8 de Marzo: Sigue habiendo motivos, de Ana María Rodríguez Fernández

    ANA MARÍA Rodríguez Fernández, secretaria de Igualdad de CCOO de Asturias, escribe para el periódico El Comercio el siguiente artículo de opinión en torno al 8 de Marzo.

    07/03/2019.
    "El Comercio", 7 de marzo de 2019.

    "El Comercio", 7 de marzo de 2019.

    LA BATALLA por la igualdad viene de lejos. Y son las mujeres las que hemos tenido que darla. Porque la discriminación es tan antigua como la humanidad. Por eso tardamos años y más años en lograr el derecho de voto, entrar en la universidad o ser dueñas de nuestro propio cuerpo.

    En nuestro país, en las últimas décadas los avances hacia la igualdad han sido muy notables, qué duda cabe, pero aún queda mucho por hacer: en la lucha contra la violencia machista que nos maltrata y asesina por el hecho de ser mujeres; en el mercado laboral que nos discrimina de forma escandalosa y persistente; prácticamente en todos los ámbitos.

    Por eso llamamos a la movilización este 8 de marzo, para acabar con esta injusticia histórica. Porque sigue habiendo razones, y mientras haya razones mantendremos la protesta. La movilización de la Huelga General Feminista se inscribe en la misma línea de nuestro compromiso permanente contra las violencias machistas y las desigualdades, reivindicaciones por las que trabajamos todos los días, en todos los escenarios y desde lo concreto y real. Solo así hemos avanzado y solo así lo seguiremos haciendo.

    No está de más recordarlo.Las mujeres seguimos siendo mayoría en el desempleo, especialmente en el de larga duración. Nuestro acceso al mercado laboral está condicionado por la segregación. Además, el empleo a tiempo parcial sigue teniendo nombre de mujer, y somos campeonas de la temporalidad.

    Y no tenemos un empleo a tiempo parcial porque así lo queramos, sino porque es muy difícil, por no decir imposible, encontrar un empleo a tiempo completo, porque se nos sigue considerando las cuidadoras de menores, personas mayores, adultos enfermos o incapacitados. En las sociedades patriarcales en las que vivimos, hombres y mujeres seguimos sin ser socializados con los mismos parámetros.

    Hay por lo tanto brecha en el desempleo, ya que nuestra tasa de paro es mayor; brecha en la tasa de actividad; brecha en la tasa de empleo (a pesar de que haya más mujeres desempleadas son menos las que encuentran empleo); y todo ello ocasiona que haya una brecha de género también en las pensiones.

    Todas estas brechas de género, que nos acompañan a las mujeres durante toda nuestra vida, causantes de la brecha salarial, son ocasionadas por la división sexual del trabajo. Con el acceso al mercado laboral comienzan nuestras dificultades (segregación horizontal, vertical suelo pegajoso, techo de cristal, precipicio de cristal…). A pesar de la igualdad formal entre hombres y mujeres, muchas instituciones siguen en parte lógicas culturales que impiden alcanzar la igualdad en dos ámbitos vitales: el empleo y la familia. Es necesario acabar con los estereotipos sexistas si queremos superar esa división sexual del trabajo.

    Esta desigualdad de género limita nuestra independencia económica y reduce nuestro nivel de autonomía. La desigualdad entre hombres y mujeres no se explica sin la desigualdad salarial, pero la desigualdad salarial por sí sola no explica la desigualdad entre mujeres y hombres.

    Las mujeres seguimos asumiendo una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidado. Por lo tanto, la corresponsabilidad hoy más que nunca es un pilar esencial, una estrategia igualitaria cuyo objetivo fundamental es la desestructuración de la división sexual del trabajo.

    En el día contra la brecha salarial, desde CCOO denunciamos que las mujeres tendrían que trabajar 103 días más al año para ingresar lo mismo que los hombres. Y la equiparación en lo económico y en lo laboral es la puerta de entrada a la autonomía y a la libertad.

    Lamentablemente, Asturias presenta la brecha salarial más amplia por comunidades autónomas: un 28,2% frente al 17,2% de media estatal. Según la Agencia Tributaria, las trabajadoras asturianas ingresaron una media de 16.685 euros en 2016, 6.274 menos que los trabajadores varones, que percibieron 22.959. Así las cosas, al cabo del año los ingresos salariales de los hombres fueron un 37,6% superiores a los de las mujeres.

    Y esto ocurre en la mayoría de las ramas del sector servicios, precisamente las más feminizadas, donde se dan los salarios más bajos y la mayor brecha salarial. No obstante, en todas las ramas de actividad los ingresos salariales medios de los hombres están por encima de los percibidos por las mujeres.

    Por eso, por todo esto, es tan importante participar en la movilización social y en los paros laborales este 8 de marzo, para denunciar la persistente discriminación, la desigualdad y brechas de género que siguen impactando duramente sobre las mujeres, y para dar respuesta a las trabajadoras de este país.

    También para denunciar las violencias machistas. En 2018 fueron asesinadas 47 mujeres (según las cifras oficiales, desgraciadamente no se tiene en cuenta el Convenio de Estambul rtificado por España y que no se limita a circunscribir la violencia de género al ámbito de la pareja o ex pareja). Un año antes, según los últimos datos disponibles, se produjeron en nuestro país 166.000 denuncias por violencia de género, lo que equivale a 454 cada día, una auténtica barbaridad, una aberración que nos desacredita como sociedad. Y la violencia de género no deja de ser el resultado extremo y más dramático de la discriminación y la desigualdad estructural entre hombres y mujeres.

    Desde CCOO, que ha colaborado históricamente en la elaboración de leyes fundamentales para la igualdad y la erradicación de las violencias machistas; que participa en acuerdos, como el de la negociación colectiva, que consiguen avances efectivos…; exigimos ahora una ley de igualdad retributiva para la eliminación de la brecha salarial, que se cumplan las medidas recogidas en el pacto de Estado contra la violencia de género y que se ratifique el convenio 189 de la OIT sobre trabajo doméstico, entre otras.

    Acabar con la desigualdad, la precariedad y la brecha salarial, y eliminar la violencia de género son cuestiones de justicia social. Con más feminismo y más sindicalismo lograremos una igualdad real para la clase trabajadora.

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