CCOO valora positivamente la aprobación del fondo de recuperación europeo

    Las transferencias y créditos europeos deben impulsar las reformas que necesita España, entre otras la modernización de nuestro modelo laboral y la reversión de la reforma laboral.

    21/07/2020.
    CCOO valora positivamente la aprobación del fondo de recuperación europeo

    CCOO valora positivamente la aprobación del fondo de recuperación europeo

    La Unión Europea se enfrenta a una crisis económica sin precedentes en tiempos de paz, y provocada por causas ajenas a las estrictamente económicas. Los efectos de una pandemia, desconocidos en nuestra historia económica, han hecho perentoria la necesidad de una respuesta sin precedentes en la historia de la Unión.

    Necesitábamos una mayor integración fiscal de la Unión Europea, y una respuesta diametralmente distinta a la que se dio a la crisis de 2008. Los Estados de la Unión no podían volver a ser sometidos a las tensiones por el encarecimiento de las primas de riesgo y las políticas de devaluación interna que precipitaron una segunda recesión en 2010.

    El riesgo de una fragmentación en la UE, de una Europa a dos velocidades y cada vez más asimétrica, está constantemente presente en la historia reciente de la Unión. La existencia de opciones políticas reaccionarias, incluso de extrema derecha, o abiertamente eurófobas, así como el precedente del Brexit, situaban a la Unión en una posición cercana al “ser o no ser”.

    En este contexto hay que analizar el acuerdo para el fondo de recuperación económica, que sin duda constituye un hito en cuanto que se financiará mediante un proceso de deuda mancomunada. Tiene una importante dotación económica -aunque insuficiente respecto a las enormes retos ante los que nos sitúa la crisis-, y en principio, suficientes elementos para evitar una condicionalidad “austericida”. Por tanto la valoración de CCOO sobre el acuerdo, en su contexto y con las enormes dificultades para su consecución, es positiva.

    El reto es emplear estos recursos para mejorar nuestro sistema productivo -con especial atención a las transiciones que supone la digitalización de la economía y la reducción de emisiones- , la resistencia de nuestro sistema sanitario y la cohesión social. Y en sentido contrario, evitar reproducir reformas antisociales -pensiones, laboral, o de desempleo- como las que sufrió nuestro país en la anterior crisis. También evitar transiciones injustas, que dejen atrás a las personas trabajadoras de sectores y territorios que están sufriendo ya reconversiones en su tejido productivo.

    CCOO emplaza al Gobierno a poner en marcha las reformas necesarias para modernizar nuestro modelo laboral, haciéndolo más inclusivo, justo, democrático y eficaz. Para ello hay que desterrar las prácticas y reformas pensadas para la devaluación salarial y la precarización del empleo. Empezando por la nefasta reforma laboral del año 2012.

    Igualmente pensamos que el diálogo social debe ser un cauce clave para la canalización e inversión de los fondos de reconstrucción. España debe hacer un ejercicio de anticipación sobre los sectores productivos que van a tener un recorrido en el futuro, pensando en el país a construir en las próximas dos décadas. Sobre ese ejercicio, desarrollar políticas sectoriales en las que reforcemos las debilidades de nuestro país (sistemas de cualificación permanente, tamaño medio de las empresas, precios e inputs energéticos, por citar algunos) y canalicemos correctamente los recursos.

    La generación de empleo de calidad y el fortalecimiento de un modelo de protección social y de servicios públicos que sirvan para rehacer un contrato social para el siglo XXI, deben ser el objetivo.

    Cuantía

    El total de 750.000 millones de euros del Fondo de recuperación europeo aprobados ayer por el Consejo Europeo, de los cuales 390.000 millones serán en forma de ayuda directa más el plan urgente de los 540.000 millones (MEDE, SURE y BEI, todo en préstamos), asciende en total a 1.290.000 millones de euros (900.000 en préstamos).Todos estos fondos suponen el 9,27% de la RNB de la Unión Europea, y no el 17% como se presenta en la propuesta.

    Esta diferencia es porque se computan los 1.074 millones de euros del presupuesto comunitario para los próximos 7 años. En conjunto suponen una inyección económica de 2.364.000 euros, que permitirá a los Estados miembros financiar parte de los costes que han asumido como consecuencia de la COVID19.

