de restauración, personales, protección y ventas (27%), personal técnico y profesional científico e intelectual (21%) y ocupaciones elementales (20%)".

    Elena Blasco Martín: “Luchar contra la segregación es una tarea educativa y también sindical. Es imprescindible impulsar con garantías tanto medidas correctoras como planes de igualdad en las empresas, negociados con la representación sindical, que partan de un diagnóstico real de cada centro de trabajo, lo que permitiría afrontar cualquier tipo de brecha y, por tanto, indicios de discriminación concretos detectados en cada empresa o centro de trabajo y así poder aplicar las medidas correctoras adecuadas a esa realidad laboral concreta. Y es igualmente fundamental dotar recursos y mecanismos a la RLT para garantizar su implementación, seguimiento y evaluación”.

    4. INACTIVIDAD y ROLES DE GÉNERO. De los más de 15 millones de personas inactivas, casi el 60% son mujeres (el 58,6%, 9.307 mil). De ellas, el 40% lo es por dedicarse a las llamadas estadísticamente “labores del hogar” (3.439,4 mil), en una proporción que multiplica por 10 a los hombres dedicados a estas tareas (375,1 mil). Como motivo principal de su inactividad, el 5,4% de las mujeres señalan el cuidado de menores, mayores enfermos, con discapacidad o mayores, frente al 0,5% de los hombres inactivos que señalan esta razón. Ellas, 10 veces más. Y señalan otras obligaciones familiares el 15% de las inactivas y el 2,5% de los inactivos. Ellas 6 veces más.

    Para CCOO, según expone Elena Blasco Martín: “Una medida fundamental es que la educación en igualdad y corresponsabilidad se incluya obligatoriamente en todos los niveles educativos y que se desarrolle con asignaturas específicas en Educación Primaria y Secundaria. Porque sólo así se podrá combatir la ideología heteropatriarcal que sigue apartando a las mujeres y a aquellos y aquellas que no se encuadran en el rol de género socialmenete estandarizado del empleo y de la plena participación en todos las esferas de la vida, una ideología que sigue reproduciendo los estándares arcaicos, que países más avanzados de nuestro entorno ya han superado, que derivan a las mujeres a la esfera doméstica y a las mujeres y hombres con otros modos de sentir y vivir su sexualidad al rechazo y la exclusión social”.

    5. TIEMPO PARCIAL FEMINIZADO. Según datos de la EPA 3ºT 2017, 7 de cada 10 empleos a tiempo parcial los desempeñan las mujeres (73,6%). 1 de cada 4 trabajadoras lo es a tiempo parcial (el 24,69% de las ocupadas trabaja a tiempo parcial, frente al 7,4% de ocupados).

    1 de cada 4 mujeres (de 25 a 54 años) empleadas con 1 hijo/hija trabaja a tiempo parcial (el 26,6%; hombres 5,7%). La principal razón alegada por las mujeres para trabajar a tiempo parcial como consecuencia de este cuidado es que no hay o no han podido costear los servicios adecuados para el cuidado de hijos/hijas (53,3%).

    Hay que tener en cuenta las consecuencias salariales y de prestaciones sociales que conlleva este abuso del tiempo parcial entre las mujeres. En 2015, el salario medio anual de la jornada a tiempo parcial fue un 56,4% inferior al salario medio total. El de los hombres fue de 10.538,84 euros y el de las mujeres 9.851,64 euros. Una diferencia de 687,2 euros. Además, como consecuencia del mayor número de mujeres que trabajan a tiempo parcial, el porcentaje de beneficiarias de prestaciones con parcialidad duplica el de hombres: el 24,4% de las mujeres son perceptoras de prestaciones con parcialidad (frente el 12% de los hombres).

    Elena Blasco Martín resume la propuesta de CCOO para combatir la precariedad laboral, uno de cuyos indicadores es el tiempo parcial:“Es imprescindible combatir el uso fraudulento de la contratación temporal y a tiempo parcial. Para ello, debemos recuperar los derechos laborales, sindicales y de negociación colectiva, derogando las reformas laborales que todavía contribuyen de forma grave a empeorar las condiciones laborales de las trabajadoras, especialmente en los sectores feminizados, más precarizados. Para CCOO es fundamental combatir la precariedad laboral y las discriminaciones en todas sus formas”.

