Y ahora, un Gobierno a la altura, de Elena Blasco Martín

    Artículo de opinión de Elena Blasco Martín, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de Comisiones Obreras, en la revista El Siglo de Europa.

    10/05/2019.
    Cabecera de "El Siglo de Europa".

    Cabecera de "El Siglo de Europa".

    COMO SI DE NUEVO volviéramos a los años 60, retomo aquel eslogan de ‘Spain is different’ que, tras los resultados electorales del pasado 28 de abril, demuestra que –a pesar del resurgimiento de la ultraderecha patriarcal y del bloque conservador más neoliberal de nuestro entorno– la “irreductible aldea gala” que imaginaron Uderzo y Goscinny, en los clásicos Astérix y Obélix, es España y sigue siendo de izquierdas.

    Con 123 escaños, el Partido Socialista ha conseguido aglutinar el voto ‘rojo’ y tras la histeria de los comicios le toca pararse, analizar el resultado y organizar las próximas citas electorales de manera que le permitan, según parece desear, gobernar en solitario.

    Aun con la incertidumbre de lo que pueda decidir, está claro que su posición es más que favorable, habida cuenta de la experiencia acumulada de sus dirigentes, un grado añadido, y que, si ha conseguido mantenerse con 84 diputados y diputadas, sobreviviendo a sus llamados “viernes sociales”, es muy posible que, aun sin los resultados del resto de elecciones, piense en gobernar solo.

    Es muy probable que los resultados de estas campañas electorales sean consecuencia directa de dos elementos que no suelen converger: la segmentación de la derecha, que ha generado mayor división del voto conservador, y la inestabilidad de la izquierda, que, en esta ocasión, no ha provocado una mayor abstención.

    Estos dos elementos –unidos al temor adquirido ante el avance de esa ultraderecha más radical, que habla de reconquistas, feminazis, curas de homosexualidad, catolicismo y hegemonía militar– han sido el catalizador y aglutinante de ese voto de izquierda que, finalmente, no sólo ha votado, sino que ha sido decisivo para concentrarse en un Gobierno monocolor.

    Pero si hay algo que no diferencia a España del mundo es la incertidumbre y la inestabilidad socioeconómica. Ya tienen que cambiar mucho las cosas para que, además de agradecer la participación masiva de apoyo a la izquierda que demostró la ciudadanía española, este Gobierno no termine defraudando y que con sus acciones consolide nuestro país como el Estado fuerte que se necesita, algo sólo alcanzable si se actúa con valentía, altura de miras, decisión y respondiendo a las necesidades reales de la ciudadanía; solo así podrá garantizar unos niveles de bienestar social próximos a los que se espera de un país comunitario.

    Sea en solitario o en coalición –progresista en cualquier caso, pues ya se lo dejaron claro los votantes concentrados bajo el balcón de la calle Ferraz al grito unánime de “Con Rivera, NO”– Pedro Sánchez, debe hacer frente a grandes retos y a mayores responsabilidades. No creo que sigan sirviendo sus ‘decretazos’, ni sus “viernes sociales”, no debería caer en la tentación de pensar que la capacidad de gobernar se limita a dictar unilateralmente lo que considera mejor para la ciudadanía española. Si hay algo que legitima la decisión del voto conseguido, que puede perpetuarle en el liderazgo y que le facilite su gobernabilidad es su capacidad de negociar, consensuar, escuchar y responder.

    Esta ‘Spain is different’ ha demostrado que la política interesa, pero no a cualquier precio. Está claro que si la ciudadanía se ha decidido por un Gobierno de izquierdas, éste debe responder a sus necesidades, que pasan por la urgente agenda social: la necesaria lucha contra la desigualdad y la estabilidad democrática, aspectos imprescindibles que requieren cambios legislativos, políticos y sociales, en donde se deroguen los aspectos más lesivos de la reforma laboral; la derogación de la reforma de pensiones del 2013 del PP, que debilita no sólo nuestro sistema de pensiones y protección social, sino que imposibilita un final de vida laboral digno y, por supuesto, la desaparición de la ‘ley Mordaza’ o los artículos del Código Penal referentes al derecho de huelga.

    Hoy, más que nunca, necesitamos una mayoría parlamentaria fuerte, estable y efectiva, en donde la agenda política se concilie con la agenda social, y donde se luche contra la precariedad, la desigualdad, la violencia y el odio.

    La amplia participación democrática de estas últimas elecciones demuestra el deseo de hacer frente a la involución y votar por el futuro, por ello necesitamos un país donde los derechos, las libertades y las condiciones de vida, permitan hablar y vivir en igualdad, respeto y solidaridad.

    Las mujeres y hombres que nos pronunciamos a través del voto y dimos la cara cuando más se necesitaba, nos merecemos, por fin, un Gobierno a la altura.

    Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.