Confederación Sindical de Comisiones Obreras | 7 octubre 2026.

CCOO apoya la manifestación europea en Bruselas contra la norma que ataca frontalmente a los derechos de las personas trabajadoras

  • Miles de personas de toda la UE se manifestarán en Bruselas a finales de este mes contra la ley “EU Inc”, que amenaza con socavar los derechos laborales nacionales y desencadenar una competencia a la baja en toda Europa.

24/09/2026.
Esta norma no está pensada para apoyar la creación de startups en Europa, sino para asegurar que las empresas puedan deslocalizar su producción y generar, de este modo, dumping social.

Esta norma no está pensada para apoyar la creación de startups en Europa, sino para asegurar que las empresas puedan deslocalizar su producción y generar, de este modo, dumping social.

Una ley que permitiría a empresas de cualquier tamaño quedar exentas de la legislación laboral nacional, las estructuras de negociación colectiva y los derechos de información, consulta y representación de los trabajadores en el consejo de administración.

Por estos motivos y a la contra de esta norma, CCOO y el resto de organizaciones sindicales afiliadas a la Confederación Europea de Sindicatos (CES), exigen soluciones reales a los problemas que afrontan las personas trabajadoras mediante una sólida Ley de Empleos de Calidad. Una exigencia que presidirá la manifestación convocada en Bruselas el próximo 24 de septiembre, frente al Consejo Europeo, coincidiendo con la reunión de ministros de la UE sobre la controvertida política.

Los sindicatos exigien a los responsables políticos que "reformen o desmantelen" la legislación, también conocida como el 28º Régimen de Sociedades, tras el fracaso de la Comisión a la hora de incluir salvaguardias que protegieran los derechos de los trabajadores.

Para CCOO, “hay que parar este régimen societario”. Con esta ley, una persona puede desarrollar su tarea, sus funciones, en España y cobrar un salario desde Bulgaria. Esta norma “no está pensada para apoyar la creación de startups en Europa, sino para asegurar que las empresas puedan deslocalizar su producción a cualquier país de la Unión Europea y generar, de este modo, un dumping social muy dañino para la gente trabajadora”

Además, esta propuesta contestada frontalmente por los sindicatos europeos crearía un reglamento empresarial paralelo a nivel de la UE que, tal como está planteado, podría ser utilizado por empresas de cualquier tamaño para quedar exentas de la legislación laboral nacional, las estructuras de negociación colectiva y los derechos de información, consulta y representación de los trabajadores en el consejo de administración.

La secretaria general de la CES, Esther Lynch, advierte que “tal como está planteado, el reglamento EU Inc permitiría a una empresa que opera en Bélgica registrarse en Bulgaria, donde el salario mínimo es más bajo y la negociación colectiva es más débil, y emplear a sus trabajadores en peores condiciones”. Para Lynch, permitir este tipo de prácticas a la baja inevitablemente desencadenaría “una competencia a la baja en salarios y condiciones laborales en todo el continente”.

La Comisión afirmó que esa no era su intención, pero no incluyó ninguna salvaguardia legal para impedir que los malos empresarios explotaran el enorme vacío legal en la legislación laboral que la UE crearía. Por eso, el mensaje sindical a los ministros de los gobiernos europeos es simple: o lo arreglan o se hunden.