    6. BRECHA SALARIAL Y SALARIOS MÁS BAJOS. Según datos de la Encuesta de Estructura Salarial de 2015, el salario medio anual de las mujeres en ese año fue de 20.051,58 euros, mientras el de los hombres ascendía a 25.992,76 euros, unos 6.000 euros más que las mujeres. Esta diferencia supone que el salario masculino equivale al 129,6% del salario femenino o lo que es lo mismo, el salario medio de las mujeres tendría que incrementarse casi un 30% para equipararse al de éstos.

    La brecha salarial y la feminización de los salarios más bajos son el resultado de la desigual inserción de las mujeres en el mercado laboral, como muestran la abusiva contratación a tiempo parcial, la segregación en sectores más precarizados o las barreras en la promoción laboral. Una situación agravada por la devaluación salarial generalizada, consecuencia de la Reforma Laboral de 2012, que impacta en quienes tienen los salarios más bajos, las mujeres.

    El porcentaje de mujeres con ingresos menores o iguales al SMI duplica al de los hombres (18,2% mujeres, 7,4% hombres). La proporción de personas trabajadoras con ganancia baja (asalariados/asalariadas cuya ganancia hora está por debajo de los 2/3 de la ganancia mediana), fue del 16,7% en 2015: el 65,5% eran mujeres. En todas las ocupaciones, las mujeres tuvieron un salario inferior al de los hombres. Casi la mitad de las mujeres (el 44%) trabaja en sectores en los que la ganancia media es inferior a 20.000€ anuales; en cambio, lo hacen el 16% de los hombres. Y por ocupaciones, el 28% de las mujeres trabaja en ocupaciones cuyo salario medio anual no llega a 15.000 euros brutos al año.

    La subida salarial del SMI para el 2018 y años siguientes, hasta alcanzar en 2020 los 850€ en 14 pagas (990€ en 12 pagas) tendrá un impacto directo sobre trabajadoras afectadas especialmente por situaciones de precariedad intensa como las jóvenes, trabajadoras del hogar, hostelería, comercio, turismo, limpieza, ayuda a domicilio, gerocultoras, operadoras de call center, monitoras escolares, trabajadoras del campo..., incidiendo en la repercusión positiva sobre los porcentajes de cotización para las prestaciones por desempleo y pensiones.

    Elena Blasco Martín señala: “CCOO ha trabajado intensamente para que esta medida haya llegado a buen puerto y seguimos trabajando para que esta subida alcance a todos los salarios, mediante la negociación colectiva y el diálogo social. Queremos que la lucha contra la precariedad contemple medidas para asegurar el empleo de calidad, penalizando la contratación temporal y el uso abusivo del tiempo parcial; atajar las discriminaciones laborales que afectan a las mujeres, tales como la salarial, la segregación profesional y las peores condiciones laborales. Es fundamental desarrollar medidas positivas que formen parte del contenido de convenios generales y sectoriales, apoyados en planes de igualdad acordados en cada empresa y centro de trabajo”.

    7. BRECHA EN PROTECCIÓN SOCIAL Y PENSIONES. Desde CCOO hemos denunciado que las brechas de género en el empleo se prolongan en las prestaciones por desempleo. El Informe de CCOO El Sistema de Protección Social en España 2017 revela una importante brecha de género en la cobertura por desempleo (casi 10 puntos), llegando en 2016 en el caso de los hombres parados a un 60,4% de beneficiarios de una prestación por desempleo, mientras que en el caso de las mujeres solo la perciben el 50,8%. Desigual cuantía de prestación: en 2016 la cuantía media de los hombres fue de 872,1 euros al mes, en tanto la de las mujeres fue de 729,4 euros al mes.

    Por todo ello, Elena Blasco Martín afirma: “Exigimos al gobierno, en el marco del diálogo social, que garantice la igualdad en el acceso al empleo, en las condiciones laborales, salariales y en las prestaciones del sistema de protección social. Debe activarse la Renta Mínima Garantizada, llevada al Congreso mediante una ILP de CCOO y UGT y aprobada por mayoría parlamentaria. En pleno siglo XXI no debemos consentir desigualdades de género y, menos aún, un reparto desigual de la distribución de la riqueza, en sus dos dimensiones: laboral y gasto o protección social”.

