Nota informativa de TUAC sobre la crisis del coronavirus

  • Se adjunta informe completo (en inglés)

Tras una reunión mantenida el pasado viernes, por videoconferencia, con responsables de las organizaciones afiliada, con esta nota la Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE (TUAC) quiere proporcionar una breve descripción de la forma en que se ha desarrollado la crisis del coronavirus, así como las perspectivas actuales. Entre otras, la nota pretende responder a la pregunta de saber ante qué tipo de crisis estamos: ¿Nos encontramos de nuevo en la situación de 2008? ¿Qué políticas se han implementado para combatirla? ¿Son adecuadas estas políticas para apoyar la economía a corto y largo plazo?

23/03/2020.
TUAC - Comisión sindical Consultiva ante la OCDE

TUAC - Comisión sindical Consultiva ante la OCDE

La crisis inducida por el coronavirus está resultando más profunda de lo que se esperaba inicialmente, llevando a la OCDE a revisar constantemente a la baja las estimaciones de crecimiento.

Habida cuenta que representa sobre todo una emergencia sanitaria, la crisis del COVID-19 plantea un excepcional y espinoso problema para los responsables políticos: las medidas rápidas tomadas para combatir la pandemia repercuten negativamente en la economía, lo que hace que las contrapolíticas macroeconómicas resulten menos efectivas para contener la recesión. Están surgiendo diferentes enfoques: estrategias de supresión frente a estrategias de mitigación.

La crisis económica empezó como una simple contracción de la oferta, con China bloqueándose para evitar la propagación del virus, interrumpiendo como consecuencia las cadenas de suministro mundiales. A medida que pasa el tiempo y el coronavirus se propaga a nivel mundial, las estrictas medidas de confinamiento deprimen la demanda, convirtiendo la contracción de la oferta en una recesión económica clásica.

Ciertos sectores, particularmente el de servicios, no podrán recuperar el tiempo perdido, pase lo que pase: el turismo, los restaurantes, los hoteles, el transporte aéreo, marítimo y terrestre están pasando por tiempos muy difíciles y no podrán soportar los actuales niveles de estrés por mucho tiempo. El efecto indirecto sobre el comercio y la inversión podría multiplicarse afectando a todos los sectores y a todas las economías.

Los Gobiernos están respondiendo a través de medidas específicas que conceden prioridad a las empresas, a fin de preservar sus niveles de liquidez, tales como los sistemas de garantía de crédito y el aplazamiento del pago de impuestos.

En lo que respecta al empleo, las medidas incluyen sistemas ampliados de despido temporal o tiempo de trabajo reducido y subsidios de desempleo, además de la prolongación de las licencias de enfermedad y paternidad. Sin embargo, es posible que las medidas para proteger los ingresos y el empleo de los hogares resulten insuficientes.

Además, el volumen actual de las intervenciones, aproximadamente en torno al 1% del PIB, no es el adecuado para combatir el impacto negativo de la recesión, que fácilmente podría ascender a un costo hasta del 10% del PIB en la mayoría de las economías afectadas.

Para finales del año, y a pesar de las medidas adoptadas para apoyar a los trabajadores y a las empresas, las perspectivas plantean un aumento generalizado del desempleo y las perturbaciones sociales. Los mercados financieros, que registrando hasta el momento fuertes aumentos, gracias a políticas monetarias sumamente acomodaticias y de flexibilización cuantitativa, ya están experimentando bruscas correcciones y podría correrse el riesgo de provocar un estallido de la burbuja de la deuda corporativa.

¿Es esta crisis similar a la de 2008? Existen similitudes en lo relativo a la urgencia de las situaciones, pero también existen diferencias, que apuntan a un mayor pesimismo. Además de la política monetaria, que se ha quedado sin municiones en un contexto de tipos de interés consolidados en la cifra cero:

  • Esta es una crisis que se orienta de la economía real al sector financiero, no a la inversa;
  • Las instituciones del mercado de trabajo son (todavía) menos protectoras que en 2008;
  • Las economías son aún más interdependientes a través de las cadenas mundiales de suministro;
  • Actualmente existe una falta de interés en la cooperación internacional, lo que socava la capacidad de una intervención efectiva a nivel mundial en la lucha contra la crisis.

Al igual que en 2008/2009, en esta crisis podrían reaparecer las operaciones de rescate, así como las controversias que suscitan.

A largo plazo, se plantea una gran necesidad de repensar y reformar el modelo económico actual.

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