Situación de las personas trans en el mercado laboral, de Francisco González

    FRANCISCO González escribe sobre las dificultades a las que se enfrentan las personas trans a la hora de acceder al mercado laboral.

    27/11/2018.
    Manifestación estatal en Madrid con motivo del Orgullo LGTBI 2018, fotografía de Fran Lorente.

    Manifestación estatal en Madrid con motivo del Orgullo LGTBI 2018, fotografía de Fran Lorente.

    LAS PERSONAS TRANS formamos un grupo poblacional casi excluido del mercado laboral y, lamentablemente, continuamos con dificultades durante nuestra formación académica (presión social, rechazo, acoso, suicidios, trabas administrativas, protocolos sanitarios dilatorios…) lo que impide a menudo finalizarla. Para las empresas, la incorporación efectiva de las personas trans depende en gran medida del estadio en que nos encontramos respecto a nuestro “proceso de transición”; proceso que algunas personas realizamos para que nuestra expresión de género y/o características físicas se adecúen a nuestra identidad, asumiendo que se trata de un proceso personal que cada cual puede interpretar de forma diferente.

    ANTES de iniciar un proceso de transición, a menudo las personas trans somos víctimas de homofobia al ser percibidas como personas homosexuales y/o de transfobia según sea el caso. A esto hay que añadir la discordancia entre los datos consignados en el DNI y la identidad de género sentida, a pesar de la reciente instrucción del Ministerio de Justicia. Como resultado de ello, las personas trans nos encontramos en la tesitura de “renunciar” a nuestra verdadera identidad o a la posibilidad de un empleo; es posible que renunciemos a una, a ninguna o a ambas, con las consecuencias que cualquiera de ellas conlleva. Los trabajos que realizamos en este periodo suelen ser precarios y de baja cualificación, a menudo ofertados por personas próximas o conocidas, intercambiando así seguridad laboral por seguridad personal.

    DURANTE el proceso de transición se producirán una serie de cambios físicos, persistiendo la discordancia entre la identidad manifestada y la consignada en el DNI. Es el periodo de mayor exposición y, por lo tanto, de mayor vulnerabilidad; sobre todo si tenemos en cuenta que no existe ninguna ley específica que proteja a las personas trans en los centros de trabajo durante el mismo. Es una etapa especialmente difícil para encontrar empleo y en la que la visibilidad puede convertirnos en víctimas de transfobia en sus manifestaciones más exacerbadas (mayor presión social, rechazo, agresiones, asesinatos…). En el ámbito laboral se traduce, además de lo anterior, en la no contratación, mobbing, denegación de ascensos y permisos para consulta médica, despidos… Cuando las empresas optan por contratarnos, a menudo lo hacen en horarios nocturnos, en dependencias que no estén cara al público o realizando tareas penosas. No sorprende que la mayoría de las personas trans realicemos este proceso antes de acceder al mercado laboral o en un período de paro.

    DESPUÉS del proceso de transición, tener el DNI en consonancia con la propia identidad es un elemento fundamental para comenzar a buscar empleo sin tener que dar explicaciones; además, genera cierta seguridad en cuanto a protección ya que, en teoría, te hace sujeto de derechos. Pero no es esta circunstancia absolutamente determinante ni garantiza el acceso al mercado laboral; de ser así, no estaríamos hablando del porcentaje tan elevado de personas trans en paro, estimado en un 80%. En este periodo, cualquier circunstancia que nos pueda visibilizar podría desatar nuevos episodios de transfobia; por esta razón, muchas personas trans abandonamos nuestros lugares de origen (familia, amistades…) buscando espacios donde nadie nos conozca. En las empresas esta visibilidad puede traducirse en mobbing, empeoramiento de las condiciones laborales, denegación de ascensos, despido… apoyándose en la idea de que no se producirá la denuncia ya que ésta supondría visibilizarse doblemente.

    Expuesto el itinerario que recorremos muchas personas trans, se entiende que muchas accedamos al mundo laboral a edades tardías, o sin la formación académica adecuada para dicho mercado, o sin experiencia o con experiencia imposible de demostrar, o con una expresión de género cuya percepción por el resto nos pone en riesgo… y, por supuesto, con una experiencia vital dolorosa.

    CCOO, conocedora de esta realidad, trabaja de forma efectiva y asume su compromiso como agente social luchando contra esta situación discriminatoria que vulnera los Derechos Humanos. Además de publicar guías como Personas trans en el ámbito laboral; guía para el proceso de transición (2016), defiende la puesta en marcha de programas de inserción laboral, el establecimiento de cuotas en ofertas de empleo público y contrataciones, la negociación de clausulas específicas para personas trans en los convenios, la implantación de protocolos de acoso por expresión e identidad de género en las empresas y, por supuesto, la aprobación de una ley integral trans de ámbito estatal.

    Francisco González es activista LGBTI y sindicalista de base de Comisiones Obreras.

    Revista Trabajadora, n. 65 (noviembre de 2018).

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