    Las pensiones son una conquista histórica social y sindical fundamental, un factor de cohesión y justicia social, de solidaridad intergeneracional y de igualdad prioritario para CCOO. En los últimos años, la mala gestión de los gobernantes han llevado a la pérdida en poder adquisitivo, lo que ha conducido al empobrecimiento de las más de 9 millones de personas pensionistas abocando a que 1 de cada 2 no llegue al SMI y 4 de cada 10 vivan bajo el umbral de la pobreza, datos que empeoran al considerar la realidad de las mujeres pensionistas. Porque ellas son minoría entre quienes acceden a las pensiones contributivas por jubilación (el 37%) y sus pensiones presentan una gran brecha de género (57%), como consecuencia de sus obstaculizadas carreras profesionales y las peores condiciones laborales en que se insertan.

    Las mujeres son las principales perceptoras de las pensiones por viudedad, tanto por la desigual posición en el mercado laboral que dificulta su acceso por derecho propio a una pensión como por su mayor longevidad. En octubre de 2017, 2,2 millones de mujeres perciben esta pensión, con un importe medio de 661 euros. Son mujeres el 66,7% de las personas que reciben pensiones no contributivas. La cuantía de esta pensión en 2017 oscila entre 92,23€ -la cuantía mínima-, y 368,90€ -la cuantía máxima. Por debajo del umbral de la pobreza.

    A este respecto, Elena Blasco Martín afirma: “Se trata de garantizar el sistema de pensiones públicas, de garantizar que sus cuantías sean dignas, de garantizar un sistema de prestaciones sociales y de servicios públicos de calidad y universal que genere mayores cotizaciones y prestaciones sin brechas de género”.

    8. DÉFICITS EN CORRESPONSABILILIDAD Y SERVICIOS PÚBLICOS DE CONCILIACIÓN. En 9 de cada 10 casos las excedencias por cuidado familiar son tomadas por mujeres, una proporción que se mantiene inalterable: de enero a septiembre de 2017, se han registrado 44.316 excedencias por cuidado de hijo/hija, menor en acogida o familiar, de las que 40.155 correspondían a solicitudes presentadas por mujeres (90,61%) y 4.161 por hombres (9,39%). Una proporción inalterable: en 2016, el 90,92% de las excedencias por esta causa fueron tomadas por mujeres. En 2015, el 91,52%. En 2014, el 92,08%, etc.

    El informe Mujeres y Hombres en España. Cap. Empleo del tiempo, conciliación trabajo y familia (actualizado 2 agosto 2017) ofrece datos significativos: Más carga de trabajo doméstico para las mujeres: Las mujeres dedican en promedio casi 2 horas más que los hombres al conjunto de actividades de hogar y familia. El 91,9% de las mujeres realizan tareas domésticas y se ocupan del cuidado de menores, mayores y personas dependientes durante 4 horas y 29 minutos diarios, frente al 74,7% de los hombres que dedican en promedio 2 horas y 32 minutos. Ausencia de corresponsabilidad: Es superior la dedicación media diaria de las mujeres en todos los tipos de hogar, pero especialmente en el caso de hogar formado por pareja con hijos/hijas, en que la dedicación diaria de las mujeres duplica la de los hombres (4 horas y 37 minutos y 2 horas 34 minutos, respectivamente). Y doble jornada de las trabajadoras: las mujeres ocupadas dedican cada día casi 4 horas a las actividades de hogar y familia, mientras los hombres ocupados dedican poco más de 2 horas.

    Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2016, menos de la mitad de menores de 3 años asistió a centros de cuidado infantil (el 43,7%). En más de la mitad de los casos (el 54,6%) sus familiares tuvieron que pagar el coste íntegro de este servicio. Por nivel de ingresos, la asistencia a centros de cuidado infantil fue mayor en hogares con ingresos elevados (62,5% de los niños/niñas), que en hogares con ingresos bajos (26,3%).

    Elena Blasco Martín expone las demandas de CCOO: “Es una obligación de los poderes públicos establecer las bases para una corresponsabilidad compartida entre mujeres, hombres, la sociedad y el Estado. En este sentido, no es precisamente una buena noticia la postergación de la 5º semana del permiso de paternidad que debía ponerse en marcha en enero de 2018. Además, deben preverse las infraestructuras de cuidado necesarias, contemplando los servicios y los centros públicos de atención a menores que atiendan a la totalidad de la población infantil de 0 a 3 años. Y deben ofrecer respuestas en servicios públicos de atención a las personas dependiente, con recursos suficientes y con personal especializado. Deben desarrollarse plenamente las leyes de igualdad y dependencia”.

