El día que las calles violetas tomaron las urnas, de Elena Blasco Martín

    Artículo de opinión de Elena Blasco Martín, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad, publicado hoy,viernes, día 26 de abril en la sección "30 días, 30 opiniones" en Contrainformación. Periodismo incómodo.

    26/04/2019.
    Fotografía de Txefe Betancort.

    Fotografía de Txefe Betancort.

    RESULTA paradójico que las mujeres con más relevancia en el primer debate de candidatos a presidencia, de los celebrados en este “trepidante” final de campaña, fueran las que limpiaban el plató de la cadena pública de RTVE donde se celebraba, algo que contrapuso, de manera cruda, la realidad del día a día del mundo del trabajo frente al humo y los espejos de la campaña política.

    Si bien es cierto que en el segundo debate se vieron abocados a responder a cuestiones concretas sobre la lucha contra la violencia de género, con esa escenificada polémica entre los aspirantes en la que todos eran adalides de la causa feminista, lo que hemos podido comprobar, sin sombra de duda, es que, mas allá de impostados cruces de palabras, frases grandilocuentes y algún que otro guiño de complicidad, que siempre se agradecen cuando son sinceros, es que muchos de los temas que realmente nos preocupan como mujeres de este país como la brecha salarial, el techo de cristal, las violencias machistas, las verdaderas políticas de igualdad que resulten efectivas y reales en su aplicación o la creación de una agenda social que permita la necesaria cohesión social no tuvieron el mínimo tratamiento que se merecen.

    A la hora de exponer propuestas reales, formales, de calado y con miras futuro, el feminismo -que fue metido en campaña por los extremistas para ser atacado y vilipendiado y utilizado como arma arrojadiza con la que arañar los votos de toda esa caverna patriarcal rugiente por la irrupción imparable de la revolución violeta- ha quedado en el olvido, no porque no sea necesario, sino porque los que lo han querido usar no tienen ninguna intención de dedicarle esfuerzo, recursos y la pasión necesarias para darle el tratamiento que requiere.

    Nunca hubo una oportunidad mejor que el debate de la pasada semana entre las mujeres más relevantes y representantes de los principales partidos democráticos, sin embargo, se desaprovechó y pasará al recuerdo no por las profundas propuestas de mejora en las condiciones laborales y sociales de las mujeres de nuestro país, sino por las lastimosas declaraciones de una candidata del Partido Popular sobre el “consentimiento” en las violaciones en una busca desesperada del voto machista más rancio.

    No hay muchas dudas de que los partidos de izquierdas son quienes más han puesto de su parte en esta campaña con algunas propuestas que puedan dar respuesta a parte de las necesidades de igualdad e integración que la sociedad demanda, por ideología y porque realmente creen en ello, pero ya hemos estado en esta tesitura y las promesas se han de plasmar en acciones efectivas, por ello exigimos más responsabilidad a los y las representantes que salgan elegidas en los próximos comicios, les demandamos mayor aplicación efectiva de sus planteamientos, y les señalamos que no dejaremos pasar otra oportunidad de avanzar en lo que muchas y muchos creemos necesario, que desde luego no transita por liderar, en ningún caso, nuestra lucha feminista.

    Y es que la vida sigue y ese mismo día 28 de Abril estaremos conmemorando el Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo y seguiremos sin respuestas específicas para los millares de trabajadoras expuestas a situaciones de riesgo, que no han tenido la debida adaptación de su puesto de trabajo por su especificidad de género, ni tienen la seguridad de tener reconocidas ni enfermedades ni patologías ni dolencias de origen laboral, afines a sus tareas y ocupaciones.

    No podemos olvidar tampoco que dos días antes, el 26 de Abril, celebraremos el Día de la Visibilidad Lésbica, donde la laxitud legal y la poca conciencia colectiva hará que cientos de miles de mujeres, a nivel mundial, sigan sin poder conmemorar esa jornada por miedo al rechazo, a la violencia y a la problemática laboral y social que algo tan simple como su querer las expone.

    La vida sigue y necesitamos un Gobierno fuerte que marque políticas determinantes que hagan que los problemas reales del día a día tengan solución, necesitamos que marque las vías que lleven a una sociedad adaptada a las reivindicaciones que no cesan de emerger, con propuestas políticas reales que vayan por delante y no a la cola de las necesidades de la población, es indispensable dar respuesta a las demandas que han inundado las calles y que han desbordado y sobrepasado la implicación y el discurso político del país.

    Aun no se ha pronunciado la última palabra, en nuestra mano está hacerlo, es nuestro derecho democrático, tenemos la obligación moral de que lo que exigimos en las calles lo refrendemos con nuestro voto en las urnas, yo lo tengo claro, tú seguro que también, es tiempo de que, como decía Gandhi: “Los pensamientos se conviertan en palabras, las palabras en actos, los actos en hábitos y los hábitos se conviertan en nuestro destino”. Forjemos nuestro destino, apostemos por un futuro escrito en violeta.

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