Confederación Sindical de Comisiones Obreras | 30 octubre 2026.

29 de Octubre, Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo

Un sistema público y profesionalizado de cuidados, otra de las claves del 11N

    La huelga general del 11N, centrada en Salarios. Vivienda, Precios, como cuestiones esenciales para una vida digna, es una ocasión para reclamar que para una vida digna también necesitamos un sistema de cuidados público, profesionalizado, con suficiente personal que trabaje en condiciones laborales dignas y con una reorganización de los cuidados que los redistribuya y valore social y económicamente.

    29/10/2026.
    Foto: Julián Rebollo / CCOO

    Foto: Julián Rebollo / CCOO

    Naciones Unidas proclamó, en 2023, cada 29 de octubre Día Internacional del Cuidado y el Apoyo para concienciar sobre el valor social de los cuidados y su vínculo con la igualdad de género y el empleo decente. Y para reducir y redistribuir el trabajo de cuidado no remunerado, que recae mayoritariamente sobre las mujeres, y reconocer el trabajo de cuidado remunerado como esencial para el bienestar de la sociedad. Subraya la ONU la importancia de la inversión para crear sistemas sólidos de cuidados que respondan a las necesidades de todas las personas.

    Desde CCOO llevamos tiempo ya señalando que el actual modelo, logro de la clase trabajadora del pasado siglo, muestra en la actualidad efectos injustos y está incompleto en su articulación, fragmentado administrativa y políticamente, presentando con carencias en cobertura como, por ejemplo, en la educación pública accesible en el tramo de 0-3 años, incompleta. Otro ejemplo es que no es universal ni gratuito el derecho efectivo al cuidado de las personas dependientes, con listas de espera que superan un año, con copagos y con solo un 10% de centros públicos de gestión pública, entre otros déficits, a pesar de avances innegables de los últimos años.

    Esto tiene consecuencias, tanto para las personas que necesitan cuidados como para las mujeres, las trabajadoras de los sectores de cuidados (en su mayoría, mujeres), la sociedad y la democracia.

    Para las CCOO es injusto y es insostenible que sean las mujeres, las trabajadoras de los sectores de cuidados, precarizadas, y las trabajadoras en general (las que tienen familiares que requieren cuidados y están en peor situación económica) quienes cubran los vacíos y carencias del sistema a costa de su autonomía, su tiempo, su salud o su economía.

    Además, las trabajadoras de estos sectores soportan unas condiciones de sobre-precariedad. Cuanto más próximas a las tareas de cuidado, más precarizadas y desvalorizadas, lo vemos claramente en las auxiliares de ayuda a domicilio, las educadoras escolares de 0 a 3 años, las auxiliares de geriatría, las trabajadoras de las plataformas digitales de cuidados y atención a las personas, etc.

    En CCOO llevamos ya años reclamando, desde el papel que nos corresponde como sindicato de clase y feminista, que hay que abordar la transformación del actual modelo de cuidados. En esta línea hemos venido trabajando confederalmente. En 2023 presentamos públicamente el documento Propuestas de CCOO Para un Pacto estatal e integral de los Cuidados. Entonces ya señalamos la necesidad, la oportunidad y la urgencia de revalorizar social, laboral, económica y políticamente los cuidados, redistribuir los cuidados no remunerados en una sociedad corresponsable y articular una red pública de cuidados como un pilar del Estado del Bienestar. 

    En 2024, con el documento de 100 Medidas, aportamos una batería de propuestas más concretas para dar respuesta a necesidades detectadas, con el denominador común de poner la mirada a ras de realidad, aterrizando con soluciones a problemáticas detectadas, variadas y complementarias, factibles y que significarían mejoras sustanciales en materia laboral, de derechos de las personas y de servicios públicos.

    En fechas próximas CCOO va a presentar nuevas propuestas dirigidas a transformar el modelo de cuidados desde la base de una legislación que garantice el derecho al cuidado y con el soporte de una nueva dimensión territorial.

    Al igual que sucede con otros pilares del Estado de bienestar (educación, sanidad, pensiones), el derecho individual al cuidado por parte del Estado debe garantizarse con una normativa específica, reconociéndolo como un derecho y estableciendo un sistema público de cuidados (estatal, con implicación de las CCAA); con una política pública específica que lo haga efectivo; con un marco legal que establezca su integralidad como forma de superar la fragmentación actual y las desigualdades territoriales; con más inversión, más servicios públicos y más creación de empleo cualificado en cuidados directos; con avances en conciliación corresponsable en las relaciones laborales.

    Es necesario y es urgente actuar desde la corresponsabilidad de todas las partes (Estado, sociedad, empresas, Administraciones públicas, hombres y mujeres), basado en que las necesidades de quienes necesitan cuidados estén cubiertas por un sistema de cuidados público, como pilar fundamental del sistema de bienestar.

    La huelga general del 11N, centrada en Salarios. Vivienda, Precios, como cuestiones esenciales para una vida digna, es una ocasión para reclamar que para una vida digna también necesitamos un sistema de cuidados público, profesionalizado, con suficiente personal que trabaje en condiciones laborales dignas y con una reorganización de los cuidados que los redistribuya y valore social y económicamente. 

    Como decía Unai Sordo, secretario confederal de CCOO, hace unos días, una huelga general sirve también para centrar el conflicto y la conversación pública, y añadía: “Hay que desarrollar un sistema de cuidados que, ante el envejecimiento y las situaciones de dependencia, dé certezas y seguridad a las personas y las haga menos dependientes del patrimonio acumulado. La vivienda y los cuidados deben ser pilares del contrato social para el siglo XXI que tenemos que reconfigurar”.

    Carolina Vidal, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad, señalaba hace días en un encuentro con organizaciones feministas, que “esta huelga general del 11N es también una huelga feminista, porque las mujeres queremos intervenir en todas las políticas que nos afectan para una vida digna”. Y añadía: “Trabajar y recibir un salario no garantiza llegar a fin de mes… especialmente a las mujeres. Porque la pobreza tiene rostro de mujer y la pobreza laboral también tiene rostro de mujer. Este empobrecimiento es debido a la intersección de los cuidados como obligación de las mujeres en nuestra vida laboral y a la desvalorización de empleos vinculados a los cuidados, en peores condiciones laborales y salariales que la media laboral. Esto tiene que cambiar. Vamos a gritar desde el sindicalismo feminista ganando la huelga general este 11N para que se escuche el derecho de las mujeres a una vida digna, sin violencias, con empleos, techos y salarios dignos”.