Angela Davis: "Necesitamos un feminismo integrador", de Carmen Briz

    Y LA FILÓSOFA y activista norteamericana Angela Davis volvió a revolucionar Madrid. El pasado día 25 de octubre -e invitada por la Asociación de Mujeres de Guatemala (AMG)- impartió la conferencia El feminismo será antirracista o no será en La Casa Encendida. Asistimos a la multitudinaria rueda de prensa celebrada justo un día antes.

    27/11/2018.
    Fotografía de Julián Rebollo.

    Fotografía de Julián Rebollo.

    ANGELA Davis levanta expectación allá por donde va. Es su tercera visita al Estado español y está encantada de hacerlo de la mano de la Asociación de Mujeres de Guatemala (AMG) y de La Casa Encendida para asistir a su ciclo Mujeres contra la impunidad, un ciclo que tiene como objetivo: “Dar voz a destacadas líderes de diferentes países del mundo que analizan y denuncian, desde múltiples perspectivas, las causas estructurales de la subordinación y discriminación basadas en el género. Romper el silencio impuesto es siempre el primer paso hacia un mundo más justo”. En el ciclo ya han intervenido, entre otras, Tawakkol Karman y Rigoberta Menchú (ambas Premio Nobel de la Paz), la feminista india Manjula Pradeep, Saskia Sassen (Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales), la docente estadounidense Jane Caputi, que acuñó el término ‘feminicidio’; la jurista Patricia Sellers de la Corte Penal Internacional o Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

    Aparece en la sala donde se realizará la rueda de prensa, acompañada por Mercedes Hernández, directora de la Asociación de Mujeres de Guatemala e investigadora del feminicidio y la violencia sexual en diferentes escenarios de conflicto, y se genera un silencio total, tan solo roto por el ruido de cámaras de fotos y vídeos. Viene acompañada, como siempre, de buenas ideas, de su mítica melena y de un atractivo apabullante a sus casi 75 años.

    Angela Davis nació en Birmingham (Alabama) en 1944. Así que sabe bien qué significa el racismo. En ese mismo Estado norteamericano, Rosa Parks inició la defensa de los derechos civiles para la población negra al negarse a ceder su asiento a un blanco en un autobús urbano. Pero nunca habla de “racismo a secas” sino de su imbricación con el género y con el capitalismo. A lo largo de su vida ha luchado contra el racismo, contra el machismo y contra la existencia de las cárceles. Uno de sus libros más emblemáticos lleva por título: Mujeres, raza y clase y en él analiza las reivindicaciones de las mujeres negras, a quienes nunca se tuvo en cuenta en los movimientos supuestamente progresistas. En sus capítulos se detiene en las sufragistas, las obreras, las negras, las comunistas y las trabajadoras domésticas. Porque ante todo a esta filósofa le interesa la justicia social y la lucha contra las diferentes formas que adopta la discriminación y apuesta por la acción colectiva, en donde se puedan articular coordinadamente todos los sectores sociales oprimidos. No existe ningún estudio sobre interseccionalidad que pueda olvidarse de sus aportaciones y su pensamiento está influyendo, decisivamente, tanto en el movimiento antirracista como en el feminista.

    Actualmente es profesora emérita de Historia de la Conciencia y Estudios Feministas en la Universidad de California Santa Cruz, aunque ha impartido clases en otras universidades norteamericanas.

    Todo está preparado en La Casa Encendida y ella agarra, con fuerza, el micrófono y asegura que está contenta de poder venir hasta España y apoyar la lucha de las mujeres centroamericanas, de las latinas, de quienes tuvieron que migrar en algún momento de sus vidas y de quienes buscan refugio. Y se prepara para el bombardeo de preguntas en una sala llena de periodistas.

    En el bloque sobre feminismo, aparece inevitablemente la pregunta sobre quién es a su parecer el sujeto político del movimiento y responde sin dudar: “La categoría ‘Mujer’ no es una categoría unitaria. Cuando se habla de mujeres se piensa en una mujer blanca. El feminismo blanco es una realidad; pero el feminismo es una estrategia contra el sexismo, pero también contra el racismo y contra la explotación económica. Es el feminismo holístico, el feminismo interseccional donde debemos participar mujeres, hombres y personas trans”. En palabras de Angela Davis: “Las personas trans han elevado nuestra comprensión sobre qué necesitamos para alcanzar la justicia. No sólo aprendemos de las personas trans sino que también nos ayuda a implicarnos, a interrogarnos sobre qué es ‘lo normal’. Por ejemplo, nos ayuda a comprender la violencia de género y a saber que las mujeres negras trans son el principal objetivo de la violencia de género. Esto debería preocupar a todo el mundo”.

    Para ella, el feminismo sin visión antirracista y anticapitalista es un feminismo que apoya el statu quo, es un feminismo racista: “Para mí, el feminismo no antirracista ni anticapitalista ni solidario con la pobreza supone una contradicción de términos. Es importante señalar que las mujeres negras siempre han estado reclamando un feminismo más holístico. Necesitamos un feminismo integrador”.

    Según su parecer: “Las últimas elecciones nacionales en Estados Unidos marcaron la contradicción que supone que el feminismo tenga un solo lado”. Y piensa que Hillary Clinton lo intentó, pero sin embargo su feminismo era un feminismo del techo de cristal, un feminismo que afectaba tan sólo a quienes ya llegaron a la cima del poder político. E insiste: “Las metáforas importan. La presunción de que el feminismo tiene que ver con quienes ya están en lo alto y tocan el techo es no tener en cuenta a quienes están abajo en las clases sociales y jerarquías. Es importante defender un feminismo de “todas”, que tenga en cuenta la raza, el medio ambiente y que se empeñe en buscar la justicia”.

