Igualdad es salud: Perspectiva de género

    LA SECRETARÍA Confederal de Mujeres e Igualdad de Comisiones Obreras en el marco de la campaña Igualdad es salud, desarrollada junto con la Secretaría de Salud Laboral con motivo del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se celebra este 28 de Mayo, reclama la integración de una perspectiva de género en la investigación, práctica y gestión de la salud pública, muy especialmente, en estos tiempos marcados por la pandemia de la COVID-19. Este enfoque permite reconocer los diferentes riesgos sanitarios que afrontan las mujeres por el hecho de serlo, debido a las diferencias morfológicas y otras que derivan de los roles que se les asignan en el actual sistema sexo-género: por ejemplo, en estas semanas en las que se habla de los elevados índices de contagio entre los profesionales sanitarios, conviene recordar que, según el último informe del Instituto de Salud Carlos III, el 76,5% de las infectadas son mujeres. Un porcentaje que se elevaría aún más si se tiene en cuenta al conjunto de la población trabajadora del sector sociosanitario.

    21/05/2020.
    28 de Mayo de 2020: Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres: Perspectiva de género.

    28 de Mayo de 2020: Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres: Perspectiva de género.

    LOS DATOS hablan por sí solos y lo hacen desde mucho antes de que el virus llegara a nuestras vidas: desde 2013 se notifican más bajas por enfermedad laboral entre mujeres que entre hombres, un fenómeno que va aumentando y que en 2018 y 2019 se ha vuelto a producir. Desde 2018 también se han comunicado más partes de enfermedad profesional sin baja en mujeres, algo que no había sucedido con anterioridad.

    Las enfermedades profesionales en las que hay una especial prevalencia en mujeres son las producidas por agentes biológicos, los trastornos musculoesqueléticos (TMEs), especialmente algunos producidos por posturas forzadas y movimientos repetitivos, y las afecciones de la voz. Y esa especial prevalencia en esas enfermedades tiene una correlación directa con las actividades productivas en las que se produce una mayor notificación de enfermedades profesionales de mujeres: sanidad y sectores sociosanitarios (agentes biológicos y TMEs), educación (afecciones de la voz), limpieza y actividades de jardinería (TMEs), hostelería y comercio (TMEs), sector textil (TMEs), actividades administrativas de oficina (TMEs y afecciones de la voz), peluquerías y otros servicios personales (TMEs) o sector agrario (TMEs). Se trata de sectores altamente feminizados, pero también altamente precarizados, especialmente tras la crisis económica y la aplicación de las reformas laborales, en los que existe un importante subregistro de enfermedades de origen laboral. Por ejemplo, es de sobra conocido que las trabajadoras de sectores como la limpieza o las peluquerías están expuestas a un cóctel de sustancias peligrosas que todavía no tiene reflejo en las estadísticas. O que hay riesgos todavía no reconocidos legalmente, como la carcinogenicidad de los denominados “medicamentos peligros” que afectan sobre todo a sanitarias, y que en el Real Decreto de Enfermedades Profesionales faltan referencias de actividades altamente feminizadas.

    Otro indicador asociado a la precariedad de los sectores feminizados y que muestra una especial gravedad de las enfermedades profesionales en las mujeres es la duración media de los partes de baja por este motivo. El año pasado, en el caso de los hombres era de 77 días, mientras que para las mujeres se disparaba hasta los 96. Las mujeres tardan más en recuperarse, bien porque sufren procesos de mayor de gravedad, bien porque tardan más en acceder a la asistencia sanitaria.

    Por otra parte, es también necesaria la integración de la perspectiva de género en la investigación médica, así como en los diagnósticos y los tratamientos, para asegurar con todas las garantías que mujeres y niñas gozan de igualdad de oportunidades. El caso de las enfermedades cardiovasculares es paradigmático: hoy se sabe que son una importante causa de mortalidad femenina, pero falta investigación, formación sin sesgo androcéntrico y detección en los servicios de urgencias, que a menudo no tienen en cuenta que la sintomatología es diferente en las mujeres, lo que retrasa el diagnóstico entre las mujeres.

    "Reclamamos que, desde los poderes públicos, se evalúen los riesgos sanitarios que afectan especialmente a las mujeres en sectores feminizados y como consecuencia de la mayor precariedad que sufren. Y, por supuesto, que se reconozcan sus patologías como enfermedades profesionales teniendo en cuenta que la morfología de los cuerpos de mujeres y hombres es diferente y por tanto la sintomatología en ocasiones también es diferente", subraya la secretaria confederal de Mujeres e Igualdad. "Desde CCOO reclamamos también que se integre y se promueva una perspectiva de género en los sistemas sanitarios. Porque igualdad es salud", destaca la secretaria confederal de Mujeres e Igualdad, Elena Blasco Martín.

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