Confederación Sindical de Comisiones Obreras | 27 abril 2024.

REVISTA TRABAJADORA, N. 67 (JUNIO DE 2019) / editorial

En defensa de derechos y libertades

    ESTOS MESES previos a la publicación del número 67 de la revista Trabajadora han pasado inmersos en la vorágine de las elecciones generales del pasado 28 de Abril, y de las europeas, autonómicas y municipales del 26 de Mayo.

    27/06/2019.
    Autorretrato de la pintora bostoniana Lois Mailou Jones (1905-1998).

    Autorretrato de la pintora bostoniana Lois Mailou Jones (1905-1998).

    DURANTE este tiempo han aflorado toda una serie de “talentos” desconocidos de buena parte de los candidatos a presidencia de Gobierno. Los ha habido para todos los gustos y colores: morados, rojos, azules, naranjas y verdes; los ha habido moderados, educados, kamikazes, centristas e incendiarios. Pero si algo ha quedado claro es que el poder propagandístico, mediático y social del feminismo se ha pretendido utilizar por unos y otros como si sus líneas de acción fuesen propias, inventando nomenclaturas de feminismo que no lo es, atacando y despreciando al mismo, o simplemente ignorando la existencia de la revolución violeta.

    Este fenómeno -del “ahora cuenta e interesa hablar de feminismo” y “ahora no cuenta no es ventajoso y mejor se deja pasar”- es muy común en el escenario político, pero algo de lo que no se dan cuenta quienes se encuentran en la política es que el ritmo, la presencia y la acción del feminismo no depende, en ningún caso, de nadie. Puede servir tan solo como reclamo de voto: por discursos o por presencia de mujeres en las candidaturas, por ejemplo. Pero el voto es individual y cada mujer decidirá qué hacer con el suyo. Ese voto es el que nos hará, más o menos, libres. Ese voto representa nuestro deseo de igualdad y significa responsabilidad, respeto y obligación.

    La ciudadanía en general, pero especialmente las mujeres y las personas LGTBI, se han jugado mucho en estos comicios electorales. La desigualdad, la precariedad, la violencia y el odio son solo algunos de los efectos de esa ola ultraconservadora que parece inundar toda Europa.

    El triunfo de un Gobierno progresista en las elecciones generales del 28 de Abril puede abrir la puerta a una esperanza de evolución y conciencia social, pero de nada servirá si las expectativas de quienes votan izquierdas se mantienen en el congelador del buenísmo y la inacción. Es hora de cambiar ciertas actitudes -que en los últimos tiempos surgen al albor de un “todo vale”- en donde no se miden ni las palabras ni las consecuencias y en donde, especialmente, mujeres y personas LGTBI se encuentran cansadas de esperar las respuestas a tanto ataque y desprecio a los derechos y las libertades ya conquistados.

    EL ANTERIOR número 66 de la revista Trabajadora salió a las puertas de la celebración de un 8 de Marzo en un contexto social de máxima reivindicación, y un marco político de inestabilidad e inseguridad. En aquel número ya se vislumbraban las elecciones del 28 de Abril en donde desde CCOO -concretamente desde la Secretaría Confederal de Mujeres e Igualdad- se pedía la participación ciudadana para el voto progresista que permitiera acabar con la involución presente en el escenario político internacional.

    El número 67 de Trabajadora sale tras la celebración del 8 de Marzo y los resultados electorales. Un 8 de Marzo, que de nuevo hizo historia volviendo a teñir las calles de violeta, donde mujeres y hombres de todas las edades ocuparon las distintas ciudades del país reclamando igualdad.

    El feminismo se utilizó como baluarte del denominado “Gobierno más feminista de la Historia”; y sus famosos “viernes sociales” y sus “decretazos” parecen trabajar de cara a la igualdad: nuevas leyes, nuevas normas que no paran de alimentar la igualdad formal, a pesar de que la igualdad real se encuentre aún a años luz. Claro que se necesitan marcos reglamentarios y legislativos, pero sobre todo se necesita compromiso, responsabilidad y acción. Una acción colectiva, consensuada y participativa, en donde estén presentes las organizaciones sindicales, que permita trasladar las reivindicaciones y las necesidades de la clase trabajadora al diálogo social y a las mesas de negociación colectiva.

    Por esa razón, desde CCOO se incentivó el voto en las elecciones generales, europeas, autonómicas y municipales; porque aun a pesar del desánimo en la esperanza política -que parece existir entre la ciudadanía-, no hay que olvidar que el voto, en sí mismo, es un derecho y, al mismo tiempo, una responsabilidad, que debe dirigirse a obtener mayores niveles de democracia real, gracias a la participación ciudadana.

    Desgraciadamente la ley electoral es la que es y, a pesar de que la izquierda vuelva a ser la opción elegida mayoritariamente para el voto, los resultados de este 26 de Mayo posibilitan la unión de las derechas, provocando un avance de las influencias conservadoras y una intrusión en órganos democráticos de las fuerzas fascistas; con el correspondiente proceso de deshumanización e involución social de los que han dado muestra quienes componen el famoso “trifachito”.

    CCOO lucha cada día para que los derechos y las libertades de la clase trabajadora sigan aumentando; lo hace de forma continua y constante: firma del Salario Mínimo Interprofesional, IV AENC… poniendo por delante a las personas (como en el 1º de Mayo) o aportando propuestas al nuevo Gobierno.

    ESTE NÚMERO de Trabajadora: recoge las luchas y reivindicaciones ciudadanas desde una perspectiva feminista (Porque fueron, somos, porque somos serán); advierte de las consecuencias en la salud de la precariedad laboral; destaca la infravaloración social y laboral que padecen las trabajadoras de ayuda a domicilio; analiza la potencia comunicativa del feminismo y su aportación a la economía y el bienestar medioambiental. Por supuesto, encontrarán sus secciones: Por Aquí, Ciberactivistas, Sociedad, Guía para no Perderse (libros, películas y videojuegos que muestran la capacidad pedagógica escondida en las imágenes, la escritura y las palabras), Diversidad Sexual y de Género… y temas de plena actualidad como el acoso laboral o el análisis del Real Decreto-ley 6/2019, de 1 de marzo, de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación.

    Por último, quisiéramos hacer una mención especial a las personas que han colaborado desinteresadamente con Trabajadora: María Palomares, de Calala Mujeres, por ese Informe que analiza la capacidad comunicativa del movimiento feminista en el Estado español y su influencia en las movilizaciones del 8 de Marzo. También a Carlos Pérez y Sara Rodríguez, de Acción en Red Asturias, que escriben sobre el abordaje de los buenos tratos en el cine a través del amor y el sexo. Y a Salo Moreira por introducirnos en el mundo de los videojuegos que rompen con los estereotipos en género. Gracias, por último, a nuestra entrevistada Desirée Bela-Lobedde, fue un placer conversar con ella en torno a qué significa ser “mujer negra en España”. Y también a Samir Bargachi y Anabel Garrido, de KifKif, por ponernos al día sobre el trabajo de esta entidad de migrantes y refugiadas lesbianas, gays, trans y bisexuales de Madrid.

    Muchos temas, muchos frentes abiertos, mucho trabajo por delante y os aseguro que también muchos ánimos y fuerzas para afrontar cada uno de ellos.

    Y recordad que nuestros hashtag #EnClaveArcoiris y #EnClaveVioleta continúan a pleno rendimiento.