    Para Angela Davis la forma más pandémica de violencia en el mundo es la violencia de género. Hay que explicitarla y hay entender la correlación existente entre las formas de la violencia de género en las relaciones de pareja y la conexión con la violencia estatal: “Este tema ha sido muy debatido entre las mujeres negras. Hay que desafiar la violencia que emerge de la policía, de las guerras… Hay una interrelación entre la violencia estatal y la violencia doméstica”.

    En la sala hay quienes insisten en hablar de Estados Unidos, y a pesar de que pareciera algo cansada de responder a preguntas relacionadas con el presidente de su país, Donald Trump, siempre dispuesto a ofrecer grandiosos titulares. Explica que porque no desea rebajarse a su nivel “argumentario” y porque tiene más que claro cuál es principal objetivo de Trump: intentar movilizar a su base electoral racista.

    Pero sí le importa, y mucho, que la principal respuesta a Trump esté viniendo de la mano de las mujeres, porque las marchas más importantes que han tenido lugar en EEUU en los últimos meses han sido feministas: “La respuesta feminista al racismo, al colonialismo, a los esfuerzos por mantener un statu quo obsoleto es lo más importante”.

    En su opinión, Trump alimenta los fascismos y no representa a la población americana: “Muchos sectores han sido engañados por su demagogia. Y además el ala ultraderechista racista está imbuida por las políticas capitalistas más salvajes, coincidiendo, por si esto fuera poco, con el hundimiento del Estado del bienestar”.

    Lamenta asimismo que no se hubiera generado durante el Gobierno de Barack Obama (fue presidente de EEUU durante dos periodos, desde 2008 hasta 2016) un movimiento ciudadano masivo para haber podido criticar la guerra y las políticas migratorias, porque durante estos años, y pese a lo inesperado, hubo muchas deportaciones: “Eso es hacer políticas radicales”, en su opinión.

    El paso de personas migrantes por Centroamérica en busca de refugio en Estados Unidos forma parte también de sus preocupaciones: “La caravana está siendo utilizada por Trump para generar un fervor antiinmigrante. Pero si somos conscientes de la violencia que se vive en Honduras, debemos denunciar el racismo y tenemos que solidarizarnos con los migrantes y exigir el asilo. Los inmigrantes indocumentados están siendo usados por Trump para generar más racismo contra esas personas y, de paso, contra todas las personas de color”.

    Angela Davis insiste en que: “La inmigración no responde a historias individuales. Las migraciones están relacionadas con el colonialismo, con el esclavismo y con el capitalismo racista”. Por eso, a día de hoy los principales problemas en derechos civiles emanan de personas migrantes y refugiadas: “El capitalismo global y su idea de ‘ayudar’ a los países del Sur a conseguir medios de subsistencia significó, en la práctica, una transferencia de capital a áreas rentables”.

    Opina, además, que el racismo siempre ha estado en el centro del fascismo y, de alguna manera, está regresando en muchos países europeos. En Estados Unidos viene de la mano de la homofobia, del racismo y de los ataques a las mujeres y también se está viviendo en Brasil con el ultraconservador Jair Bolsonaro: “Hace años, en Alemania había un programa dirigido a los ‘trabajadores invitados’ y casi todos eran españoles. Había mucho racismo contra los españoles. Es inquietante que ahora los españoles sean racistas con los africanos”.

    Angela Davis –que fue encarcelada en 1971 por el FBI por su militancia en el Partido Comunista y en Las Panteras Negras- se declara abolicionista de las cárceles. No en vano es una de las fundadoras de Critical Resistance, una organización que aboga por el desmantelamiento del complejo industrial carcelario estadounidense y forma parte de otra organización de solidaridad con las mujeres presas con sede en Australia: Sister Inside. Así que lleva años preguntándose por el sinsentido de la proliferación de las cárceles, que señala como un gran negocio, y sobre todo cuestiona su utilidad: “No se encarcela a nadie por seguridad. La institución carcelaria priva a la gente de derechos y libertades. Se encarcela a las personas por cuestiones de racismo o por estar indocumentadas o por no haber tenido acceso a la educación o por motivos económicos como no tener un trabajo. Tenemos que tenerlo en perspectiva a largo plazo”.

    La rueda de prensa va llegando a su fin y alguien le pregunta por su opción vegana y por los derechos de los animales: “Probablemente nuestro nuevo foco de atención habrá que ponerlo en la política alimentaria e insistir en la violencia rutinaria que se inflige a los animales. Quizá la forma de abordar esta cuestión no sea a través de hacer ‘proselitismo’, que cada persona llegue a sus propias conclusiones, que cada quien piense en cómo se alimenta. Hay que pensar en Monsanto, por ejemplo, con la cantidad de beneficios que obtienen produciendo pesticidas cancerígenos. Tendríamos que ser más consciente con lo que consumimos y pensar en que los derechos de los animales son importantes”.

    Al día siguiente, y como era más que previsible, una gran cola de mujeres diversas y plurales rodeaba el edificio de La Casa Encendida para escuchar las ideas de Angela Davis.

    Pero su visita no acabó ahí y pocos días después se entrevistó con Josbylle Yrure, una mujer filipina internada en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Madrid, y lanzó un mensaje contundente dirigido tanto al presidente del Gobierno como al ministro del Interior: “Deberían reconocer que nadie debe ser tratado de esta manera. Es totalmente inhumano y vergonzoso”.

    Carmen Briz (@RevTrabajadora) es periodista y forma parte del equipo de la Secretaría Confederal de Mujeres e Igualdad de Comisiones Obreras.

    Revista Trabajadora, n. 65 (noviembre de 2018).

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