En el ojo del huracán, de Elena Blasco Martín

    En el ojo del huracán, artículo de opinión de Elena Blasco Martín, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de Comisiones Obreras, publicado el 8 de noviembre en El Siglo de Europa.

    11/11/2019.
    Elena Blasco.

    Elena Blasco.

    DENTRO DE POCO, si nuestras políticas y políticos son capaces, estrenaremos legislatura, y lo haremos esperanzadas de que la nueva andadura política traiga esos importantes cambios que necesita el mundo del trabajo y la sociedad en general.

    ¿Pero, en qué punto nos encontramos? ¿Qué lugar real ocupamos las trabajadoras, las estudiantes y las jubiladas en el contexto político que vivimos? ¿Hemos conseguido algo en este tiempo o ha sido todo sólo humo y espejos?

    Por resumirlo, creo que los feminismos y la lucha por la igualdad siguen estando en el ojo del huracán con la misma viveza con la que explosionó, avanzó y luchó en campos que no habíamos podido imaginar hace unos pocos años y con el grito en las calles de que aún quedan importantes reformas por hacer.

    No cabe duda de que, de nuevo, las reivindicaciones de las mujeres deberían ser protagonistas de la campaña electoral. Demonizar a los feminismos es un fantástico banderín de enganche para quienes aún no han asumido que el tifón de la ‘Revolución Violeta’ entra por las ventanas de sus pequeños búnkeres, y aún tenemos que aguantar que algunas lideresas, que ven la sociedad desde su torre de marfil, no entiendan que “No es No”, o que otros cabecillas de partidos fascistas ensucien con mentiras la memoria de aquellas mujeres que dieron su vida por la libertad, como fueron Las Trece Rosas.

    Que esa parte inmovilista y rancia de nuestra sociedad pueda asumir o entender que los feminismos forman parte indivisible de la cultura y el sentir del siglo XXI sabemos que es complicado, y asumimos que la búsqueda de apoyos –a través de la provocación y el insulto– es una manera fácil de conseguir los votos de la rabia, pero hay que avanzar para poder progresar y cada insulto, cada descalificación y cada impertinencia va a tener su justa respuesta, y así será hasta que terminen asumiendo que esa llamada “cuarta ola del feminismo” los ha engullido.

    Lo vemos en cada detalle, en la sorpresa que ha generado para muchas personas las justas reivindicaciones de las futbolistas profesionales que, como medida democrática de presión, han planteado una huelga en el fútbol femenino.

    Sí, leemos bien, huelga de fútbol femenino. ‘A priori’ puede que sorprenda el hecho en sí, no por lo que es, sino porque ya es noticia, algo impensable tan sólo hace unos años.

    Ése sí es un avance importante, no sólo porque hemos conseguido que se pueda discutir o leer que sus trabajadoras amenazan con ir a la huelga por unos mínimos laborales indispensables, sino que las reivindicaciones laborales de colectivos más desprotegidos por considerarse “secundarios” salten a la palestra como no lo habían hecho antes, ya que señala de manera más cruda y cercana, en el deporte, que las brechas entre géneros son insoportables a todos los niveles.

    Pero, pese a estos avances, la sociedad tiene aún que evolucionar mucho para poder afrontar la parte más cruda del patriarcado ancestral que luchamos por combatir: desde la violencia de género, que será ya una página negra indeleble en la historia de nuestro país, a la violencia sexual más cruda y enfermiza.

    En estos días hemos asistido, de nuevo, a un fiasco en la justicia española, la resolución judicial del caso mediáticamente llamado ‘La manada de Manresa’ donde una presunta violación grupal de cinco individuos a una menor ha sido calificada como “abuso sexual”.

    No es sólo la rabia que produce o la indefensión que sentimos las mujeres, sino que apreciamos que la justicia aún nos mantiene como culpables por el mero hecho de ser mujeres, con esa horrible sensación de que la única manera de que un sujeto de esta calaña sea calificado como lo que es, como violador, es que las víctimas pierdan la vida.

    Está claro que tenemos que trabajar por cambiar la mentalidad de la sociedad, y por dejar atrás legislaciones emanadas de la cultura patriarcal, adaptándonos al tiempo que vivimos y preparándonos al que vendrá.

    Un futuro incierto, seamos sinceras, pues aun asegurando una alta participación en las elecciones del próximo 10 de Noviembre, en el único debate televisivo de los lideres de los principales partidos políticos, pudimos ver cómo, de nuevo, los futuros candidatos a la Presidencia del Gobierno seguían más centrados en la demostración de mayores niveles de testosterona que en dar respuesta clara y precisa a las necesidades y demandas de toda una ciudadanía expectante y aterrada por la profecía refranera de “alguien vendrá que bueno te hará”.

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