Confederaci贸n Sindical de Comisiones Obreras | 5 febrero 2026.

Revista Trabajadora 88 (Noviembre, 2025)

Sociedad / Urge hablar de las mujeres mayores, de Marisa Castro Fonseca

    Vamos a hablar de las mujeres mayores, porque urge conocerlas y reconocerlas, porque la invisibilidad de sus vidas ya no tiene cabida en nuestra democracia.

    03/02/2026.
    Momento de la movilizaci贸n de la Federaci贸n de Pensionistas frente al Congreso del pasado 1 de octubre, D铆a Internacional de las Personas Mayores (Foto: Federaci贸n de Pensionistas)

    Momento de la movilizaci贸n de la Federaci贸n de Pensionistas frente al Congreso del pasado 1 de octubre, D铆a Internacional de las Personas Mayores (Foto: Federaci贸n de Pensionistas)

    Nacieron en la posguerra, se dieron de bruces con el nacionalcatolicismo,crecieron sin derechos, sin libertades, y con un único destino: el matrimonio o la vida religiosa. Sin derecho a disponer siquiera de su propio patrimonio y expulsadas delmercado de trabajo, gestionaron la pobreza severa de la posguerra, el odio que la dictadura sembró en la sociedad española y, vencedoras o vencidas, en ausencia de derechos sexuales y reproductivos, soportaron todas, el castigo divino del embarazo no deseado, la negación del derecho al placer, el aborto criminal y el pecado, la culpa y el silencio fueron los verdaderos acompañantes del viaje de sus vidas.

    Hablamos de nuestras madres, nuestras abuelas, ahora, las mayores. Que tienen una esperanza de vida superior a la de los hombres, que no viene acompañada de una mejor calidad de vida, con un mayor riesgo de pobreza,violencia, discriminación y soledad. No se puede ignorar esta realidad.

    En España hay más de diez millones de pensiones públicas y casi 2.350.000 son pensiones de viudedad, con una media de 936 euros al mes que, a pesar de tener garantizado el poder adquisitivo gracias a la lucha sindical y al diálogo social, son claramente insuficientes para vivir con la dignidad exigible. Qué decir de las receptoras de pensiones no contributivas, siempre con trabajo y nunca con empleo, más cerca de la limosna que del legítimo derecho a vivir con dignidad. Pese al crecimiento registrado en los últimos cuatro años por las pensiones, todavía precisan el complemento a mínimos el 21% de las mismas,de éstas, el 26% son pensiones de mujeres.

    Desde CCOO, seguimos luchando por mejorar las pensiones de las mujeres mayores y acabar con la brecha de género de las mismas, producto de las desigualdades acumuladas a lo largo de toda su vida. Siguen siendo las cuidadoras, pese a todo, sin reciprocidad, sin reconocimiento, sin que ningún gran macro-indicador económico ponga en valor su trabajo. No son las burguesas de la democracia, como las presenta el relato intergeneracional interesado de la derecha de este país, con el propósitode privatizar las pensiones. Son abuelas solidarias con sus hijas e hijos, con sus nietas y nietos, salvadoras de la democracia con su voto y del Estado deBienestar.

    A pesar de la normativa europea de cuidados, somos mayoritariamente las cuidadoras, pero ¿quién cuida de ellas?

    Es fundamental reconocer y respetar los derechos de las mujeres mayores, incluyendo el acceso a servicios de salud adecuados, opciones de vivienda digna y segura, apoyo emocional y social y protección contra cualquier forma de abuso, discriminación y mal trato. Esto no solo es un acto de justicia, sino también una responsabilidad conjunta que beneficia a toda la sociedad. Son tejedoras de redes, que atemperan la soledad y la escasez de políticas públicas, que deberían preservar su independencia, manteniéndolas siempre que sea posible en su entorno solidario.

    Reclamamos Ayuda Domiciliaria, solución sostenible y personalizada que alivia la presión sobre los sistemas desalud y les brinda la posibilidad de envejecer en su hogar. Cuando no sea posible que puedan permanecer en sus hogares, las residencias representan una solución alternativa que no solo debe brindar cuidados físicos y médicos, sino también poner el foco en el bienestar emocional y social de las residentes.

    Por ello, desde CCOO exigimos calidad de los servicios ofrecidos, personal suficiente, debidamente capacitado, así como la infraestructura y los recursos necesarios. Reivindicamos el derecho a la convivencia de las parejas LGTB a compartir habitación. Exigimos personal cualificado, la ratio necesaria , de médicas, enfermeras, gerocultoras, y demás trabajadoras y trabajadores.

    Reclamamos que las residencias deben ser entornos seguros donde las mujeres mayores puedan vivir sin miedo a la violencia o al abuso. Para garantizar esto, es fundamental que se implementen protocolos estrictos de prevención y respuesta ante cualquier indicio de maltrato, que el personal esté debidamente capacitado en la identificación y manejo de situaciones de abuso, y que las residentes cuenten con canales seguros y confidenciales para denunciar cualquier incidente.

    Es vital fomentar una cultura de respeto y dignidad, reconociendo sus necesidades y sus derechos. En definitiva, exigimos residencias públicas de gestión directa, centros de día, espacios amables y seguros, para los cuidados necesarios. Sufridoras en un alto porcentaje de la violencia machista, abuso físico, emocional y económico, maltrato crónico, empañado por un manto de silencio, tan eterno como la pobreza que en porcentajes escalofriantes todavía presidesus vidas.

    Muchas de ellas en riesgo de desahucio, porque la vivienda, siendo un problema de especial prevalencia política, no solo afecta a la juventud, sinotambién a las personas mayores.Y hay que decir que, a pesar de las dificultades objetivas que han salpicado suvida, muchas de ellas tuvieron la lucidez de organizarse, participando en organizaciones como el Movimiento Democrático de Mujeres, germen del feminismo organizado; en asociaciones vecinales; en partidos políticos y en los sindicatos de clase.

    Resistieron al franquismo, hicieron la transición y construyeron la democracia codo con codo.No podemos olvidar a las mujeres emigrantes, que lo han dejado todo atráspara enviar dignidad a sus familias en origen. Muchas ya mayores, luchadorasy hermanas. Para todas ellas, por todas ellas, es vital realizar campañas de sensibilización y educación que promuevan la inclusión social de las mujeres mayores, erradicando los estereotipos negativos y fomentando una cultura de cuidado y respeto.

    Iniciativas que defenderemos en la calle y en las instituciones desde las CCOO.A todas ellas, les ofrecemos un espacio amable, las Comisiones Obreras y suFederación de Pensionistas, en cuyo universo están todas las mujeres y susderechos.

    Marisa Castro Fonseca es secretaria General de la Federación de Pensionistasy Jubilados de CCOO Madrid