28-A: el voto de las mujeres, de Elena Blasco Martín

    28-A: el voto de las mujeres, una columna de opinión de @EBlascoMartin, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de @CCOO, para la revista El Siglo de Europa.

    05/04/2019.
    Elena Blasco, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO.

    Elena Blasco, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO.

    UNA VEZ MÁS, está en manos de las mujeres que de los resultados de los próximos comicios electorales emane un Gobierno de progreso que refuerce los derechos, las libertades, la agenda social y la igualdad

    La crisis y sus efectos nos han hecho ser más conscientes de la falta de homogeneidad e igualdad entre hombres y mujeres. La desigual redistribución de las fuerzas, y con ella el inexistente reparto de la riqueza producida, es consecuencia innegable de esa crisis, pero es momento de pararnos y analizar cómo esa falta de reparto equitativo de la riqueza perpetúa y aumenta la desigualdad y la discriminación de género.

    Los datos están ahí, son claros, y bien sabemos que se ha generado un debilitamiento de las relaciones laborales, precariedad del mercado de trabajo y, especialmente, una desaparición de la agenda social con lo que significa en cuanto a falta de trabajo coordinado entre legislación, progreso de normas y actuaciones concretas que respondan a la necesidad vital de la sociedad.

    Esta situación ha generado no sólo la deslegitimación de la defensa de derechos colectivos y sus herramientas, como la negociación colectiva y el diálogo social, sino que nos ha sumido en una especie de inactividad parlamentaria y ejecutiva a la hora de buscar soluciones o desarrollos gubernamentales para salir de la crisis y recuperar los derechos sociales, económicos y políticos anteriores a la misma.

    Es aquí en donde las mujeres jugamos un papel clave en el proceso de recuperación y reparación del Estado del Bienestar, siendo conscientes del efecto perpetuador que esta crisis tiene en materia de estereotipos sexistas, roles machistas y de división sexual del trabajo, generando el avance constante de la desigualdad, la discriminación y la precariedad.

    Las mujeres hemos retomado la urgente necesidad de exponer nuestra aportación al mundo laboral, desde un aspecto reproductivo y productivo. Volver a la Edad Media en cuanto a la concepción de las mujeres y su aportación económica y laboral, por un lado, y político y social, por otro, es, desde luego, un retroceso cultural e histórico que no vamos a consentir.

    Las presentes elecciones se sitúan en un ambiente de pocos claros y muchas sombras. Es necesaria una agenda social que responda a una nueva redistribución de la riqueza, y, sobre todo, que ésta tenga continuación. Es, en este punto, donde falla esta inestabilidad política en la que nos encontramos sumidas. Si no fuéramos capaces de solucionar esta cuestión, tendremos, como dice el refrán, “pan para hoy y hambre para mañana”.

    Un Estado fuerte genera mayores niveles de igualdad, de eso no hay duda, pero entonces la cuestión está en el hecho de averiguar si tenemos un Estado fuerte y la más incierta aún, si llegaremos a tener un Estado lo suficientemente fuerte como para llevarlo a cabo.

    Un Estado del Bienestar social tiene en sí mismo la capacidad de corregir y trasformar esta asentada crisis económica y moratoria política que imposibilita la correlación de fuerzas entre lo económico, lo social y lo que debe desarrollar el marco gubernativo.

    Ángela Davis, dijo: “La libertad es una idea inspiradora, ¿pero qué significa?... Si tengo libertad, pero no comida… ¿Eso qué es? ¿Libertad de morir de hambre?” Para las mujeres existe la necesidad de reformular un nuevo espacio que englobe una clara recuperación en todos los ámbitos. Somos las grandes damnificadas de esta crisis y las que debemos defendernos de los ataques a nuestras libertades y derechos.

    Nuestra fuerza engloba lo colectivo, lo solidario, lo intergeneracional, una fuerza que se escuchó el pasado 8 de Marzo y que debe mantenerse viva siempre. Una vez más, está en manos de las mujeres que de los resultados de los próximos comicios electorales emane un Gobierno de progreso que refuerce los derechos, las libertades, la agenda social y la igualdad. Nos toca inclinar la balanza con nuestra participación y voto hacia la transformación, apostando por un escenario político que nos englobe, nos proteja y responda a nuestras demandas.

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