La Formación Profesional, papel clave para la reactivación económica y social con perspectiva de género

    El día 22 de julio, tuvo lugar la presentación del Plan para la Formación Profesional, el Crecimiento Económico y Social y la Empleabilidad.

    En este informe se propone una 2ª fase del Plan Estratégico de Formación Profesional que ante la nueva situación originada por la pandemia de la COVID-19, incorpore un Plan para la Formación Profesional que debe intensificar esta formación y adaptarla para dar respuesta a las necesidades de cualificación y recualificación de los trabajadores y trabajadoras -futuros y actuales-, de cara a la creación de un nuevo modelo de crecimiento económico.

     

     

    07/08/2020.
    Formación profesional

    Formación profesional

    Uno de los grandes retos es la reactivación, de manera gradual, de los distintos sectores, tremendamente afectados, para frenar el impacto de la crisis económica.

    La Formación Profesional, ha demostrado su capacidad de incorporar innovación con la agilidad que los sectores productivos necesitan. Por este motivo se muestra, con una relevancia esencial como uno de los motores en el crecimiento económico y social tras esta crisis.

    El Plan para la Formación Profesional, tiene un apartado muy importante en el ámbito de la formación a personas desempleadas y ocupadas.

    Las mujeres, a pesar de tener mayor nivel de estudios que los hombres y suponer un mayor número con estudios desde la Educación Primaria, siguen accediendo a trabajos con peores condiciones laborales (ej. contratos a tiempo parcial) y con peor remuneración que los hombres. Solo se reduce la brecha de género, hasta casi desaparecer, a medida que la formación aumenta, llegando a igualarse en la Educación Superior. Esto se observa también en la tasa de actividad, mucho mayor en las mujeres con mayor nivel de estudios. A pesar de lo anterior, la tasa de actividad global de las mujeres está 10 punto por debajo de la de los hombres.

    En la actualidad, en España, las mujeres trabajadoras tienen una alta cualificación en un 44,15%, media cualificación 24,26% y baja cualificación un 31,57%. De estos datos se desprende que de cara a hacer frente a la crisis originada por la Covid-19 será necesario que, las mujeres adapten su formación a las necesidades futuras del mercado laboral. Las necesidades previstas para 2025 en la formación de mujeres es de un 37% en alta cualificación, un 49% en cualificación media y un 14% en baja cualificación.

    Con estos datos la conclusión es que existe un problema estructural en España que es el desequilibrio entre los niveles de cualificación de la población trabajadora y las necesidades futuras del mercado laboral. La Formación Profesional adquiere, en este contexto, especialmente para las mujeres, una importancia estratégica para la competitividad y avance del tejido productivo y para la empleabilidad.

    Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.