    9. INSOPORTABLE VIOLENCIA DE GÉNERO. Según la estadística oficial, 48 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas en 2017. Y son 918 las asesinadas desde 2003. Son la cara más dramática del terrible recuento de la violencia machista. No las olvidamos. Y no olvidamos tampoco la otra cara de la misma violencia, que atenta y vulnera también los derechos de las mujeres, la violencia cotidiana del maltrato físico, psicológico, la violencia sexual, el acoso sexual, el acoso por razón de sexo. CCOO no se resigna ante esta vulneración cotidiana de los derechos y libertades de las mujeres y ha hecho de la lucha contra la violencia hacia las mujeres también una prioridad sindical.

    Elena Blasco Martín pone voz al compromiso de CCOO en la lucha contra cualquier acto de violencia machista: “No queremos limitarnos a contar cada 25N los asesinatos de mujeres. Queremos efectividad en los resultados. CCOO dice alto y claro que solo se ataja esta violencia con prevención, protección y derechos. Con educación en igualdad. Con recursos y con presupuestos. Ahora toca actuar y pedimos aplicación inmediata del Pacto de Estado en materida de violencia de género, aunque éste nos parezca insuficiente. Se debe ser contundente ante la tolerancia social del maltratador”.

    Además, CCOO denuncia que el acoso sexual en el trabajo es una de las manifestaciones de violencia de género más invisibilizadas y menos denunciadas por quienes la sufren, por tanto, más impunes. También es una de las discriminaciones laborales más frecuentes y toleradas desde una cultura aún tolerante hacia comportamientos y actitudes sexistas.

    Desde CCOO apostamos por la prevención, como herramienta más efectiva para la eliminación del acoso sexual en el ámbito laboral. Corresponde a la empresa la responsabilidad y la aplicación de estrategias para evitar su aparición y para ello, debe desarrollar métodos para sensibilizar a toda su plantilla e informarles de los problemas y consecuencias personales y profesionales que conlleva.

    Elena Blasco Martín incide en el compromiso y actuaciones de CCOO: “Las trabajadoras deben saber que no están solas frente al acoso sexual. CCOO les va a acompañar y asesorar en todo momento. Y las empresas con presencia de CCOO tendrán sus protocolos de acoso sexual. Es nuestro compromiso”.

    10. DÉFCITS EN PARTICIPACIÓN EN PODER. Desde CCOO pedimos igualdad en el empleo y en la sociedad al mismo tiempo que demandamos igualdad y paridad en el acceso al poder y al reconocimiento social. Denunciando también la desigualdad evidente en otros ámbitos de la vida política, económica, institucional o cultural: Las mujeres ocupan el 19% de las alcaldías: no llegan a 2 de cada 10. En el Tribunal Constitucional, las mujeres suponen el 16,6%. En el Consejo de Estado son mujeres el 20,7%; en el Consejo General del Poder Judicial, el 42,8%; en el Tribunal de Cuentas, el 38,4%; en la Junta Electoral, el 20%; en el Consejo Económico y Social, el 22,9%.

    El promedio de la presencia de las mujeres en los consejos de las empresas del IBEX 35 se sitúa en 2017 en el 20%. Muy por debajo del objetivo que marcaba la ley de igualdad, que establecía en su artículo 75 un plazo de ocho años para la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los consejos de dirección, es decir, que ningún sexo estuviera representado por encima del 60% o por debajo del 40%, objetivo que debía haberse logrado ya en 2015.

    El porcentaje de académicas numerarias en el conjunto de Reales Academias es del 10,8% en el año 2017. En la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación sólo hay una mujer como académica numeraria, con un 2,9%, y en la Real Academia de Medicina, a pesar de la feminización existente en los estudios de esta rama y en el ejercicio de la profesión, la presencia femenina es muy baja, con un 6,4%. Sólo en cuatro Reales Academias, la Real Academia Nacional de Farmacia, la de Historia, la de la Lengua y la de Ciencias Veterinarias, se supera el 15% de participación de mujeres, siendo la participación más alta la de Farmacia, con un 21,7%.

