CCOO pide valentía al Gobierno en las propuestas fiscales

    Los nuevos impuestos sobre transacciones financieras y sobre determinados servicios digitales (conocidos popularmente como tasa Google y tasa Tobin) aprobados hoy por el Consejo de Ministros, van a contribuir muy poco al aumento de la recaudación, por lo que CCOO pide al Gobierno que lleve a cabo una verdadera y profunda reforma fiscal.

    19/02/2020.
    CCOO pide valentía al Gobierno en las propuestas fiscales

    CCOO pide valentía al Gobierno en las propuestas fiscales

    CCOO pide al gobierno responsabilidad en su actividad fiscal para movilizar los recursos públicos necesarios para detener la desaceleración económica, recuperar y mejorar los niveles de protección social y reequilibrar las cuentas públicas a medio plazo. Para ello debe llevar a cabo una verdadera y profunda reforma fiscal que, como la propuesta recientemente por CCOO, mejore el reparto de las contribuciones tributarias y recupere los 10.500 millones de euros perdidos en el IRPF y el impuesto de sociedades por el recorte fiscal llevado a cabo por el Partido Popular entre 2015 y 2016. Esta rebaja casi provocó una sanción económica desde Bruselas y puso de manifiesto que la austeridad estaba justificada para el PP cuando se giraba sobre las personas trabajadoras, pero no cuando ponía en peligro mantenerse en el poder.

    La tasa Google, si finalmente se pone en marcha, servirá, en opinión de CCOO, para modernizar el sistema fiscal, estableciendo una contribución para los negocios digitales allí donde prestan sus servicios, de manera equivalente a las actividades analógicas y evitando la deslocalización de beneficios. Esta tasa iba a conseguir 1.200 millones de euros y hoy el Ejecutivo ha rebajado la estimación a 968 millones y aplazado el período de recaudación a final de año, a la espera de lo que se decida a nivel internacional sobre esta tasa, lo que lleva a pensar que, muy probablemente, nunca se cobre.

    Sin embargo, el impuesto sobre transacciones financieras (ITF) se aleja del diseño de la tasa Tobin pues no grava las transacciones financieras (divisas, futuros, participaciones en fondos, seguros, etc.) si no solo la compra de acciones en el mercado secundario de grandes empresas y, dentro de éstas, solo las adquiridas por agentes minoristas, es decir, ciudadanos comunes y empresas no especializadas en los mercados financieros. Quedan excluidas del hecho imponible del impuesto las operaciones de alta frecuencia (las que se producen en milisegundos) que llevan a cabo los agentes mayoristas como bancos, y sociedades y agencias de valores. Por tanto, se trata de un impuesto muy limitado en su campo de acción, injusto (discrimina a los compradores minoristas frente a los mayoristas), que no grava a la banca y sin repercusión sobre la eficiencia económica, pues no servirá para recortar la volatilidad de los mercados financieros, ni atenuará a la creciente financiarización de la economía.

    Frente a la recaudación esperada por el gobierno para la tasa Google (968 millones) y la tasa Tobin (850 millones), la estimación de CCOO se modera hasta los 700 millones y 300 millones, respectivamente.

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