    Aunque relevante, previsiblemente será una cuantía insuficiente para hacer frente a todos los retos generados, para una auténtica transformación verde y digital y para poder responder adecuadamente a las prioridades sociales.

    En el caso de España, donde se prevé la llegada de 140.000 millones de euros del Fondo, 72.700 de ellos en forma de ayudas directas -lo que supone 5.000 M EUR menos de lo propuesto inicialmente por la Comisión Europea- evitará el sobreendeudamiento al tratarse de eurobonos garantizados directamente por la UE.

    Deuda común

    Debe valorarse positivamente el hecho de que el Plan de Recuperación (PR-NGEU) será financiado por deuda que emitirá la UE hasta un total de 750.000 millones de euros. Esto supone romper una “línea roja” trazada por Alemania durante la anterior recesión sintetizada en la frase de Merkel “no habrá eurobonos mientras yo viva”. Se trate de deuda común europea, ligado al presupuesto plurianual para el periodo 2021-2027 y financiados a través de la emisión de bonos, lo que tendrá como consecuencia que el coste de endeudamiento será igual para todos los países, alejando tensiones sobre la prima de riesgo que tuvieron consecuencias tan dramáticas como las conocidas hace una década.

    Cabe recordar que solo el sobrecoste por el retraso de la intervención decidida del BCE (desde la caída de Lehman Brothers hasta la conocida afirmación de Draghi “haremos todo lo necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente”, transcurrieron 46 meses) le costará a España 19.000 millones de euros.

    Este es un elemento cualitativamente muy importante y permite afirmar que la orientación de las políticas anti-crisis en Europa son muy distintas a las emprendidas en la gran recesión de 2008.

    Condiciones: mejorar la sanidad, el tejido productivo y la cohesión social. Nada que ver con la reforma laboral

    Para acceder al Fondo, los Estados deberán presentar planes nacionales de recuperación y resiliencia, donde expongan sus programas de reformas e inversiones para el periodo 2021-2023.

    Las reformas para ser coherentes con la finalidad del FR-NGEU deben establecerse en base a las recomendaciones del Semestre europeo para cada país. El dinero del fondo deberá utilizarse en el caso de España para mejorar los sistemas sanitarios, mejora del tejido productivo con digitalización, transición a economías con menos emisiones de carbono y la cohesión social. Por tanto nada que ver con las reformas de pensiones o la pretensión de dejar intacta la reforma laboral del año 2012. Estos apartados no aparecen en ninguna condicionalidad. De hecho en materia laboral, las recomendaciones del Semestre europeo se centraban en reducir la enorme temporalidad que existe en España. Recomendación que comparte totalmente CCOO.

    No habrá derecho a veto

    La voluntad de obstrucción que planteaban los “frugales” (Países Bajos, Dinamarca, Austria, Suecia y Finlandia) y que proponían que la concesión de las ayudas estuviera condicionada a la aprobación por unanimidad de todos los Estados, se ha evitado. Se ha transformado en mayoría cualificada a cambio del establecimiento del “superfreno de emergencia”, que consiste en la capacidad de demorar temporalmente las medidas, pero no revertir las mismas en modo alguno. Además se han aumentado los “cheques compensatorios”, es decir, la rebaja de la contribución al presupuesto de la UE de los países más reacios a la mutualización de la deuda. La condicionalidad ligada al Estado de derecho, que ha quedado más en una declaración de intenciones que de un control democrático.

    En este punto se hace urgente la reforma de la gobernanza europea y el sistema de toma de decisiones para evitar que gobiernos antieuropeos tengan la capacidad de dinamitar el proyecto europeo en beneficio de sus intereses nacionales que, en algunos casos, van ligados a la preservación de, por ejemplo, paraísos fiscales.

    A partir de ahora, CCOO exige que los fondos europeos se hagan efectivos con la máxima celeridad posible y que en ningún caso su concesión pueda condicionarse a políticas de recorte del gasto social o a reformas que empobrezcan a los trabajadores y trabajadoras. Vamos a denunciar a quien intente, dentro de nuestro país, vincular estos recursos -sea en créditos o en transferencias- a medidas de recortes sociales, precarización del empleo o mantenimiento de la reforma laboral. El Fondo de reconstrucción no se vincula a eso y nadie en España puede pretender colar su programa de gobierno en base a unas exigencias exteriores que no existen.

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