    Como declara Elena Blasco Martín: “En pleno siglo XXI las mujeres queremos ocupar el lugar que nos corresponde, compartiendo protagonismo social, participando en igualdad y paridad en todos los espacios, obteniendo la presencia en las instituciones políticas, económicas, académicas y culturales y en sus estructuras directivas que nos corresponde por nuestro talento y capacidades”. Por ello, afirma: “Desde CCOO instamos a los poderes y organismos públicos para que promuevan en sus ámbitos planes de igualdad y medidas de acción positiva dirigidas a corregir este déficit en participación en los niveles directivos, reconocimiento y representación institucional, y para que sancionen a aquellos organismos públicos que permanezcan inmóviles a estas situaciones de desigualdad, porque con su inacción y su inmovilismo permiten que sigan reproduciéndose situaciones de discriminación, con sus correspondientes consecuencias en la vida, derechos y oportunidades de las mujeres”.

    11. INVISIBILIDAD, SEXISMO Y MISOGINIA. Desde CCOO tenemos claro que combatir el sexismo y la misoginia es una tarea colectiva, que atañe a toda la sociedad. Se trata de poner límites a una ideología que legitima la discriminación y la violencia machista. Y no podremos erradicar el sexismo, la misoginia y la discriminación en la sociedad sin hacerlo en el lenguaje. Porque el lenguaje comprende todos los ámbitos de la vida personal y social. Organiza nuestra forma de pensar. El lenguaje nos construye socialmente, modela la vida en sociedad y sus condiciones: la autonomía, los derechos, el trabajo, el empleo, el poder, la economía... la vida misma. Como hablantes, las lenguas nos pertenecen. Las lenguas están al servicio de nuestras necesidades comunicativas, no al contrario.

    En CCOO sabemos que el falso genérico masculino no nos representa por igual a todas y todos. Sabemos que genera confusión, porque las mujeres deben estar descifrando, cada vez, cuándo las incluye y cuándo no. Sabemos la relación que existe entre un lenguaje que excluye y subordina y una sociedad que discrimina. Y apostamos por utilizar el lenguaje sin sesgos sexistas. Puede que nos cueste un poco más de esfuerzo, de pensar antes de escribir o de hablar, pero responde a nuestros principios, a nuestros valores, a nuestro compromiso.

    Como expone Elena Blasco Martín: “En CCOO tenemos claro que es inadmisible que, en pleno siglo XXI, se siga invisibilizando con el lenguaje a la mitad de la humanidad, las mujeres. Desde CCOO reivindicamos el derecho a una normalización de la visibilidad y al protagonismo compartido de mujeres y hombres en todas las esferas de la vida social, también en el uso del lenguaje. Reclamamos la visibilidad y el reconocimiento que nos corresponden. Porque no podremos combatir las discriminaciones y la violencia de género usando un lenguaje que excluye, oculta y subordina a las mujeres”.

    12. FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA. La Encuesta de Condiciones de Vida (ECV)  del año 2016, publicada en abril de 2017, ofrece datos reveladores, entre los que cabría destacar que en nuestro país hemos pasado del 22,1% al 22,3% del porcentaje de población por debajo del umbral de riesgo de pobreza para 2016, es decir, la tasa de pobreza va en aumento y alcanza a 1 de cada 5 personas. Según esta misma encuesta, el 42,2% de hogares formados por un adulto o adulta con menores a cargo se sitúan en riesgo de pobreza. Esto afecta especialmente a las mujeres, ya que este tipo de hogares está conformado en el 81% de los casos por una madre con hijos/hijas, según la Encuesta Continua de Hogares del año 2016.

    Y en relación a la actividad, la ECV 2016 señala que el 48,5% de las personas en paro estaba en riesgo de pobreza, casi 1 de cada 2. Conviene recordar la imparable feminización del paro: las mujeres son mayoría en la población en desempleo, especialmente en el de larga duración. Y con una brecha de género en la cobertura por desempleo de casi 10 puntos (perciben prestación por desempleo un 60,4% de hombres frente al 50,8% de mujeres).

    Para Elena Blasco Martín es urgente incluir la dimensión de género en diagnósticos y propuestas: “Mujeres y niñas están más expuestas a la pobreza, a la exclusión social y a la violencia. Encuentran más obstáculos en el acceso a recursos básicos como educación, sanidad, empleo de calidad o prestaciones. Su situación se agrava especialmente si confluyen otros factores de desigualdad, como la edad, las cargas familiares o el formar parte de grupos vulnerables como minorías étnicas, personas desplazadas o refugiadas”.

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